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INFORME : ARGENTINA SEGÚN POLIARQUÍA CONSULTORES
Cristina Fernández tiene un modelo chino de política económica, según Berensztein 
| 04.06.2012 00:00
El experto argentino Sergio Berensztein aseguró que la mandataria argentina maneja un modelo económico-político parecido al chino, mientras que Néstor Kirchner era más parecido al ex primer ministro ruso, Vladimir Putin.

En el marco de la Reunión de Coyuntura Económica de CPA/ Ferrere, realizada ayer jueves por el Dr. Sergio Berensztein, PhD en Ciencia Política, presidente y socio fundador de Poliarquía Consultores, firma líder en opinión pública y análisis político en Argentina, disertó sobre la realidad de su país, las relaciones comerciales y la lógica del cristinismo . Analizó también las decisiones de la presidenta argentina y de su gobierno, así como las consecuencias directas que tienen en la región y que afectan a Uruguay. La presentación de Berensztein estuvo acompañada por la del economista Gabriel Oddone de CPA/Ferrer quien habló sobre ¿Cómo prepararse para un escenario externo volátil y enfriado? .
Oddone expresó en diálogo con CRÓNICAS que este tipo de reuniones realizadas bi o trimestralmente son un servicio de asesoramiento que CPA/Ferrere brinda a sus clientes con el fin de actualizar estimaciones y predicciones, generar opinión pública, e incidir sobre la perspectiva de los analistas privados que asesoran a empresas que toman decisiones en términos de la marcha general de la economía.
Para hablar del caso argentino se invitó al Dr. Berensztein, quien comenzó su disertación refiriéndose a por qué hoy se habla de "cristinismo" y no ya de kirchnerismo, lo cual destacó no es una diferencia menor; y luego se refirió a los atributos del cristinismo: de qué se trata esta nueva gestión y cuáles son las características. Finalizó haciendo mención a las consecuencias que esto ha tenido en los últimos seis meses: un rápido desgaste, niveles de aprobación muy altos pero gestiones que generan alarmas, debido al profundo deterioro de las expectativas económicas.
Cristina es una líder con larga experiencia parlamentaria pero de nula experiencia ejecutiva , expresó Berensztein. Y prosiguió, cuando ella asume su primera Presidencia, quien tomaba las decisiones ejecutivas más significativas en materia económica, de construcción de poder, de vínculo con el Partido Justicialista, era Néstor Kirchner. Ella delegaba en él esas decisiones y se ocupaba de temas relevantes de política exterior, no formando parte de la agenda dura de la política como la entendía su marido. Con la muerte de Kirchner cambió el mapa político argentino y hubo como una especie de ola de acompañamiento solidario de buena voluntad para con la presidenta y él se lleva a la tumba la mayoría de los escándalos de corrupción que habían caracterizado su gestión y la primera parte de la de Cristina , destacó.
La visión de Cristina se diferencia claramente de la de Kirchner. La actual presidenta argentina tiene una visión de construcción de capitalismo de Estado, por su parte Kirchner, quería establecer un capitalismo de amigos. Siendo totalmente exagerados se podría decir que Cristina tiene un modelo chino en la cabeza, y Kirchner el modelo de la Rusia de Putin , dijo Berensztein. Las diferencias de política, de rol del Estado, incluso de forma de comunicar la política, son totalmente distintas. La foto que sintetiza esto es YPF. Néstor Kirchner presionó para que entrara una familia, sin ninguna experiencia en el mercado petrolero pero con vasta experiencia en los mercados regulados, es decir, amigos del poder, y ahora Cristina lanzó la expropiación del 51% de la petrolera.
El primer cambio importante es hacia dónde va la Argentina. La tradición estatista de ese país es muy fuerte, y la idea es tener el control de recursos estratégicos, reconstruir el conjunto de empresas que eran propiedad del Estado, básicamente las de servicios públicos. La idea es avanzar en una ruta que, en cierta medida, es volver al pasado pero con la diferencia sustantiva que Cristina tiene una legitimidad de origen, el 54% de los votos. Además, controla 22 de los 24 distritos provinciales, ambas cámaras del Congreso, con mayorías calificadas en el caso de Diputados, tiene enorme influencia en la Justicia, que no es independiente en Argentina, y un creciente poder mediático directamente con el Estado o con medios paraestatales. Según el presidente de Poliarquía Consultores, en la aplicación de ciertas medidas en Argentina, los poderes políticos eran débiles, y el gobierno cree (es una hipótesis que el tiempo despejará) que con poder político el intervencionismo es posible . Además, destacó que hay un nuevo elemento significativo, que es la tecnología de la información, la cual vuelve más eficiente esta clase de controles.

