Marcelo Verdecchia dedica su vida al sabor y la textura artesanal

Marcelo Verdecchia, director de La Mallorquina


El emprendedor no siempre comienza un proyecto desde cero, y no en todos los casos necesita ser quien crea la empresa o quien tiene la idea inicial. Es el caso de Marcelo, un empresario desde el comienzo de su vida laboral, ya que a los 18 años tomó la decisión de emplearse en la empresa familiar, ir avanzando como cualquier empleado, pasar por todos los puestos y, hoy, llegar a ser el director. Muchas metas y proyectos tiene en mente para su firma, y por eso, aboca su vida a ella. 

Por Jessica Vázquez | @jessvazquezl

¿Cómo y cuándo surgió  la posibilidad de su ingreso a la empresa?

La Mallorquina es una empresa familiar de tercera generación. Al cumplir mi mayoría de edad, en el año 2001, y egresar de la enseñanza secundaria, me vincule a la firma con la motivación y apoyo de mi padre que me dio algunas facilidades para poder trabajar y, a su vez, estudiar la carrera de contador público.

¿Cuál es su papel y responsabilidades en esta firma?

Me desempeño como director Comercial y coordino las áreas de marketing y ventas, pero comencé como ayudante de despacho, luego fui chofer y ascendí pasando por todos los puestos del sector comercial, por lo que conozco al detalle todo el departamento comercial de la empresa.

¿Cuáles son los productos que se ofrecen?

Nuestro surtido es muy variado, ya que contamos con casi 50 artículos que en su gran mayoría son todos elaborados por nosotros. Dentro de ellos se destaca el pan de molde, pan de viena y pan tortuga, galletas de arroz, barquillos, cucuruchos, merengues, grisines, entre otros.

¿Cuáles son los principales objetivos de la empresa?

Hoy en día, nuestro objetivo pasa por seguir elaborando productos de alta calidad, manteniendo nuestra esencia. Buscamos cuidar el sabor y textura artesanal. En lo comercial, estamos desarrollando negocios para el exterior, lo cual nos permitirá costear y amortizar mejor tanto los costos fijos como la creciente presión fiscal.

En cuanto a los clientes, ¿puede decirse que hay productos que apuntan a algún público específico?

En el momento no. Pero estamos explorando algunas variaciones.

¿Qué cosas son las que distinguen su empresa dentro de su rubro?

El sabor y textura artesanal de nuestros productos sigue siendo el mayor diferencial que tenemos respecto a otros actores del mercado. En cada desarrollo que proyectamos, es algo que siempre tenemos presente y buscamos mantenerlo.

¿Cuántas personas integran los equipos y cómo se distribuyen?

Hoy en día, en La Mallorquina trabajan de forma directa unas 45 personas aproximadamente, de las cuales el 30% están abocadas al área de administración y ventas y el resto se desempeña en la planta de producción.

 El rubro gastronómico posee infinitas variantes. ¿De qué manera La Mallorquina se adapta y se renueva según la demanda?

Intentamos estar siempre actualizados con los productos y variaciones que va adoptando el mercado regional. Seguimos muy de cerca el hábito y gustos del consumidor para, de esa forma, desarrollar mejores productos para nuestros clientes.

 ¿Hace cuánto tiempo se asoció a AJE y cuáles fueron los motivos?

Formo parte de AJE hace un año y la intención de mi vinculación fue la de estar más y mejor  relacionado con otros empresarios para poder potenciar nuestra red de contactos.

 ¿Qué proyectos a futuro tiene la empresa?

Tenemos en mente la incorporación de nueva maquinaria para poder mejorar nuestra capacidad de producción y, afrontar así, una nueva etapa de crecimiento para la empresa.

¿Cómo es ser empresario en Uruguay? ¿Cuáles son las ventajas y desventajas de emprender en nuestro país?

Uruguay es un país en el que uno siente que todo es difícil, ya que el mercado de consumo es muy reducido y cuenta con una población estancada y avejentada. La creciente presión fiscal aumenta las dificultades, por eso entendimos que el camino de vincularnos más y mejor era positivo para poder encontrar un crecimiento de la empresa con la generación de nuevos negocios a través de una mayor red de contactos y vinculaciones.


Señas de identidad

Marcelo tiene 35 años. Nació en Montevideo y actualmente vive con su novia Leticia. Aunque de niño su sueño era ser jugador de fútbol profesional, estudió para ser contador público y se recibió. Hoy se desarrolla como empresario en la firma fundada por sus abuelos.

Se considera una persona responsable, comprometida con las cosas y perseverante. Su libro favorito es ‘Padre rico, padre pobre’, de Robert Kiyosaki. Si tiene que elegir una película, decide sin dudar por la saga de ‘Volver al Futuro’. “La sinergia debe ser el motor de todos los negocios” es la frase que lo guía en su vida. Sus actividades en tiempos libres es ver series, películas y deportes, sobre todo fútbol.

Marcelo no tiene a una persona en particular a quien admire, pero explicó que toma aspectos y acciones de diferentes personas, las cuales entiende que forman un grupo de valores dignos a considerar. Sus lugar favorito en el mundo es Ámsterdam, en Holanda.