Stirling: “Bordaberry tuvo la oportunidad de recuperar el partido y no lo hizo”

El ex ministro del Interior y actual asesor de Edgardo Novick opinó acerca de la actual administración en materia de seguridad, elogió algunos puntos fuertes del Frente Amplio, como el esfuerzo para la reeducación de los prisioneros, y criticó la “mano blanda” con la delincuencia, a la vez que planteó que la solución para resolver la inseguridad sería que los militares custodiaran las calles. A nivel político respaldó la candidatura de Novick a quien reconoce como “renovador” y fustigó al líder del Partido Colorado, Pedro Bordaberry, achacándole las culpas por el mal momento que vive el partido al que Stirling representó como candidato a la Presidencia en 2004.


 El Menú  En un mediodía caluroso, en la previa de comenzar sus vacaciones, el ex ministro del Interior fue sumamente puntual. Luego de unos minutos de conversación en el confortable entorno de la cava de Paninis, Guillermo Stirling eligió de la extensa carta del restaurante ravioli verdi con salsa filetto y decidió acompañarlos con agua con gas. Finalmente, para la sobremesa, optó por un té verde.


 Por María Noel Durán | @MNoelDuran y Anahí Acevedo | @PapovAnahi

-¿Cómo ve la gestión del actual gobierno del Frente Amplio?

-Yo creo que los gobiernos del Frente Amplio tuvieron la enorme suerte de tomar la administración del país en el momento económico más espléndido que ha vivido el país desde sus inicios. Nunca tuvo Uruguay las posibilidades que se le dieron desde 2004 en adelante con una mejoría de toda la economía lo que repercutió en una valorización de los commodities que permitió tener una situación muy buena. La lástima es que esa situación no se haya aprovechado para hacer obras que permitieran un desarrollo integral de la economía.

Por otro lado, lo bueno es que le permitió al gobierno contar con recursos para políticas sociales que en la mayoría de los gobiernos colorados y blancos esos recursos escaseaban y no permitieron desarrollar políticas sociales como evidentemente nuestro pueblo necesitaba.

Hay carencias que son casi inexplicables. Un faltante de previsión en inversiones importantes en muchas áreas, fundamentalmente en salud y en seguridad; hubo recursos pero estuvieron mal administrados en estos dos sectores y también en la educación.

No podemos negar que se han hecho modificaciones en materia de seguridad muy importantes. Equipamientos nuevos, modernización de las comunicaciones, mejoramiento de los salarios de los policías y del sistema carcelario; esto ha sido totalmente insuficiente frente a la respuesta de la delincuencia que ha aumentado su actividad. Las rapiñas han seguido creciendo, también los robos y los asesinatos. Creo que en materia de seguridad hay un déficit muy grande. Ni qué hablar de la enseñanza, en la que se invirtieron recursos como nunca antes y sin embargo tenemos los peores indicadores internacionales en materia de calidad de enseñanza y eso es lo más grave de todo. La seguridad se podría modificar con determinadas medidas, la salud también es un problema de gestión pero en la enseñanza el tiempo perdido no se recupera jamás.

-¿Existe un vínculo entre la educación deficitaria en la niñez y la delincuencia?

-Puede ser que sin preparación muchachos de 18 o 20 años- aunque la edad de los delincuentes ha bajado increíblemente-. A partir de no tener una capacitación que permita tener trabajos honrados, se recurre rápidamente al robo y a la rapiña. La incidencia de la droga ha sido también un factor muy importante en el aumento de la agresividad con la que se está rapiñando en nuestro país.

-La semana pasada justamente salió a la luz una noticia de un policía que dejó su garita para intercambiar droga, un fenómeno que también sucedía durante su período al frente del Ministerio del Interior aunque quizás ahora se da en mayor medida…

-Eso sin duda. En aquel momento procuramos hacer pruebas periódicas a los funcionarios policiales pero no tuvimos mucho éxito en cuanto a llevar adelante ese tipo de análisis.

“La oposición ha hecho muy mal en reiterar el pedido de renuncia de Bonomi”

-¿Cuáles son las principales carencias en materia de seguridad? ¿Qué es lo primero que atacaría?

 –Se han realizado distintas estrategias, si algo no se le puede criticar a Bonomi es que ha probado distintos mecanismos para tratar de encontrar mejores resultados, lamentablemente no los ha encontrado. Esto también es un tema de gestión, ¿por qué razón no se han encontrado respuestas para la delincuencia? Porque creo que a lo que habría que apuntar es a una mayor presencia de la policía en aquellos lugares donde los delincuentes se sienten seguros.

Debo ser de los pocos que siguen pensando y planteando que hasta que no recurramos a las fuerzas militares en coordinación con la policía va a ser muy difícil que logremos abatir los altos índices de delincuencia que estamos viviendo.

