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Pero todos estos sucesos del año 1992 fueron insignificantes cuando Pablo José Goncálvez Gallereta irrumpió en los televisores, los diarios y las voces de los ciudadanos de aquella sociedad uruguaya.
¿Quién era Pablo Goncálvez?
Pablo Goncálvez nació en Bilbao, España, el 6 de marzo de 1970. Su padre, Hamlet Goncálvez, se desempeñaba como diplomático, por lo que los viajes fueron rutina durante su niñez. Luego del pasaje por Perú, Brasil, Suecia y Paraguay se radicó, con 9 años de edad, en Uruguay, precisamente en el barrio de Carrasco.
Cursó primaria en un colegio privado y secundaria en el liceo público de su barrio. Luego ingresó en la Facultad de Ciencias Económicas. Además de abocado a los estudios, pasaba su tiempo en un taller de reparaciones de motos que había instaurado junto con un amigo en el fondo de su casa sobre la calle Lieja. Conocido como amistoso, simpático, tranquilo y sociable Goncálvez representaba al ideal del chico promedio de buena posición económica en Montevideo.
Los hechos
31 de diciembre de 1991
Fin de año. Los festejos se avistaban en cada calle, en todas las esquinas y los barrios; también en Carrasco. Ana Luisa Miller Sichero vivía allí y también festejaba. De 26 años, era licenciada en Historia y docente -y hermana de la reconocida tenista uruguaya Patricia Miller-, Ana Luisa gozaba de buena posición económica, era soltera y vivía con sus padres y dos de sus hermanas.
Hugo Sapelli, un ingeniero de 29 años y novio de Ana Luisa, salió a cenar con ella a un restaurante del barrio Carrasco para recibir juntos el año nuevo.
Luego de la cena ambos se dirigieron hacia el club Old Christians, lugar en el que se llevaba a cabo una fiesta. La pareja bailó en el lugar hasta las 6:40. A esa hora se marcharon del reconocido club en el coche de Miller. A partir de este momento los hechos que se conocen del relato son parte del testimonio de Sapelli, ya que él fue el último testigo en ver con vida a Ana Luisa Miller Richero.
Al llegar a la casa de Sapelli, alrededor de las 8 am, Miller permaneció unos minutos con él, siguiendo luego rumbo a su casa dado que la lluvia y la tormenta que se avecinaban en aquel primer día del año no daba la posibilidad de muchos más planes, pero la joven nunca llegó a su hogar.
Ana Luisa Miller falleció por estrangulamiento. Según suposición forense viajaba en el asiento del acompañante del coche cuando recibió un golpe en el rostro que la dejó desprotegida y permitió que el agresor pudiera dominarla y estrangularla.
El automóvil de la joven se encontró estacionado en los alrededores del Club Lawn Tenis, en las calles Eduardo Couture y Costa Rica. En la tarde del 1 de enero de 1992 se encontró entre la arena de una playa de Solymar el cuerpo sin vida de la chica. El primer sospechoso e indagado fue Hugo Sapelli, novio de la víctima, quien tras pasar la prueba del polígrafo para corroborar su versión ante la Justicia, fue apartado del caso.
A nivel policial esta fue la primera vez que se solicitó la colaboración del FBI para resolver un homicidio, resolución que llegaría años después cuando la culpa se le adjudicara al homicida Pablo Goncálvez, quien hizo de matar, una costumbre y de estrangular, un modus operandi. Así sucedía el primero de los denominados Crímenes de Carrasco , haciendo referencia al vínculo del barrio con los implicados.
No fue la primera
Lejos de la creencia popular, Ana Luisa Miller no fue la primera víctima de Pablo Goncálvez, sino que él ya había mostrado indicios de comportamiento violento en otra oportunidad (de la que había salido en libertad).