Los atributos del cristinismo
El primer atributo es el aislamiento, en el doble sentido. El más importante es el del país respecto del mundo. El problema central es que Argentina quiere volver al mundo de los ´70, al movimiento de no alineados, que ya no existe como tal. La política exterior apuesta a eso. La gran pregunta no es por qué la presidenta fue a Angola sino por qué no fue a Nigeria, que tiene 80 millones de personas, una producción petrolera impresionante, y los mismos niveles de corrupción que Angola. El otro aislamiento es el de la presidenta, quien controla su agenda, pasa todo el día encerrada en Olivos y comienza su trabajo en la tarde. Hay equilibrios rotos dentro del peronismo, Cristina está intentando desfeudalizarlo. Tiene un modelo absolutista de poder y existe hoy día una gran tensión porque ella no ajusta nunca sino que transfiere los costos del ajuste, y quien paga las consecuencias es, por ejemplo, Daniel Scioli, las municipalidades, la gente.
Otro de los atributos es la radicalización ideológica. Las decisiones se basan en el keynesianismo, y están afectando los intereses de la gente que quieren defender. Por ejemplo, en Argentina hay mucha migración de países limítrofes que pagan un alto costo de inserción, y hoy no pueden mandar dólares a sus casas.
Cristina cuenta con cierto índice de confianza. Tanto su gobierno como el de Kirchner se han caracterizado por resolver problemas. La presidenta argentina tiene casi el 60% de aprobación, es decir que hay quienes no la votaron pero igualmente aprueban su gestión. Esto se debe a que reúne en su persona ciertos atributos de liderazgo como el crecimiento económico debido a la caída fenomenal en la tasa de desempleo; la gestión de Derechos Humanos; el retorno del Estado; la idea de reparación, ese relato de que Cristina viene a reparar todo lo del pasado.
En ese sentido, el nivel de aprobación de Cristina es aún muy alto pero sus gestiones generan alarmas. La gente está preocupada por la inflación y por la política cambiaria. Una encuesta realizada por Poliarquía Consultores sobre ajuste de expectativas, que mide el índice de optimismo ciudadano, vislumbra que muchos argentinos creen que en dos o tres años habrá crisis, la inflación le ganó a los salarios reales, se atrasaron las negociaciones colectivas, las expectativas para los próximos tres meses se volaron, la gente ve el dólar y cree que eso es la inflación que va a tener. En los escenarios base de: estabilidad, desgaste y crisis, predomina levemente el de la crisis, seguido por el de desgaste o erosión, y por último se encuentra el de estabilidad, con tan sólo el 28%.

Futuro de las relaciones con Argentina
En diálogo con CRONICAS, Berensztein expresó que lo que sucederá con las relaciones entre Uruguay y Argentina dependerán de lo que acontezca con la economía internacional, y hasta qué punto la región seguirá siendo una zona de expansión económica, ya que a mayor crecimiento económico, mayor cooperación posible. También dependerá de los cambios políticos que eventualmente ocurran en ambos países. Desde el otro lado del río uno ve estabilidad y una política exterior bastante pragmática, con cierta continuidad en los diferentes gobiernos. Hay criterios definidos y pocas diferencias sustantivas entre los diferentes partidos que han estado en el gobierno. Exactamente lo contrario ocurre en Argentina , enfatizó.
Probablemente va a costar reconstruir una relación de cooperación. Berensztein considera que el Mercosur puede ser uno de los elementos de diálogo, pensando en qué cambiar y cómo, ya que actualmente está desdibujado. La idea es válida, no este Mercosur , dijo.
Ser un país pequeño genera tanto límites como oportunidades. Uruguay tiene la enorme ventaja en toda América Latina y en particular de este lado, Chile está compensando, en ser de los pocos países donde hay seguridad jurídica, y hoy es visto por inversores como una especie de Singapur en la región. Si el país aprovechara esas condiciones e invirtiera más en infraestructura, algo fundamental para Berensztein, (por ejemplo, logística, servicios, puertos, más energía, mejores caminos), el ser pequeño puede ser una ventaja extraordinaria frente a las dificultades de cambio y la escala de países como Brasil, que es una potencia, y como Argentina.
Oddone dijo a CRÓNICAS que Uruguay debe intentar lograr mejoras notorias de la productividad en algunos sectores importadores para poder hacer menos pesados los efectos de precios sobre la competitividad. Se supone que la política debería estimular, promocionar, incentivar, que el sector privado fuera más agresivo en incorporar mejoras de productividad. Enfatizó que el gobierno debería mejorar la eficiencia del sector público, haciendo que la calidad de los servicios que este sector presta mejore sustancialmente. Además, en las próximas rondas de negociaciones salariales se debe evitar las consolidaciones de expansiones salariales que no estén atadas a la mejora de productividad porque el sistema de precios está muy rígido. Se debe monitorear la inflación y el tipo de cambio de una manera fina para evitar un desaceleramiento cambiario e inflacionario.





 

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