“Estamos solucionando los problemas de Montevideo en medio de limitaciones presupuestales”

DANIEL MARTÍNEZ, INTENDENTE DE MONTEVIDEO


“La deuda a largo plazo de la Intendencia de Montevideo (IM) es en un 95% deuda de saneamiento”. Eso explica el intendente Daniel Martínez cada vez que alguien critica las gestiones frenteamplistas del departamento. Y es que las obras destinadas a mejorar las condiciones de sanidad de los ciudadanos, tienen directa relación con su calidad de vida, aseguró en entrevista con CRÓNICAS. A su vez, destacó la apuesta del Frente Amplio (FA) por los espacios públicos, la erradicación de asentamientos y la incorporación de tecnología. También se refirió a los desafíos que deberá enfrentar la comuna en los próximos años, que van desde transformar la propia IM, hasta convencer a la gente de que para convivir hay que respetar ciertas normas.

Por Oscar Cestau | @OCestau y Magdalena Raffo | @MaleRaffo

-¿Cuáles cree que han sido los logros más importantes a nivel departamental desde que el FA gobierna Montevideo?

-Uno es el saneamiento. Montevideo era una ciudad muy poco cubierta de saneamiento. En un principio a costo solamente de la Intendencia y luego compartido con el gobierno nacional, la IM ha ido cubriendo más del 90% de saneamiento. Creo que es un logro descomunal, es más que destacable.

Por eso cuando hablan de la deuda a largo plazo de la IM, yo digo: “por favor, infórmense”, o sea, esa deuda a largo plazo es en un 95% deuda de saneamiento, que ha sido muy importante desde el punto de vista sanitario y de la calidad de vida. Y ahora tenemos el gran problema de que lo que nos queda por hacer es en zonas muy lejanas, producto de la gigantesca extensión de la ciudad.

Prácticamente, no he encontrado en el mundo ciudades que tengan una densidad poblacional tan baja por kilómetro cuadrado o por hectárea como Montevideo. Es por esto que cuando uno hace con seriedad un análisis, por ejemplo, del costo del boleto, entiende que estructuralmente tenemos un problema, porque debemos llevar poca gente a distancias muy largas.

Llevar saneamiento a las zonas que nos faltan tiene un costo descomunal, porque implica extender distancias gigantescas para llegarle a muy poca gente, o sea que el costo por habitante es brutal.

Yo creo que el saneamiento es una de esas cosas que uno dice “qué bueno que a partir del 90 se pensó”. De hecho, de las áreas más prolijas y ordenadas que tiene la IM, una de ellas, que tuvo un plan director, un equipo muy fuerte que se mantuvo en el tiempo, es Saneamiento.

“El espacio público es el gran integrador social a través de actividades culturales, deportivas, de esparcimiento”

Otro tema para destacar es todo lo que hace Políticas Sociales en cuanto a la inversión en plazas, la integración social. Uno lee trabajos y ve que el espacio público es en el mundo el espacio de convivencia ciudadana por excelencia.

El papel que jugó la escuela pública de ser el gran integrador social, que era donde se sentaban personas de diferentes clases sociales, de diferentes realidades, y aprendían a comprenderse, a respetarse en base al conocimiento por sentarse en un mismo banco de escuela, hoy no se da. La segmentación social de los barrios hace que no se dé esa convivencia y eso pasa en casi todas partes del mundo, por lo cual el espacio público es el gran integrador social a través de actividades culturales, deportivas, de esparcimiento; genera una integración, y creo que la IM en el gobierno progresista ha apostado mucho a ese tema.

Creo que también ha apostado a lo referente a las viviendas y la contribución junto con el Ministerio de Vivienda, el famoso PIAI (Programa de Integración de Asentamientos Irregulares) o los diferentes programas de erradicación de asentamientos, donde obviamente falta muchísimo por hacer, porque la explosión en la década de los 80 y sobre todo en los 90 y principios del 2000 del asentamiento fue brutal y tuvo un crecimiento sistemático.

Esa priorización de áreas inundables o asentamientos sobre terrenos contaminados con metales pesados o algún otro tipo de contaminación, es una política que ha ido recuperando dignidad y calidad de vivienda a un sector significativo, aunque falta, se habrá avanzado en un 25%. martinez3

El alumbrado, si bien faltan cosas por hacer, ha tenido puntos altos. Falta extender algunas zonas, pero ha venido cumpliéndose bastante bien con las zonas iluminadas, y vamos a dar un salto cualitativo con el pasaje a LED, con una licitación que está a punto de salir.

Unas 70 mil luminarias se van a pasar a LED. Eso va a ayudar mucho porque va a ser por medio de una red inteligente, es decir, vamos a poder enterarnos desde una computadora del edificio central qué bombita se quemó en tal barrio, y vamos a poder variar intensidades de acuerdo al momento del día o a la demanda puntual.

Creo que el tema de la limpieza tuvo altibajos. Cuando empezó aquel proceso de los contenedores con los camiones de carga lateral, fue un salto cualitativo. Después se llegó a la situación de que no alcanzaban los camiones, y aparte hay que reforzar el circuito, es decir, los camiones apenas dan en base a un esfuerzo de su uso, y cuando hay un paro nos lleva días ponernos al día con el circuito.