Tal el caso de una enfermera de 28 años de la ya desaparecida mutualista Cima España. La mujer de iniciales V.G. aceptó la propuesta de Goncálvez de llevarla en auto hasta su trabajo dado que el transporte público mermaba a causa del feriado de ese día. En la denuncia V.G. afirma haber sido violada y privada de su libertad por el joven. Como prueba presentó la cédula de identidad de quien la había ultrajado, la de Pablo Goncálvez. Él relató que las relaciones sexuales habían sido consensuadas y afirmó que la muchacha le había robado su billetera. Sin poder aclarar el asunto la policía dejó libre sin antecedentes al hombre, no sin antes tomar nota del suceso que marcaría un llamado de atención sobre el acusado ante los hechos futuros.
20 de setiembre de 1992
16 años, esa era la edad que tenía Andrea Gabriela Castro Pena. Cursaba cuarto año en el liceo 20 y vivía junto con sus padres en Malvín.
El domingo 20 de setiembre de 1992 Andrea Castro salió del local bailable England y se encontró con Pablo Goncálvez , a quien conocía de vista . Él, un muchacho tranquilo, de buena posición económica y amigable la invitó a dar una vuelta en su auto, ella aceptó.
Más de 20 días de incertidumbre tuvo que vivir la familia de la joven antes de saber su paradero. Tres semanas después de aquel domingo, Andrea Castro fue hallada muerta en la playa Mansa de Punta del Este.
La autopsia determinó que había sido estrangulada, pero un elemento distinto se abrió paso en la escena del crimen. Rodeando el cuello de Castro se encontraba una corbata rayada con franjas verdes y blancas, ésta no había servido para matar a la muchacha sino que se había añadido después, como una suerte de marca personal del homicida.
La corbata fue clave a la hora de hacer efectiva la culpabilidad de Goncálvez, ya que en el allanamiento realizado en su casa se vio una foto del joven con una prenda de similares características y pudo encontrarse una caja con una colección de tres corbatas exclusivas que eran propiedad de Hamlet Goncálvez, padre del asesino, de las cuales solo había dos dentro del paquete, por lo que se presume que la tercera era aquella que rodeaba el cuello de Castro.
Pasaban los meses y el culpable no era encontrado por la policía que no tenía respiro. Las familias y la sociedad demandaban una respuesta pero nada se sabía sobre el homicida de estas dos jóvenes montevideanas. Todavía faltaba para que la Justicia pudiera comenzar a aclarar los casos.
Matar al menos a tres personas , no es una regla de un juego de niños, es una de las principales condiciones que diferencia al asesino del asesino serial . En la impunidad que le otorgaba no levantar sospechas, Pablo Goncálvez volvió a actuar cinco meses después dispuesto a cumplir con la condición.
8 de febrero de 1993
María Victoria Williams Sanz, nacida en Salto y con 22 años de edad también vivía en Carrasco, a dos cuadras de la casa del que sería su homicida. Según la versión que él brindó a la Justicia la joven estaba esperando el ómnibus para ir a trabajar cuando él la abordó.
La excusa fue que su abuela estaba teniendo un ataque cardíaco por lo que necesitaba ayuda para llamar a la emergencia móvil mientras él la reanimaba. María Victoria no dudó en prestar su ayuda e ingresó con él en su casa. Mientras tomaba el teléfono Goncálvez se aproximó por detrás y la durmió con un pañuelo con éter y alcohol para luego asfixiarla.
Cuatro días después, el 12 de febrero de 1993 el cuerpo de María Victoria Williams fue hallado en el Parque Roosevelt.
En la Justicia
Pablo Goncálvez viajó a Porto Alegre, donde residían dos de sus medio hermanos. Lejos de ser un simple paseo Goncálvez había llevado una importante suma de dinero para concretar el pago de parte de una estación de servicio, negocio que le serviría de medio de vida para radicarse en el corto plazo en Brasil.
Al volver del viaje las expectativas de escapar de sus delitos fueron nulas. Era el 20 de febrero de 1993, 12 días después de su último crimen y al llegar al Chuy lo aguardaban para detenerlo cuatro policías de la Comisaría 14 de Montevideo.
