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Participó el 44% de los habilitados, lo cual puede parecer poco si se compara con las elecciones nacionales, donde rige el voto obligatorio, pero no lo es, en comparación internacional. Más allá de eso, fue un acto ejemplar, una lección de civismo, donde tanto la campaña electoral cuanto los comicios, transcurrieron en el mejor clima de convivencia ciudadana.
La democracia republicana es una idea. Como se suele decir en el medio empresarial, una idea solo puede fructificar si pasa por las etapas de implementación y eje-cución. El implemento que permite la ejecución de la idea democrática son los partidos políticos. Y la herramienta que hace fuertes y representativos a los partidos son las elec-ciones que entre nosotros se llaman internas, y que, en EE.UU., con una estructura totalmente diferente de las nuestras, se llaman primarias .
La noche de los vascos
En el discurso que el candidato único nacionalista, Dr. Lacalle pronunció esa noche, elogió a su contendor, el Dr. Larrañaga en quien destacó el carácter de los vascos y reivindicó para sí, su propia ascendencia vascuence. En este emotivo acto, el Dr. Larrañaga aceptó el ofrecimiento de acompañar al Dr. Lacalle como candidato a la Vicepre-sidencia. Fue una sencilla ceremonia que reafirmó la uni-dad partidaria y proyectó al nacionalismo, ya desde el pi-que, con emoción y fuerza hacia las elecciones nacionales.
Mientras tanto, otro vasco, el Dr. Bordaberry, se convertía esa noche en el nuevo líder del coloradismo, después de que su votación duplicara la suma de las obte-nidas por sus tres contendores. Quién será el candidato a vice de los colorados, no ha sido revelado hasta el momen-to de escribirse este artículo.
Y, no por último, menos importante, en el Frente Amplio se oficializó por la vía electoral ya lo era por vía del Congreso partidario- la candidatura presidencial del sena-dor Mujica, quien obtuvo el voto del 52% de los frentistas. Al momento de escribirse esta nota, tampoco se ha logrado en el Frente Amplio, decidir quién completará la fórmula con Mujica, aunque todo hace pensar que el candidato a vice será el ex ministro Astori.
La gran promesa blanca
El escenario que acabamos de describir es franca-mente favorable a los intereses nacionalistas. Salieron de la interna con el candidato presidencial más votado (57%) y esa misma noche, anunciaron la fórmula, en una ceremonia espontánea donde se lucieron los candidatos por su orato-ria y quedó establecida la unidad partidaria después del contencioso de la interna. Además, en contra de todas las previsiones, la votación del Partido Nacional en la interna (45.9%), superó a la del Frente Amplio (41.3%). Usando un símil futbolístico, podría decirse que los blancos han hecho un gol en los primeros minutos del primer tiempo.
Pero no solo obra en su favor esta ventaja comparativa. Quien haya seguido de cerca la campaña electoral habrá podido apreciar que las diferencias programáticas entre los dos precandidatos, hoy integrantes de la fórmula presidencial, son mínimas, mucho más cuestión de grado o de matiz, que de fondo. Eso hace posible que el mensaje, (en términos empresariales la misión ) o sea la chispa que enciende la esperanza del electorado, de los nacionalistas, sea, como debe ser, único y coherente.
En suma, los blancos empiezan esta carrera en óp-timas condiciones, tanto en materia de imagen como de mensaje, lo cual no es poca cosa, porque en una elección se vota una imagen y se adhiere cuando el mensaje es decir la idea sencilla de entender y poderosa en su capaci-dad de movilizar expuesta- es uno solo y convincente.
Y el gran problema del Frente
Cualquiera que sea la explicación que se le busque a la baja participación del electorado frentista, los resulta-dos de la interna no son un buen auspicio con vistas a la elección presidencial de octubre-noviembre.
Antes de empezar a especular con lo inespeculable no hay que pretender sacar de los números más de lo que los números dicen y no hay que sustituir con conjeturas los hechos que no se conocen- yo empezaría a este respecto por recordar que, pese a su monolítica conducta parlamen-taria y, en general, política; pese a la solidez de su aparato y al dinamismo de su militancia, el Frente Amplio sufre de una debilidad que se disimula en el llano, se acentúa en el gobierno y que, si llegara a exacerbarse, podría ser letal: el hecho de que no es en rigor un partido con una línea con-ceptual única y coherente, sino una coalición de grupos cu-yas posturas van, desde apoyar la privatización parcial de la Ancap y favorecer la firma de un TLC con EE.UU., hasta oponerse acerbamente a ambas cosas. En suma, dentro del Frente hay, desde un votante moderado, parecido a un socialista europeo, hasta un militante radical que se le pa-rece a un chavista. Esto se complica, además, porque el Frente llegó al gobierno con una imagen en cuya gestación había jugado un rol principal la presencia de figuras como el Dr. Vázquez, el Gral. Seregni y el Cr. Astori. Eran perso-nas probas, inteligentes, preparadas, civilizadas , dos de ellos, profesores grado 5 de la Universidad oficial. Cuando a estos últimos les tocó gobernar, tuvieron que hacer mala-bares para conciliar las posiciones moderadas y modernas que intentaron imprimirle a su administración, con los re-clamos de los sectores radicales emparentados con un so-cialismo demodé.
Tal vez esa sea la razón principal para que el votan-te frenteamplista se haya sentido menos animado que nun-ca a participar en la reciente elección. Pero, aparte de eso, que es hipótesis, es un hecho que esta situación presenta una gran dificultad para quien tiene que conducir una cam-paña electoral.
Con ella tendrá que habérselas el senador Mujica, un político inteligente, con años de experiencia y de lucha encima. El capítulo que se está por escribir de nuestra his-toria política demostrará si es capaz de sobreponerse a un escenario que, en los comienzos, pinta desfavorable para él.
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