-¿Ese es un problema que ha ido creciendo en los últimos años?

-Yo creo que hay más contenedores instalados que camiones suficientes para levantarlos a todos, y hay barrios donde hay más edificios que requieren refuerzos de contenedores o de circuitos –que pasen más veces por semana-. Creo que los camiones que vendrán más adelante, que están atrasados, nos van a permitir ponernos a tono.

-¿Cómo visualiza el futuro de Montevideo?

-Yo soy optimista y estamos trabajando con todo. Solucionar todos los problemas de Montevideo implica barrer toda la cancha y estamos haciéndolo en medio de limitaciones presupuestales.

Teníamos que lograr equilibrar las cuentas de la IM. El año pasado hicimos un esfuerzo gigantesco, dejamos de hacer algunas cosas que ahora tenemos que retomar, pero el escenario de terminar con más de mil millones de pesos de déficit en la IM te genera deuda a corto plazo, que es la que más te embroma -la deuda a largo plazo la pagás poco y con intereses generalmente no tan importantes- porque te ahoga y te saca recursos para la cotidiana y para hacer obras.

Por lo tanto, no tener un incremento de la deuda global de la IM para nosotros era muy importante, y logramos bajarla a 147 millones de pesos. Igual este año seguimos en observación semanal de las cuentas para tratar de llegar a fin de año con un déficit que sea lo más cercano a cero posible, y ojalá que el año que viene podamos decir que llegamos.

“El Centro de Gestión de Movilidad es una apuesta tecnológica descomunal”

-¿Qué desafíos cree que tendrá por delante?

-Lo más importante es el alumbrado, la limpieza, la movilidad urbana, donde estamos trabajando en varias puntas. Una es el Centro de Gestión de Movilidad, que va a ser un impulso importante. Hay que hacer obras de infraestructura, hay que buscar soluciones para agilizar algunas líneas -como 8 de Octubre y Avenida Italia-, hay que mejorar calles, ensanchar algunas.

Tuvimos una serie de reuniones con todas las empresas por separado y con el sindicato, para empezar a trabajar por un sistema de transporte mucho más sano en su estructura económica, que mejore su calidad para atraer a los ciudadanos a usarlo y que el número de boletos vendidos vuelva a crecer. Esto implica un montón de políticas como estacionamientos en los barrios de la costa, en la periferia, y no dentro de barrios como Ciudad Vieja o el Centro, pero sí en sus puntos de inicio.

“Vamos a dar un salto cualitativo con el pasaje a LED de unas 70 mil luminarias”

-¿Cuán importante es el uso de la tecnología en el departamento, teniendo en cuenta los ejemplos de otras ciudades del mundo que han apostado a la tecnología con éxito?

-El Centro de Gestión de Movilidad es una apuesta tecnológica descomunal, porque las cámaras permiten variar los tiempos de los semáforos, los contadores de vehículos son sensores que te cuentan cuántos vehículos hay, y eso es información. Gestionar es tener información. Igual te puedes equivocar, pero tienes que tener información para la toma de decisiones.

Estamos apostando a una red lumínica inteligente, con capacidad de saber desde la IM si se quemó una lamparita, sin que tenga que llamar el vecino para avisar. Estamos trabajando, por iniciativa de jóvenes técnicos uruguayos, en la creación de sensores para los contenedores, para que te indiquen cuán vacío está, de forma tal que si un contenedor no está lleno, el camión no lo levante. Eso es tecnología al servicio de la gente.

También vamos a poner sensores de ruido, de calidad de aire, de calidad de agua. Todo eso comprende el internet de las cosas, pero también queremos incorporar tecnología para la transparencia y la cercanía del ciudadano, las aplicaciones, los tableros de control, para que la gente sepa en su barrio cuánta gente pidió podar árboles o mejorar una calle, por ejemplo. Es decir, tecnología para acercar la gestión y el control ciudadano sobre lo que hace la IM.

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-¿Qué problemas han ido creciendo en los últimos años en la capital?

-Mencionamos movilidad urbana, iluminación y limpieza. A esto último habría que agregar el tema de las cámaras en los basurales y las multas a quienes utilizan los contenedores que son para residuos domiciliarios, para residuos de comercios o industrias, que desde que empezamos a multar, mejoró pila.

Hemos dedicado mucho tiempo a mejorar los grandes problemas, pero uno que ha crecido es el tema de los ruidos, que es un problema complicado porque se chocan derechos. La gente tiene derecho a descansar, a dormir, pero también a divertirse. Nosotros detectamos que el principal problema de los ruidos en la noche está en la salida de los boliches, donde hay gente a los gritos, y buscamos involucrar a los dueños de los boliches, pero también a los vecinos y a las juventudes de todos los partidos políticos.

Es importante entender que hay una convivencia y respeto de normas y reglas. Yo creo que buena parte del éxito de una gestión está en lograr convencer de que hay derechos pero hay deberes, y entonces educar con el respaldo de la sanción a quien no acepta las reglas o cree que tiene derecho a todo. Es un proceso, así como el cambio cultural que implica trabajar con procedimientos, con estándares, con información. O sea, esa transformación interna que estamos buscando liderar, créanme que lleva más tiempo que convencer a los ciudadanos.