El 1 de setiembre de 1993 Pablo Goncálvez fue procesado por la Justicia de Pando por el homicidio de Ana Luisa Miller Sichero.
Goncálvez confesó su culpa por los delitos e incluso proporcionó datos gracias a los cuales se encontraron pertenencias de Andrea Castro y María Victoria Williams que el homicida había arrojado a un terreno baldío en Maroñas.
Tres años después, el 9 de febrero de 1996 Pablo Goncálvez fue condenado por las muertes de Andrea Castro y María Victoria Williams y también se le imputaron los cargos de privación de la libertad, violación y atentado violento al pudor por las denuncias de la enfermera de iniciales V.G. Se le asignó una pena de 30 años, no excarcelable durante el proceso judicial.
Por manipulador
En 6 de marzo de 1999 Pablo Goncálvez fue apuñalado por reclusos en el Penal de Libertad. 26 puñaladas lo dejaron al borde de la muerte, ¿las razones? Lo acusaban de manejar a su conveniencia a los demás presos, por lo que el ataque es reconocido como un ajuste de cuentas interno dentro del establecimiento carcelario.
Luego de su internación en el CTI del Hospital Maciel fue dado de alta y trasladado a Cárcel Central donde hasta el día de hoy continúa cumpliendo su pena.
La palabra de Goncálvez
En los tres expedientes no hay ninguna prueba ni testigo en mi contra , así afirma su inocencia en una carta abierta enviada al diario La República el 18 de agosto del 2000 en respuesta a una publicación del periodista Carlos Lemos en el semanario Causa Abierta .
Además de acusar al periodista de delincuente , el presidiario alojado en Cárcel Central se encarga de exponer, citando el expediente judicial, los motivos por los cuales él no es el culpable de los delitos que lo condenaron. Pero eso no es todo sino que ocupa gran parte del texto enunciando las torturas que, según él, le perpetuaron para confesar sus crímenes.
Cabe recordar que Goncálvez se confesó culpable y brindó detalles exactos que permitieron incluso encontrar pertenencias de las víctimas. Aún así, luego de cambiar su representante legal, el ya sentenciado reniega de su condena y reafirma que desde el Ministerio del Interior debían encontrar un culpable ya que sus puestos tambaleaban, incluso el de Ramírez (en aquel entonces ministro del Interior del gobierno de Luis Alberto Lacalle) por lo que todos apuntaron a él.
Entre las conclusiones que obtiene de su revisión de los expedientes extrae que: según los informes del FBI, Hugo Sapelli sería el culpable del homicidio de Ana Luisa Miller y que esto estaría respaldado por numerosas contradicciones en sus declaraciones. Que nadie habría visto salir a Andrea Castro con Goncálvez del local bailable England, según las declaraciones provistas por testigos que lo conocían y por tanto podían identificarlo. Y finalmente sostiene que en el caso Williams los policías ocultaron a un testigo que avistó con vida a María Victoria a las 17 horas, cuando en las fojas figura que había fallecido alrededor de las 7 am.
Finaliza su carta abierta con la siguiente declaración haciendo referencia al titular de la nota de Lemos: Nacido para matar : Ningún hombre ni mujer nace para matar, nacemos para vivir con la mayor cantidad de felicidad, para dar, para amar, para crecer Pablo .
La Comunión
De haber reconocido al múltiple asesino al momento de comulgar, yo no iba a decirle que no . Bajo esta premisa el arzobispo de Montevideo, monseñor Nicolás Cotugno comulgó a Pablo Goncálvez, durante la misa que se celebró el 9 de julio del 2000 en Cárcel Central.
El diario El Observador presentó en aquel momento la fotografía que retrataba el hecho, lo cual generó incredulidad en la opinión pública.
