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3 de Septiembre de 2010  |
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La infidelidad es un concepto muy bastardeado
28.08.2005 07:00

| Hay mujeres que tienen todo para asustar a un hombre. Son bonitas, independientes, transmiten la sensación de dominar sus actos y de decidir solas todo lo que hacen. Pero hay otras que son aún peores. Son aquellas que a todo eso le suman la inteligencia y que jamás renuncian a la feminidad. A este último grupo pertenece Claudia Amengual, la escritora que acaba de publicar Desde las cenizas, su tercera novela. |  Por Alvaro Carballo
El dicho habla del lobo disfrazado con piel de cordero. Esto quiere decir que el cazador, para lograr su presa, tiene que engañarla. Tiene que hacerle creer que es inofensivo, inocente. Luego se trata, simplemente, de lanzar la dentellada justa. Claudia Amengual no es cazadora, no tiene el espíritu depredador del lobo, pero sí utiliza sus técnicas. Y lo hace con maestría.
Así, al coordinar una entrevista propone recibir al periodista con un café y algo rico . Luego lo recibe con una casa ordenada, pulcra, pero no aséptica. Todo desborda comodidad. Informalmente y con una sonrisa se dispone a charlar. El preguntón se retira satisfecho de su trabajo. Sin embargo después, al desgrabar todo lo conversado, queda claro que la escritora nunca dejó de tener el control de la situación. No sólo porque cuando se iba de tema en una respuesta volvía sola a la pregunta, sino porque en más de una oportunidad remarcó qué era lo que consideraba importante de lo que estaba diciendo.
Pero todo esto, para ella, está más que claro. Al menos cuando habla de la imagen que transmite: Soy conservadora en mi educación, tengo pinta de conservadora, pero en el fondo soy una rebelde de aquellas. Tengo una dignidad un poco exacerbada que me complica la vida. Me puedo quedar sin un trabajo porque me enojo y me voy. Me cuesta mucho sentir mi dignidad pisoteada. El problema es cuando necesitás esa plata para comer. Es muy fácil tener dignidad con la panza llena .
Infidelidad y monogamia
Confesión del periodista: me llamó la atención para leer a Amengual y para entrevistarla, que me dijeron que no creía en el amor eterno. Me encantaría creer en él. Me encantaría creer que uno se muere y va a un lugar muy lindo donde se encuentra con sus seres queridos y todo eso. Pero el problema es que a medida que uno va aprendiendo cosas no hablo de la cultura en general sino de vivencias- y se va ilustrando, paga un precio muy alto. Sos más libre para elegir pero tenés una noción más amplia de las cosas y te angustiás más también, porque hay cosas que no te pueden vender como antes. Entonces pagás el precio de la libertad con angustia. Yo lo pago gustosa. Prefiero una angustia existencial y no vivir anestesiada. Me parece que las personas cambiamos muchísimo.
Atrás de esto, viene el tema de la arquitectura de una relación. Cuando uno hace una pareja, la hace con una persona que viene de otra familia, es alguien absolutamente ajeno y con vida propia. Ese es el misterio de la pareja: no te juntás con tu hermano o con tu hijo, te juntás con alguien que no tiene nada que ver con vos. Cómo sé yo que lo conozco lo suficiente para saber si es la persona. Cómo puedo comprometerme hasta que la muerte nos separe si no sé quién voy a ser dentro de 10 o 15 años .
Por último, aflora la parte rebelde de Amengual. Así hace un corte transversal en la historia y vincula pareja, religión y poder, con una habilidad digna de un sacrílego profesional. Creo que el hasta que la muerte nos separe es otro mecanismo de control que seguramente tiene una base religiosa. Me parece que tener la familia juntita, pegoteadita, ordena mucho la sociedad y los patrimonios. Y todo lo que sea control, simplifica las tareas de poder. Si vos tenés a las ovejitas, sabés dónde están y qué van a hacer, es mucho más fácil gobernarlas que si tenés animales salvajes que no sabés dónde van a estar a la hora siguiente.
También encuentra, en todo esto, un tema educacional. Me parece que es una bestialidad que a uno le enseñen desde chico que cuando forma una pareja es para toda la vida. Porque cuando se enfrenta a la eventualidad que eso no es lo que quería o que estuvo bien hasta ese momento pero ya no, lo que sobreviene es una frustración gigante. Decís: fallé . Y a la larga no fallaste con nada. La novela dice dónde está escrito que deba ser para siempre . Entonces ¿frustración ante qué? Ante un mito cultural. Y nada más .
Tras estos conceptos, uno puede pensar que se enfrenta a una veinteañera punkie o neo hippie . Nada de eso. Se trata de una madre de dos niñas una de 12 y otra de 15-, que tuvo una formación religiosa que la llevó, incluso, a ser catequista.
La pregunta siguiente fue si la mujer que no cree en el amor eterno cree en la monogamia.
