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La viudez de la protagonista, una atractiva y sensual cincuentona, está anunciada desde el título del film. En los primeros minutos sabemos que el esposo es un destacado cirujano ensimismado en su profesión y que un amor clandestino de la mujer se reduce a fugaces y apasionados encuentros con un no menos pasional restaurador de yates. Ser una madre de familia convencional y tradicionalista le impide romper vínculos y huir hacia el ansiado amante.
Los encuentros, las excusas a la familia (hermana, hijo, cuñada, nuera, suegro senil, etc.), están registrados desde una óptica risueña y mordaz con indudable simpatía hacia la pareja adúltera. El asunto pudo dar lugar a un drama sentimental (recuerdos para David Lean y Lo que no fue ), pero la directora Isabel Mergault (con dos largometrajes y prolífica carrera como actriz) prefiere esta otra mirada.
El humor negro campea sobre el asunto en un film amable, divertido, ocultamente dramático y ácidamente crítico. Soslayando alguna largueza y breves pérdidas de ritmo hallamos a una realizadora que domina la senda elegida.
Es estupenda la interpretación de Michèle Laroque en el rol central, acertadamente secundada por Jacques Gablier, Valerie Mairesse y elenco de primera que realza al conjunto. Música y fotografía permanecen en un discreto y acertado sitial.
La hoy alicaída comedia francesa tiene un magnífico repunte con Por fin viuda .
Cuenta regresiva (Knowing) EE.UU. 2009. Director: Alex Proyas. Cond: Nicolas Cage, Chandler Canterbury, Rose Byrne.
El avión de pasajeros se estrella en escena de impresionante realismo. Un tren subterráneo descontrolado sale de las vías, embiste a otro similar y arrasa una estación; las aguas del mar avasallan y destruyen una gigantesca metrópolis cumpliéndose apocalíptico vaticinio que complacerá a los Adventistas del Séptimo Día y a otros grupos religiosos anhelantes del día del juicio final; la nave espacial llega a buscar unos pocos terrícolas en escena que no se sabe si homenajea a Encuentros cercanos del 3er. Tipo , ET y similares, o se trata solamente de una descarada copia. Y la lista podría extenderse en lo que se asemeja a una antología del cine catástrofe con especial referencia a la producción hollywoodiana de los años setenta. Los memoriosos evocarán aquella y otras décadas cuando las pantallas se sacudieron (en algunos casos literalmente) con Terremoto , Día de la independencia , Armageddon , Twister y un etcétera rebosante de admirables y generalmente gratuitos efectos especiales.
El once de setiembre, cuando las Torres Gemelas cayeron como si se tratase de otra escena de cine catástrofe, pero era simple y dramáticamente la imagen de un inimaginable caos real, seguramente se creó (¿renovó?) el clima (¿la psicosis?) imprescindible para que el cine norteamericano retome una línea cíclicamente asumida. Y he aquí a Cuenta regresiva y su catálogo/inventario.
El pretexto anecdótico igualmente posee sabor rancio: en el año 2009 se revisan dibujos realizados por escolares de 1959 donde éstos imaginaban el mundo del futuro (que es el presente). Una de esas hojas contiene solamente números que alguien muy perspicaz descubre se trata del mensaje cifrado donde se anuncian debacles surtidas. Poco más es la historia apocalíptica y catastrófica en que se apoyan las dos horas de destrucciones a toda escala.
Por allí corretea y sobrevive Nicolas Cage, un integrante de la familia Coppola que a diferencia de sus primos, padre, abuelo y el tío Francis, se ha convertido en garantía de mediocridad con su rostro progresivamente invariable e inexpresivo. Del realizador Proyas por estas latitudes se conocieron un par de olvidables films ( El cuervo y Yo Robot ).
Décadas atrás, cada una de estas devastadoras escenas pudo ser la culminación espectacular de otras tantas películas. Ahora se agrupan en dos largas horas de ilustrativo muestrario. No se busque otra cosa.
Los secretos del poder (State of Play). EE.UU. - Gran Bretaña Francia. 2009. Director: Kevin Macdonald. Con: Russell Crowe, Ben Affleck, Rachel Mc Adams y Helen Mirren.
