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La conferencia mundial sobre la fiebre aftosa realizada recientemente en Paraguay concluyó en potenciar nuevas políticas y acciones regionales y nacionales para la erradicación de la fiebre aftosa. De resultar exitosas estas campañas, se espera tener controlada la enfermedad para el año 2020.
El director de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE), el uruguayo Dr. Carlos Correa comentó que en dicha reunión se decidió por parte de la OIE y la FAO estudiar la confección de un plan director que contenga objetivos concretos, así como, iniciar una campaña mundial a mediano plazo, para en el año 2020, tener contralada la enfermedad.
Anunció que la próxima reunión se realizará en el año 2010 en Beijin (China) donde se elaborará el presupuesto para el combate de la fiebre aftosa a nivel mundial.
Correa afirmó que fue valorada por parte de las más de 600 personas que concurrieron a la conferencia (incluidos los delegados nacionales de la OIE, representantes de la FAO, y organizaciones internacionales y no gubernamentales), la situación sanitaria que posee América del Sur. No obstante, reconoció que existen excepciones en Ecuador y Venezuela.
Por su parte la OIE, indica que más de 100 países en desarrollo en el mundo no están libres de fiebre aftosa, enfermedad que causa efectos dominó sobre la seguridad alimentaria debido a la escasez de proteínas de alto valor nutritivo tales como la carne y la leche. Las repercusiones de la fiebre aftosa se observan también en la pobreza de varios países en desarrollo así como en la seguridad sanitaria del comercio de animales y de sus productos , establece el informe.
El director general de la OIE, Dr. Bernard Valiat, comentó que los países libres de fiebre aftosa tienen que ayudar a los países en desarrollo que están infectados a controlar la enfermedad porque mientras contribuyen a reducir la pobreza, van a proteger sus territorios de la introducción del virus. Es una acción win-win (ganador-ganador) .
Existe preocupación en la OIE y en la FAO al considerar que esta enfermedad es de alta importancia por sus efectos negativos sobre las economías nacionales de los países y territorios miembros infectados, y por asociación, por sus repercusiones negativas sobre el desarrollo y la reducción de la pobreza. Además, los países infectados representan un peligro potencial permanente de reinfección para los países libres.
Los participantes reconocieron la necesidad del acceso global a vacunas apropiadas de calidad para controlar la enfermedad, especialmente para los países en desarrollo. En la conferencia se recomendó intensificar los esfuerzos en la comunicación y las campañas de concientización del público con vistas a obtener la implicación total y compromiso de los decidores políticos y de los agricultores . También se abogó por el fortalecimiento continuo de los Servicios Veterinarios nacionales.
En ese marco, se convino que es necesario lanzar un programa a largo plazo con un compromiso muy fuerte por parte de los gobiernos, las organizaciones internacionales y regionales, así como, por parte de la comunidad internacional.
Los participantes también discutieron sobre la adopción de un programa de control progresivo, poniéndose de acuerdo en la implementación de planes regionales que propongan una serie de acciones a largo plazo centradas en la vigilancia, vacunación y métodos de diagnóstico específicos en diferentes regiones del mundo que actúan como reservorios del virus de la enfermedad. Hubo un reconocimiento especial para los países del Mercosur, Asia del Sudeste, y la Unión Europea que ya están implementando planes muy eficaces de control de la aftosa, mientras que otros reservorios en África , Asia y Europa Oriental, aún requieren ser tratados y apoyados a nivel internacional.
La idea es desplegar programas regionalmente para facilitar el acceso a vacunas contra la enfermedad, al igual que mejorar las pruebas de diagnóstico. En particular, cada uno de los principales reservorios regionales de la fiebre aftosa contiene virus específicos para los que se requieren estrategias y vacunas adaptadas. Este es un argumento sólido para desarrollar programas regionales o subregionales específicos , señaló el Dr. Joseph Domenech, jefe de los servicios veterinarios de la FAO.
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