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Los analistas e instituciones consultadas por el Banco Central Europeo (BCE) revisaron a la baja sus estimaciones de crecimiento de la economía de la zona euro para este año, previendo una contracción de 0,3%, cuando en la encuesta anterior se esperaba una caída de la actividad de 0,2%. Por su parte, los resultados suponen que las expectativas de inflación para 2012 y 2013 prácticamente no han experimentado variación en comparación con la encuesta anterior, según divulgó el organismo europeo.
En cuanto a las expectativas de inflación a más largo plazo, la previsión media se mantiene sin variación en el 2%.
El presidente del BCE, Mario Draghi, explicó la semana pasada que "el Consejo de Gobierno de la entidad discutió una posible bajada de los tipos de interés, pero decidió que no es el momento adecuado". No obstante, algunos expertos prevén que el BCE reduzca el precio del dinero, actualmente en el 0,75%, en su reunión de setiembre.
Las expectativas de crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) para 2013 se han reducido significativamente en 0,4 puntos porcentuales, pasando de una previsión del 1% hasta una del 0,6%. En cuanto al 2014, se estima un crecimiento de 1,4%, según la encuesta.
"Los principales factores determinantes de las revisiones a la baja son la intensificación de las medidas de saneamiento presupuestario en algunos países de la zona del euro y la mayor incertidumbre que rodea a la resolución de la crisis de deuda soberana", señala el informe.
Además, "se mantienen los riesgos a la baja para el crecimiento del PBI de la zona del euro, derivados, principalmente, de una escalada de la crisis de deuda soberana". "Entre estos riesgos, también se mencionan: un nuevo deterioro de la confianza, un aumento de los niveles de incertidumbre y una caída de la demanda externa como consecuencia de una desaceleración de la economía mundial".
Los malos augurios sobre la economía del viejo continente también llegan por el lado de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), que sigue percibiendo un debilitamiento en la zona euro, en una tendencia que se agrava por la evolución de indicadores compuestos avanzados mensuales.
Los indicadores, que señalan por anticipado inflexiones en el ciclo económico, también se deterioraron para los otros grandes países del organismo, como EE.UU. y Japón -lo que lleva a pensar en un crecimiento moderado para ellos-. La nota positiva la dio el Reino Unido que mostró una notable expansión.
El indicador para el conjunto de los 33 países de la organización bajó cinco centésimas en junio hasta 100,31 puntos, por lo que siguió ligeramente por encima del nivel 100 que marca la media de largo plazo.
Sin embargo, para la zona euro la caída fue de 10 centésimas (había sido de ocho en mayo) ubicándose en un nivel de 99,44 puntos, lo que implica que por octavo mes consecutivo el indicador se ubicó debajo de ese umbral de 100 puntos. Dentro de los miembros de la moneda única, hubo caídas mensuales en todas las grandes economías: Alemania (-19 centésimas a 99,26 puntos), Francia (-8 centésimas a 99,53 puntos), Italia (-7 centésimas a 98,87 puntos) y España (-14 centésimas a 100,34 puntos).
España lleva seis meses consecutivos de rebaja de su indicador, aunque junto a Irlanda y Eslovenia son los únicos estados de la eurozona que siguen por encima de los 100 puntos. Grecia, que subió 31 centésimas en junio (sexto ascenso consecutivo), se quedó en 99,44 puntos.
También en la Unión Europea pero fuera del euro, el Reino Unido ganó 12 centésimas (sexta progresión mensual consecutiva) a 99,88 puntos, lo que llevó a la OCDE a interpretar signos tentativos de una inflexión al alza en la actividad económica.
Alemania
Los temores sobre el futuro económico comienzan a caer ahora también sobre la locomotora de Europa , Alemania, cuya producción industrial cayó en junio más de lo esperado, según reconoció el Ministerio de Economía germano, lo que se traduce en una señal de preocupación por un eventual agravamiento de la crisis europea.
De acuerdo a datos oficiales, la producción en Alemania cayó un 0,9% en junio sobre una base ajustada estacionalmente, tras una revisión al alza que arrojó un crecimiento del 1,7% en mayo.
El descenso fue encabezado por caídas del 1% intermensual en la producción manufacturera, del 1,6% en la producción de bienes de capital, y del 0,9% en la de bienes de consumo. La producción de energía, que aumentó un 1,2%, fue el único punto positivo.
"La perspectiva para la producción industrial sigue apagada por el momento dada la floja situación de los pedidos", dijo en un comunicado el Ministerio.
Las compañías manufactureras locales han acusado el impacto. Lanxess, el mayor fabricante mundial de caucho sintético, pronosticó el martes 7 ganancias planas en el segundo semestre por un crecimiento más lento en Asia y la debilidad en Europa. ThyssenKrupp, la mayor siderúrgica del país, también sufrió el impacto. El mes pasado dijo que temporalmente limitaría las horas de trabajo en sus cinco acerías en Alemania en respuesta a una desaceleración en la demanda.
Y el fabricante de camiones MAN SE ha ordenado un congelamiento de las contrataciones de empleados en su división camiones y autobús para controlar los costos. |