Cotugno se escudó alegando que como representante de Jesús debía confiar en la responsabilidad y el arrepentimiento de Goncálvez como cristiano ya que no podía interrogarle antes de darle la comunión y a la vez se lamentó por el dolor de los familiares de las víctimas por ver la imagen del criminal comulgando.
Luego de sus críticas el prelado afirmó: Todos los que están allí no están ahí por haber ganado el premio de la paz. Están allí los reclusos por algo que la sociedad ha considerado un delito .
Amor entre rejas
El 8 de julio de 2005 Pablo Goncálvez contrajo matrimonio con Alejandra, una profesora de inglés que contaba en aquel momento con 36 años de edad.
Descripta como alta, morocha y de cabello enrulado, Alejandra era vecina de Pablo del barrio Carrasco y se conocían desde jóvenes. A las 8:15 de la fecha ya mencionada el oficial del Registro Civil ingresó a la institución carcelaria.
Familiares y amigos de la pareja acudieron al evento especialmente vestidos para la ocasión, como también lo hicieron algunos reclusos especialmente invitados por Goncálvez. 30 personas presenciaron la unión en la que el condenado se mostró según Joaquín Brites, director de Cárcel Central, impecable y contento . Alejandra estaba embarazada. La hija de Goncálvez que en 2005 llevaba 5 meses de gestación al día de hoy ya tiene 7 años de edad.
Portarse bien
Nosotros creemos que él no va a salir, creemos, por los trascendidos de prensa, que las evaluaciones han sido negativas y nos lleva a pensar que la Justicia se va a manifestar contraria a la liberación , declaró a CRÓNICAS Pablo Williams, hermano de María Victoria Williams.
La liberación anticipada de Goncálvez retumba en todos los medios ya que luego de cumplir la mitad de su condena, su abogado Juan Pablo Pereira Schurmann amparado en la ley 17.897 solicitó este beneficio para el autor de los Crímenes de Carrasco . Además la buena conducta del presidiario colaboró, ya que cada dos días de trabajo se le redujo un día de reclusión.
Según fuentes judiciales el declarado homicida se mostró tranquilo, expresándose con total corrección y señalando claramente los puntos por los cuales se beneficiaria con su salida en la audiencia que tuvo con el juez de la causa para tramitar su liberación.
Citadas fuentes mencionaron que el informe que el juez Gabriel Odahián debía enviar a la Suprema Corte de Justicia ya fue elevado el pasado miércoles 8 de agosto. De este modo y junto con las pericias psiquiátricas se conforma el material con el que la Suprema Corte de Justicia expedirá su decisión en un lapso aproximado de 30 días, a favor o en contra del pedido del presidiario.
Por otra parte en la ciudad de Salto, amigos y allegados de María Victoria Williams realizarán el próximo sábado 11 de agosto a las 18 horas una manifestación en contra de la liberación del homicida.
Es un respaldo muy importante de todos los amigos que tenemos aquí, ha salido de ellos realizar este tipo de actividad que de alguna forma nos reconforta porque nos hace sentir muy apoyados y acompañados como familia, pienso que lo mismo que nos pasa a nosotros les debe estar pasando a las otras familias, a la gente de Castro, a la gente de Miller. En el sentido de que hay un grupo muy importante de la sociedad que se está manifestando públicamente en contra de esta situación , indicó Pablo Williams a CRÓNICAS, quien añadió que para su familia es fundamental ante todo el respeto a la Justicia y que por esta razón no harán llegar ninguna misiva que pueda presionar al organismo.
La familia Miller, por su parte, envió a través de un abogado cercano a ellos, una carta a la Suprema Corte de Justicia (SCJ) con la petición de que reconsideren la posibilidad que se le está dando a Goncálvez.
En el caso de que la respuesta de la SCJ sea afirmativa, la libertad del condenado es instantánea. Si, por el contrario, no se aprueba la excarcelación, la moción podrá seguir solicitándose ilimitadamente.
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