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CANTA LAS 40
A Lacalle lo he visto dormir bajo un árbol: dobla el saco, lo pone de almohada y duerme veinte minutos 
| 14.07.2009 07:00
Por Gerardo Tagliaferro

1) ¿Cuál es su parentesco con Luis Alberto y Arturo Heber?
Soy prima hermana de ellos. Y sobrina de Lacalle.
2) Sobrina segunda leí por algún lado.
Bueno, mi padre y Lacalle eran primos hermanos. Mi abuelo era medio hermano de María Hortensia de Herrera, o sea tenían la misma madre. Con Lacalle tenemos en común a Margarita Uriarte de Herrera, que antes fue de Heber y quedó viuda y se casó con Herrera. Pero no entré aquí por pariente de Lacalle, eh. De Heber sí. Pero por Lacalle no, porque él al principio dijo que yo no iba a servir.

3) ¿Por qué?
Y bueno no sé, no me conocería en plan secretaria. Después me ha dicho muchas veces cómo me equivoqué . Pero Heber sí, con toda intención quiso traer a alguien de confianza porque era el más joven del Parlamento. Tenía 25 años, entonces se habrá sentido protegido. Acá yo funciono mucho como madre. El Día de la Madre recibo muchos mensajes deseándome feliz día de mis jefes.

4) ¿Quiénes son sus jefes?
Diputados y senadores del herrerismo, y a veces también de Alianza Nacional, sobre los que tengo un patrullaje también. Hay momentos en los que creen que soy la madre (se ríe). Son un poco consentidos, ensayan muchas cosas acá conmigo a ver cómo me suenan.

5) ¿Le gusta lo que hace?
Me encanta. 6) ¿Antes del 85 qué hacía?
Tenía niños y era una dueña de casa. Preparación cero. Actividad política, sólo militancia cerca de las elecciones, no permanente.

7) ¿Cómo llegó acá?
Porque le pedí a Heber. Los primos quedamos huérfanos todos en la misma época, en 1980. Entonces todos nos ayudábamos y nos apoyábamos mucho. Y ahí le dije que me gustaría ayudarlo, venir a trabajar con él. ¿Ah sí? me dijo-. No es mala idea, no se me había ocurrido . Eran cuatro diputados, porque por el Consejo Nacional Herrerista habían sido electos cinco, pero enseguida Rossi se peleó con el mundo y se fue. Aprendimos todos juntos. Por tiempo, aquí en el Parlamento, los más antiguos somos Heber, el secretario de bancada del Frente en el Senado, Velarde González, y yo.

8) El año pasado El Observador la incluyó entre los 100 uruguayos más influyentes , y dijo sobre usted: Quienes se mueven en los círculos del poder político saben que su ascendencia en asuntos de interés público trasciende ampliamente su cargo . ¿Está de acuerdo?
Noooo exageraron porque me quieren mucho. Y yo a ellos.

9) Algo debe haber. No. Tengo un enorme afecto por el herrerismo como entelequia y por sus legisladores, entonces tal vez me preocupo más, o ellos me cuentan más. Ellos piensan en voz alta y yo los escucho. Cuatro ojos ven más que dos y es mejor tener cuatro oídos que dos. Pero hacen lo que les parece. Quizás como los conozco tanto a algunos yo les digo que casi los he criado.
10) ¿La consultan?
No es que me consulten, me tienen como una escucha, entonces hacen todo el planteo y después me dicen: ¿Qué tal? Siempre hemos sido muy sinceros, en el acierto y en el error. Cuando las cosas nos salen lo festejamos mucho, y cuando nos salen mal todos lo decimos.

11) ¿Conoce muchos secretos de la política?
No, no. Alguno siempre hay: Vamos a preparar algo sin que sepa el oficialismo, o antes al revés, sin que sepa la oposición . Pero acá. Secretos del Estado en sí no conozco para nada. Fui pocas veces al Edificio Libertad, y fijate que una vez creí que todos los ujieres eran sordos, porque tenían todos puesto el aparatito en el oído, que era para comunicarse entre ellos pero yo no lo sabía (se ríe). Pensé: qué obra social fantástica hacen acá, emplear a sordos.


12) Antes no estaba en este pequeño despacho, sino en la sala Luis Alberto de Herrera. Anduve por muchos lados. Empezamos en una sala que ahora es de la 15, pasamos a la sala Luis Alberto de Herrera cuando tuvimos 24 diputados y ocho senadores. Y nos quedamos dos legislaturas porque seguimos siendo mayoría, escasa pero mayoría. Después de la última elección vinimos a dar acá.