Mientras dura el proyecto de pareja, sí. Te voy a hablar de la infidelidad, que me encanta. La infidelidad es un concepto muy bastardeado. Creo que una porquería cuando es un deporte, porque te convertís en un engañador tiempo completo. Pero cuando vos descubrís en otra persona que no es tu pareja formal, las cosas que sentís que te complementan y enriquecen y establecés un vínculo serio, lo único que estás haciendo es reivindicar tu derecho a ser feliz. Que es tan importante como el derecho a tener tu casa, tu ropa y comer. Entonces me parece que la infidelidad es una cosa muy seria y que no se la puede despreciar tan rápido. Se dice este tipo es un hijo de puta o esta mujer es una yegua que son los epítetos que mejor calzan con la infidelidad- cuando ese hombre y esa mujer que están siendo infieles tienen un profundo dolor interior. Están divididos entre el deber ser, lo que tienen que cumplir y lo que les enseñaron que debe ser para siempre, y lo que quieren hacer en ese momento. No solamente la infidelidad sexual, que de pronto es una cosa más rápida, sino que hay gente que realmente se enamora de otra persona y eso no puede ser malo nunca. Lo que sí es malo es lo que hacés con eso. Si optás por hacer una doble vida el resto de tu vida, no me parece que sea bueno. Pero no me parece que sea bueno en nada porque de alguna manera a alguien estás jorobando. Pero si a partir de eso tenés agallas y tomás la decisión que tenés que tomar, no creo que sea una cosa tan terrible .
- ¿Cómo preparás a tus hijas para ese mundo?
- Es bravo. Yo quisiera decirles que van a casarse con un príncipe azul y van a ser felices toda la vida. Un periodista de un diario argentino puso en un titular: hasta que el amor, y no la muerte, los separe . Eso me gustaría enseñarles: hasta que el amor los separe. También transmitirles el jugarse mucho por lo que creen. Primero, estar bien seguro y ser responsable. Ellas me veían, hace seis años, volviendo de las editoriales con mis manuscritos. Y cuando publiqué por primera vez, después de lágrimas y puteadas, fue como decirles se puede . Eso también quiero transmitirles: jugarse y ser honestas consigo mismas. Ellas son gurisas muy fuertes. Incluso todo el tema de la separación, hicieron como un voto de confianza con los padres. Fue como que nos dieron un tiempo. Y fiate que a un gurí le tirás abajo toda su estructura cuando los padres se separan. Ese es el concepto: minas fuertes pero cuando tienen que pelearla que no sean mantecosas.
Literatura
Dentro de las certezas que transmite Claudia Amengual, están sus planes como escritora. Primero, tiene en claro que está en la editorial que quería estar, tras publicar sus dos primeras novelas con empresas nacionales. Necesitaba llegar a una editorial un poco más grande porque yo quiero vivir de esto y la única manera es publicar afuera .
También está segura de qué camino debe recorrer y contra qué prejuicios tiene que enfrentarse. Soy muy femenina y tengo problemas con eso, en el sentido de cómo quiero proyectarme como escritora. Está todo el tema de la literatura femenina que es una etiqueta bastante jorobada, porque se malentiende. Para mí la literatura femenina es la literatura escrita por mujeres, pero no necesariamente para mujeres. Y existe ese prejuicio: que los hombres pueden escribir para el público en general y hacen Literatura, mientras que las mujeres escriben para mujeres un tipo de literatura que se llama literatura femenina. Y yo estoy peleando mucho contra eso. Si leés El vendedor de escobas, vas a ver que he hecho una evolución en la que le he ido dando más protagonismo a los personajes masculinos. De hecho, si leés algún cuento mío, todos los personajes protagónicos son masculinos. Es rarísimo, escribiendo cuentos soy bastante distinta. Y cada vez que presento un libro y voy a algún lado, siento que tengo que explicarme porque me parece que de entrada la gente presupone que una escribe sobre temas rosas, que los finales son muy felices, y en realidad nada que ver. Yo escribo sobre gente común, muy imperfecta, los finales no son nada rosa, las vidas son complicadas, los personajes son bastante mediocres, perturbados y los finales los pone el lector .
Terapia
Siempre se busca en las historias de los libros, algo que refleje la personalidad del autor. Es una tarea entre detectivesca y psicoanalítica.
En mis personajes siempre hay mío. (Raymond) Carver decía que el autor es todos sus personajes a la vez y no es ninguno de ellos . Yo pongo una cuota de lo bueno y lo malo mío a cada uno de los personajes. Lo que tiene de bueno la ficción es que vos tomás una abstracción, el miedo, la tristeza, el dolor, y la disfrazás con una anécdota. Entonces vos podés vehiculizar tus propios miedos o alegrías, contándolos con la anécdota que vos quieras. Pero está todo ahí .
- Escribir termina teniendo mucho de terapia.
- Elaboro una cantidad de cuestiones de mi vida mientras estoy escribiendo y a veces ni me doy cuenta. Cuestiones como, por ejemplo, haber perdido a mi papá muy chica a los 7 años. Elaboré muchísimo de su muerte escribiendo La Rosa de Jericó. Pero después me di cuenta que en El Vendedor de Escobas había puesto padres ausentes. Evidentemente ahí también había una elaboración.
Mi obra
Desde las Cenizas
Me parece que el corazón es esa frase: dónde está escrito que una pareja deba durar para siempre .
El Vendedor de Escobas
Tiene que ver con el derecho a la felicidad, sea donde sea que hayas nacido. Sea cual sea tu cuna. Tiene que ver con creerse con derecho a esa felicidad, pero también con el deber de ir a buscarla.
La Rosa de Jericó
Es tomar conciencia si uno tiene la vida en sus manos o si la vida lo va arrastrando y sobre todo, si dominás el tiempo. Esa mujer se levanta un día y se entera que tiene cáncer de mama. Y ahí deja de dominar el tiempo, ya no puede dejar nada para mañana. No domina ni su vida ni su tiempo.

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Más información en: http://www.cronicas.com.uy/hnnoticiaj1.cgi?10699,0,0,0,
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