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En las empresas agropecuarias uruguayas, la situación económica general y del sector específico de actividad es clave, ya que tiene efecto en la demanda y precios de los bienes producidos, así como en sus costos de producción.
A partir de 2003 se dio un período de crecimiento del sector, donde el Producto Bruto Interno (PBI) agropecuario aumentó a una tasa promedio anual de 7%.
Con la crisis financiera los precios internacionales récord descendieron significativamente, para recuperarse en parte en la segunda mitad de 2009, por lo que el escenario ha sido dinámico y cambiante para las decisiones empresariales del agro.
Las inversiones
Para el productor agropecuario es relevante la realización de inversiones para mantener la capacidad productiva, incrementar su productividad y también para poder crecer.
En otros casos es necesaria la inversión para diversificar, ya que se puede requerir comprar nuevos bienes de uso a efectos de incorporar otro renglón de actividad. Otras veces se puede necesitar para sustituir servicios de terceros.
En la primera parte de 2008, por lo atractivo de la rentabilidad, asistimos a un gran desarrollo de las inversiones en el agro.
El cambio en el escenario internacional llevó a empresas del sector a revisar sus decisiones financieras y a una moderación de las inversiones productivas. En el segundo semestre de 2009 se retomó el ritmo, principalmente en la actividad agrícola.
A nivel de cada empresa agropecuaria, quedaron en mejores condiciones las que habían reinvertido y analizado los riesgos técnicos, comerciales y financieros de sus proyectos de inversión.
Las empresas del agro contaron a partir de 2008 con el incentivo general a las inversiones, que prevé significativos beneficios en el impuesto a la renta empresarial, que con la Reforma Tributaria y la mayor rentabilidad incide más en el sector.
El financiamiento
El crédito bancario necesario para financiar las inversiones, con la crisis financiera en general se hizo de más difícil acceso y de mayor costo. No obstante, el sector agropecuario no fue de los más afectados, ya que lo tomó en mejores condiciones que en situaciones anteriores.
En general, el nivel de endeudamiento del agro en 2008 (30% del PBI agropecuario) era notoriamente menor que previo a la crisis de 2002 donde se situaba en el orden del 100%.
Además de los préstamos de las instituciones bancarias privadas y de la licitación de proyectos de inversión del Banco República (BROU), donde varias empresas agropecuarias y agroindustriales obtuvieron financiamiento, los productores lecheros en particular contaron con créditos a cuatro años de plazo.
Los créditos bancarios a empresas agropecuarias a fines de 2009 son del orden de los 900 millones de dólares, un 14% superior que al finalizar el año anterior.
Por su parte, los intereses promedio de los préstamos en dólares descendieron de 7% a 6.7% y en moneda nacional de 18% a 16%.
Además de los préstamos bancarios, el sector agropecuario financia su actividad con créditos comerciales de sus proveedores, con fondos propios (ya sea por ganancias retenidas o aportes de los propietarios) y también utiliza los fondos de productores con destinos específicos.
La distribución de utilidades
El porcentaje de las ganancias que se distribuyen a los propietarios determina el volumen de las utilidades retenidas en la empresa, que sin dudas son una fuente importante de financiamiento.
Para planificar la distribución de utilidades existen varios factores que es necesario tener en cuenta, como las rentabilidades esperadas, la estabilidad de las ganancias, la liquidez de la empresa, las deudas existentes y la necesidad de realizar inversiones.
En particular en el agro hay que ser muy prudente ya que los resultados presentan una gran variabilidad de una zafra a otra. En las empresas agropecuarias la rentabilidad está determinada por tres factores: precios, productividad y costos, muchos de los cuales no son posibles tener bajo control.
En la productividad inciden factores climáticos, como fue la sequía del año anterior que afectó al sector lechero y al ganado de carne.
Como mencionamos, en los últimos tiempos es notoria la variación en los precios internacionales de los bienes agropecuarios, aunque se ubican por encima de los precios históricos promedio.
Respecto a los costos inciden el valor de los insumos y combustibles, que son condiciones de mercado no controlables. Además hay costos en pesos, que se ven afectados, entre otros factores, por la evolución del valor del dólar, que en 2009 descendió 17%.
La gestión financiera
En general, la gestión financiera en el agro ha tenido varios aspectos positivos:
· Se efectuaron inversiones que aumentaron la productividad y la eficiencia
· También se realizaron inversiones en logística de acopio y transporte y algunas inversiones en innovación y tecnología
· Se financiaron con fondos provenientes de las ganancias, por lo que no se sobreendeudaron para invertir.
· En algunos casos mejoraron la planificación financiera y la gestión de riesgos con la contratación de seguros.
Como oportunidades de mejora mencionamos que, preocupados por la gestión diaria, algunos productores agropecuarios no consideran las fuentes alternativas de financiamiento o no analizan adecuadamente los costos asociados a las mismas.
En algunos casos no se utilizan los incentivos disponibles a la hora de invertir. Además de los beneficios tributarios que mencionamos, existen programas de apoyo como el de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación, que brinda cofinanciamiento no reembolsable a las inversiones innovadoras del agro.
Para poder sostener su crecimiento y que el desarrollo sea sustentable, las empresas agropecuarias tienen nuevos desafíos respecto al requerimiento de buenas prácticas financieras y ambientales.
* Contador Público, Director de CARLE & ANDRIOLI, firma miembro de Geneva Group.
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