13) ¿Es verdad que Alianza Nacional la echó?
Noooo, para nada. Además, yo tuve una enfermedad muy rara durante todo el 85 que se compaginó con que éramos pocos y eso ayudó para que fuera un primer período muy tranquilo, no tenía tanto trabajo y pude seguir viniendo. Para estar acá hay que adaptarse a que un día uno es Gardel y al otro no es nadie. Y hay que tener buena relación siempre, con todos.
14) ¿Piensa volver a la sala Herrera el 1° de marzo? Dependerá del 25 de octubre si es así, encantada. Y si no es, me quedaré aquí encantada. Lo único que me llevo a todos lados es mi escritorio, donde tengo muchas fotos, muchas de ellas de gente que ya no está. Y el teléfono, que es una reliquia. Me lo sacaron sólo cuando vino Bush (padre), y pusieron el de la Casa Blanca.

15) ¿Cómo fue eso?
Vinieron del servicio secreto, supongo, y me dijeron que me cancelaban la línea, que era la que yo usaba para hablar con Lacalle, y me pusieron un teléfono divino, blanco, que decía The White House . Les pregunté qué pasaba si levantaba el tubo y me dijeron que me iban a contestar en la Casa Blanca.

16) ¿Cuál era la razón para colocar ese teléfono en su despacho?
Porque estábamos pegados a la sala de sesiones y cuando vino Bush era el lugar más cercano que tenían para hablar por teléfono. Fue interesantísimo. Tres días antes vino un hombre igualito a Bush, se paró en el lugar donde iba a hablar, ajustaron las tomas, los colores un profesionalismo. No tenía la misma cara, pero sí el mismo color de pelo y eso, era para probar cómo daba el color y otros detalles. Y después, la protección más fabulosa que uno se pueda imaginar, con una emergencia pegada a la sala. Todo eso se rompió porque el doctor Lacalle, al servirles el café le pasó un sobrecito de azúcar Calnú, y ante el horror de todo el servicio secreto norteamericano Bush lo agarró, sacudió el sobrecito y se echó el azúcar en el café (se ríe). Se ve que no estaba muy protegido a pesar del despliegue impresionante. Pero el despliegue más grande que yo ví acá fue cuando asumió Vázquez.

17) ¿Qué hubo de particular?
No nos dejaron venir. Solamente a los legisladores y algunos funcionarios elegidos por ellos. Nunca había pasado algo así en una asunción de presidente, desde el 85 para acá. Estuve en todas.

18) ¿Por qué tantas restricciones en la asunción de Vázquez?
Nos adujeron motivos de seguridad. El doctor Vázquez usa una seguridad inmensa para lo que es un presidente latinoamericano y en particular uruguayo. Y esa vez nos pidieron que no viniéramos. Fue la primera vez desde el reinicio de la democracia que vi la asunción por televisión en mi casa.

19) ¿Cómo le dice a Lacalle?
Luis Alberto, jamás le dije Cuqui. María Hortensia, su madre, a quien quería mucho y ella a mí, siempre me decía qué bueno que le decís Luis Alberto, porque es tanto más lindo .

20) ¿Puede decirse que es una de las personas dentro del ámbito político que más lo conoce?
Por los tiempos pasados sí, por el hoy no. Hay mucha gente que está mucho más cerca que yo.
21) ¿No está cerca de Lacalle ahora?
No bueno, ahora me encargué de las giras por ejemplo, y hablé con los dirigentes. Si hablamos de tiempos pasados sí, él me lleva ocho años, pasamos Semanas Santas juntos, vacaciones en verano

22) Se dice que es un hombre que tiene muchos cambios de humor y se irrita fácilmente. ¿Puede confirmarlo?
No. Yo creo que tiene un defecto que es la ansiedad, y creo que, sobre todo en los primeros tiempos, me la contagió. Nos la contagió a todos diría, en el herrerismo somos todos muy ansiosos.

23) Vivieron eso con mucha intensidad cuando Lacalle fue presidente.
Claro, y también antes, en la carrera hacia la presidencia. Siendo presidente era brutal, lo que llamaba, lo que impulsaba. Pero siempre fue igual, diría que su gran condición es ser perseverante y su gran defecto es ser ansioso. Yo no sé cuándo disfruta, no me queda claro. Siempre va corriendo en pos del mañana. Yo entiendo, es muy lindo eso, pero uno vive el hoy. Hasta yo misma me digo a veces dónde voy tan rápido si no estoy disfrutando el momento. Cuando salió electo presidente, en 1989, no nos dejó festejar, nos dijo que al día siguiente teníamos que ir a la tumba de Herrera y no sé cuántas cosas más y había que irse a dormir temprano.