Todo el film es extremadamente conversado y complicado. Se entremezclan los intereses de políticos corruptos, la labor de periodistas detectivescos, asesinos y asesinatos, mujeres fatales y de las otras, directores de periódicos decididos a publicitar escándalos y dudosos de ello, y todo un andamiaje anecdótico que por momentos reclama una pausa para su debida comprensión.
Los diálogos excesivos, el uso abusivo de primeros planos y lo abigarrado del asunto se asemejan a lo ofrecido frecuentemente por la pantalla chica. Y es así. El film recoge en dos horas lo que fuera una exitosa miniserie de la BBC británica ahora trasladando su acción a la ciudad de Washington. Para que el asunto suene más real se incluye al célebre edificio Watergate y encuentros misteriosos capaces de evocar las andanzas de Woodward y Bernstein, los periodistas cuyo trabajo desembocara en la caída de Nixon. Por cierto que aquí no se llega a la Casa Blanca y todo queda en el Congreso.
Amistades entrecruzadas y relaciones amorosas también entrecruzadas e ilícitas condimentan la receta.
Los guionistas crean situaciones confusas a partir de un libreto confuso y en los tramos finales se encargan de que todo quede (bastante) claro. Su tarea de síntesis respecto al original ha de haber sido indudablemente ardua. Lo logrado empero no va más allá de los esquemas de thrillers y miniseries elaborados de acuerdo a muy reales manuales que determinan la frecuencia de las secuencias de suspenso, sexo y acción, así como el orden en que éstas deben aparecer y los minutos de duración. De ahí a hablar de buen cine (de entretenimiento) hay un considerable trecho.
El elenco y la labor del realizador Kevin Macdonald ( El último rey de Escocia ) no desentonan con la inconsistencia generalizada.
Fuerzas Armadas y Cine: relaciones complicadas
Operación Hollywood. La censura del Pentágono. Por David L. Robb. Editorial Océano. 456pp.
Cuentan las malas lenguas que un importante director cinematográfico de una república vecina, realizó décadas atrás un film acerca de heroicos instantes de la vida militar del libertador de su país. Para financiar la producción solicitó abultado préstamo a organismos estatales. El mismo fue concedido luego de estudiarse minuciosamente el presupuesto presentado, donde se incluía una muy importante suma por concepto de contratación de extras para que representasen a los soldados en tiempos de la independencia. Enteradas las Fuerzas Armadas de esa nación de que sus antecesores en las armas estarían interpretados por extras, sintieron el deber de ser ellos quienes encarnasen a aquellos históricos soldados. Pusieron hombres y armas antiguas al servicio del realizador sin cobrar suma alguna por ello. Esto permitió al cineísta aprovechar en beneficio propio el préstamo correspondiente al costo de los extras aunque, se afirma, la suma quedó finalmente en el casino de Mar del Plata.
La anécdota, fácilmente creíble, ilustra acerca de las relaciones entre Fuerzas Armadas y cine que de muy diferente manera se concretan en diferentes puntos del planeta.
En los EE.UU. donde el cine bélico ocupa parte considerable de la producción de Hollywood, esos vínculos han sido detallados pormenorizadamente por el periodista David L. Robb en su libro Operación Hollywood. La censura del Pentágono . Robb nos cuenta cómo el Pentágono accede (o no) a facilitar hombres y especialmente armas (de aviones a misiles y tanques) a diversos films. Por cierto que la bondad pentagonal actúa en razón directa con la imagen que las películas ofrezcan de ellos. De lo contrario los productores deberán ingeniárselas para con un costo relevante obtener todo aquello que los uniformados les niegan.
En Operación Hollywood son detallados los procedimientos seguidos así como las normas (no escritas) que condicionan las negociaciones. Films como Regreso sin gloria , Apocalypse Now , Dr. Insólito , La delgada línea roja y otros muchos no obtuvieron las ventajas que, por ejemplo, beneficiaron a Los boinas verdes , Top Gun y una larga lista de títulos decididamente militaristas.
El autor recopiló su información en entrevistas a guionistas, directores, productores, actores y .desde luego, militares, sin olvidar la revisión de documentos del Pentágono.
A partir de esta pormenorizada, amena y reveladora obra, todo film bélico se contemplará de manera diferente. Robb lanzó su artillería sobre el Pentágono.
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