24) Ahora está cerca de Lacalle hijo. ¿Qué tiene él de su padre?
No tiene tanto puede ser que sea un poco ansioso también.
25) ¿Cuál es la principal diferencia entonces?
El entusiasmo de Lacalle padre no lo tiene. Un hombre que se preparó desde el primer día para ser presidente. Ahora está leyendo sobre Turquía, no sé por qué, habrá algún motivo que yo no sé, pero siempre se estuvo preparando para el día que llegara y creo que además disfruta leyendo. Lacalle Pou es más del estilo de estar con la gente. También está en un momento de crear su futuro. Pero Lacalle lo creó de una forma más preparada. Y después, Lacalle Pou es más pronto de carácter que Lacalle padre, más impulsivo.

26) Cuando fue presidente ¿estuvo más cerca de él?
Sí. Mucho por las votaciones en el Parlamento. Yo iba bastante al Edificio Libertad en los días malos, cuando la huelga policial, o cuando la extradición de los vascos. Terminaba acá y me iba a acompañar allá.
27) ¿Cuál fue la oportunidad en la que lo vio más golpeado?
En lo personal, por la pérdida de su hijo, Manuel, que fue un bebé que nació. Eso fue muy duro. Después, la muerte de María Hortensia lo tiene que haber golpeado mucho, porque si bien era una señora de 98 años, era un rifle. El otro día cuando ganó le dije: Cómo me acuerdo de María , y puchereó y todo. Hicieron dos años de su muerte. Él iba todos los días a tomar el té a las cinco de la tarde con ella. Una mujer muy rígida, muy estricta en cuanto a lo que está bien y lo que está mal, pero una buenísima mujer y una luchadora impresionante. Y creo que fue una gran madre, con Luis Alberto y con Cuca, una madre ejemplar.

28) ¿Recuerda algún momento duro para Lacalle presidente, desde el punto de vista político? Creo que estuvo mal la noche del Filtro, sobre todo después que apareció un muerto. Fue un día triste, además fue el día anterior al 25 de agosto y suspendió todo el festejo.

29) ¿Sabe por qué renunció hace dos años a su candidatura presidencial y volvió a lanzarla poco después?
Creo que hizo un poco de tiempo para ver si surgía algo del sector, que evidentemente no surgió. De todas maneras, los potenciales candidatos eran gente valiosa que siempre estuvo con él. Los viejos tratamos que Lacalle siempre se acuerde: después del 95 nos pegaban todos los días, y la bancada herrerista era el 14%. Los que estaban en ese momento tienen un valor agregado, y esos tres Heber, Chiruchi y Vidalín- eran de ese tiempo. Todos fueron muy leales, además, fueron por derecha. Creo que él ante eso se mantuvo leyendo, entreteniéndose, recorriendo y esperó un poco; y cuando vio que nadie cerraba nada dijo se acabó .

30) ¿Hubo una embestida baguala contra Lacalle?
Sí, contra él y contra el herrerismo.

31) ¿Dónde empezó?
En varios lados. Hubo gente que se subió al carro. Provino un poco de la gente muy poca- que quedó desconforme, porque estaba totalmente fuera de foco. Recuerdo que después de las elecciones (de 1994) Lacalle se va de viaje, y Ramírez, ante mi asombro, entra a hacer la lista de los entes autónomos, y eran todos amigos de él. Cuando miré aquello dije este hombre está loco . Cuando Lacalle volvió y vio eso, me supongo que algo le habrá dicho. La semana siguiente, apareció Ramírez en Búsqueda hecho una hiena. Ramírez no se dio cuenta que le prestábamos por un rato la posibilidad de ser candidato, no más; porque él votos no tenía ninguno.

32) ¿Qué piensa hoy de Ramírez?
Es un mal tipo . Mal tipo. Yo no lo saludo. Creo que lo hizo con toda intención, creyó que era el dueño del sector. ¿Cómo en un grupo como el herrerismo, que es de fierro, que están espalda contra espalda, va a venir un señor de afuera a decir qué hay que hacer con el sector?

33) ¿Cree que traicionó a Lacalle?
Lo traicionó, sí. Yo creo que sí. Y después se subieron al carro algunos.
34) ¿Quiénes?
Y el Partido Colorado, cuando creyó que podía pegar algún mordiscón lo pegó. Los que siempre, ya que están, se suben al carro.

35) ¿Está conforme ahora con la fórmula, con Larrañaga como candidato a la vicepresidencia?
Sí, estoy súper conforme. Larrañaga perdió durante quince minutos. Creo que, de ambas partes, fue fantástico, el pueblo blanco lo sintió así.

36) ¿Lacalle es, como él ha dicho, el mismo pero distinto?
Ehh . sí, sí. La pierna no ayudó, pero si no habría que ver qué hacemos con él (se ríe). Cuando armamos las giras yo siempre digo: A ver, si esto termina a las 12, ¿qué van a hacer con Lacalle hasta la una? Porque te quiero ver con Lacalle durante una hora sin nada que hacer, te volvés loco. Empieza: Traeme a Fulano, llamá a tal radio Hay que prever que la gira tenga una continuidad permanente. Solo hay que dejarle veinte minutos después del almuerzo para dormir. Lo he visto dormir debajo de un árbol, en la Hostería del Parque en San José; dobla el saco, lo pone de almohada y duerme veinte minutos. Fui a Europa en viaje oficial, con él, y no pude hacer más que correrlo. A las siete menos veinte me golpeaba la puerta para mandar fax a Montevideo, y llegaba de noche y me preguntaba qué me había parecido todo. Yo me quería escapar y nada, sentada ahí. Y nos mandaba a dormir, a Julita también, que de repente quería salir.

37) ¿Tiene muchos amigos en las bancadas de otros partidos?
Sí, cómo no. Tenía excelente relación con Guillermo Álvarez, que murió. Ahora con la gente del Frente tengo menos, porque muchos se fueron al Ejecutivo. León Lev por ejemplo Tengo excelente relación con (Daisy) Tourné, siempre creí que era un error que fuera como ministra, sabía que la pasión la iba a traicionar. Dentro del Partido Colorado tengo mucha gente que estimo mucho. El que más me quería era Cataldi, me enseñó casi todo aquí adentro. Me tenía una confianza me decía: Ita, buscame en mi maletín tal proyecto . ¿Cómo le voy a revisar su maletín? . Andá, revisá que está ahí .

38) ¿Quién fue el parlamentario más brillante que vio? Martín Sturla. Tenía 36 años cuando se murió. El más brillante.

39) ¿Nunca se vio del otro lado, dentro de la sala de sesiones?
Sí, tuve ofrecimientos. En 1989, la 904 me ofreció ser segunda candidata a diputados, con lo cual habría salido. Pero fui a la primera reunión de la lista y la mitad no me saludó. Porque estaban con el otro (se ríe). Yo no sabía que era tan así la cosa. Me sentí muy sola, sentía que la mitad no me podía ni ver.

40) Cuénteme una anécdota divertida para terminar. Con Yamandú Fau estuvimos pensando hacer un libro con cosas que pasan acá. Una vez, cuando éramos gobierno, había que votar un proyecto muy importante y estábamos justos de votos. Se sintió mal uno, bajó al servicio médico y le diagnosticaron una arritmia. Viene la emergencia para llevárselo y yo vengo con el papel y le digo: Fírmeme acá por favor . ¿Para qué? me dice. Para entrar la licencia, tenemos que convocar al suplente porque si no nos ganan (se ríe). Y lo hice venir al suplente desde Salto; demoramos la sesión para que llegara, hablaban y hablaban. Llegó a las 6 de la mañana. En cada ciudad, al suplente lo esperaba alguno nuestro, impulsándolo a seguir. Cuando Juan Manuel volvió me decía: ¡Qué asquerosa! Cómo no te importó nada que yo me estaba muriendo (se ríe). Pero la ley salió por un voto.

Permanencia

Dicen los que llevan estas cuentas que hay solo tres personas entre los cargos propiamente políticos en el Palacio Legislativo que están desde 1985, cuando fue restaurada la democracia: el senador Luis Alberto Heber, el coordinador de la bancada de senadores del Frente Amplio, Velarde González, y esta mujer.
Del mármol para afuera, el nombre de Celita Heber Videla Dorna -60 años, divorciada, tres hijos y un nieto y tres cuartos - puede no decir mucho. Del mármol para adentro no hay quien no la conozca y la considere una de esas personas que sabe todo acá . Según el diario El Observador, que el año pasado la ubicó como una de las cien personalidades más influyentes en el país, Ita Heber es, para quienes se mueven en los círculos de poder político una mujer cuya ascendencia en asuntos de interés público trasciende ampliamente su cargo , que es apenas el de secretaria de la bancada de diputados herrerista.
No sé si por modestia, discreción o pura sinceridad, ella niega semejante imputación, pero relatando algunas de sus peripecias en casi un cuarto de siglo caminando esos pasillos se adivina algo por el estilo.
Es prima de Luis Alberto Heber y sobrina segunda de Lacalle. Se preocupa por aclarar que no está en el lugar en que está por obra del ex presidente. Más bien, si fuera por él nunca habría estado allí: cuenta que Lacalle no creía en sus cualidades cuando el 17 de febrero de 1985 su primo la llevó a la secretaría. No va a servir , decía. Ahora, cada tanto, dice que le confiesa: Qué equivocado estaba .





 

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