Según lo que dice la prensa de estos días, el Ejército está preparando la retirada de sus fuerzas de paz en Haití. Qué buen momento para dedicar a esos soldados con estupenda experiencia, que están muy bien formados porque lo que hacen allí es introducirse en la sociedad civil de esos países a preservar sus derechos humanos, su vida y sus bienes. Esos soldados vuelven este año y van a volver a los cuarteles. ¿Por qué no experimentar? Coordinar entre policías y militares una acción de protección de la ciudadanía. Se necesitarían algunas disposiciones legales que les dieran garantías a los militares para que pudieran coparticipar en la defensa de los derechos humanos de la gente.

Si los militares sirven para recoger basura, para acudir al instante ante las catástrofes climáticas, si sirven para distintas tareas como la protección de la frontera y el contrabando, ¿por qué no pueden servir para preservar la vida de la gente?

 -En este país la presencia de los militares en las calles remite a la época oscura de la dictadura. Sociológicamente, ¿la sociedad uruguaya está preparada para eso?

-Yo creo que si se hiciera una consulta popular, no tengo ninguna duda de que sería absolutamente mayoritaria la decisión de la ciudadanía. Hoy en día la anécdota en todo entorno, en una reunión, en el trabajo es que me robaron, que me fracturaron, que mataron a un pariente. Eso es de todos los días, entonces por qué no pensar que la ciudadanía estaría conforme con encontrar soluciones de esta naturaleza para poder vivir en un país que hasta hace pocos años el tema de la seguridad no era prioridad.

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-¿Le ha planteado esta idea al ministro?

-No. Públicamente se ha planteado pero siempre se ha descartado. Sobre si la sociedad estará dispuesta a aceptar un planteamiento removedor como es este, yo creo que sí; que si se analiza lo que significaría en cuanto a tranquilidad, se podría pensar que es una solución ampliamente aceptada por la gente.

Un ejemplo son las cárceles, cuando algunas no tenían protección de fuerzas militares, escaparse era una cosa de todos los días. Cuando los militares tomaron la custodia perimetral de determinadas cárceles, se terminaron las fugas. Hay un mayor respeto a las fuerzas militares por parte de la delincuencia.

 -La política de mano dura ¿está en las antípodas de lo que está aplicando el FA?

-Claro, porque ideológicamente no comulga con una concepción de esta naturaleza. Sin embargo, el propio presidente Vázquez pidió mano dura para los desubicados del fútbol, lo pidió expresamente. Pidió mano dura dirigiéndose hacia la Justicia que tenía a su cargo la dilucidación de penas para los desubicados que transformaron el ámbito futbolístico en una pelea de intereses vinculados a la droga.

 –¿Cómo cree que ha procedido el FA en lo que refiere a la violencia en el deporte?

-Creo que fue lamentable la suspensión del partido de Nacional y Peñarol, eso fue la culminación de un proceso de deterioro y de reconocimiento de la incapacidad para poder resolver un problema. Suspender un partido de fútbol por un problema de inseguridad está demostrando que todas las estrategias que se desarrollaron no dieron resultado.

-Pero el partido se suspendió porque no había garantías, se estimó que de no suspenderlo el daño sería mayor…

-No había garantías porque se dispuso que la policía no podía entrar al estadio, es una cosa inaudita. Si la policía cuando estos descerebrados empezaron a tirar objetos hubiese entrado y actuado con mucha firmeza yo creo que habría sido una gran señal para estos delincuentes de que las cosas iban a ser distintas; sin embargo se les dejó actuar y tomar el terreno que le correspondía a la policía.

-¿Tiene que renunciar Bonomi?

-No. Creo que es el peor pedido que un político de la oposición puede hacer a un ministro. No hay antecedentes en nuestra historia política de que un presidente cese a su ministro a pedido de la oposición y es un tema que le compete al presidente, él lo nombra y él lo cambia. Creo que la oposición ha hecho muy mal en reiterar el pedido de renuncia de Bonomi.

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-¿Cómo ve el sistema penitenciario?

-Han llevado adelante bien la construcción de nuevas cárceles. Creo que ha habido un esfuerzo en cuanto a procurar la reeducación del delincuente y debe ser quizás de los temas más delicados. Hay muchachos delincuentes  jóvenes que no tienen preparación. El grado de analfabetismo rondaba el 70%. Salen de la cárcel y nadie les da trabajo porque no tienen preparación y lo único que saben hacer es delinquir. El esfuerzo que está haciendo esa administración me parece válido pero mientras no dé resultados, si yo tengo que optar entre la protección al ciudadano y que sigan en la cárcel los que no han sido totalmente reformados, elijo por lo primero.

-¿Cómo ve los frutos de la reeducación de los prisioneros?

-Eso va a llevar muchos años. Yo creo que debería dar frutos, no hay que desconocer ese esfuerzo que se está haciendo. Por otra parte, es el único camino que queda para que esa masa de delincuentes pueda ser útil para ellos mismos y para la sociedad, no pueden pasarse la vida delinquiendo.

-¿Cómo habría que atacar el tema de los delincuentes menores de edad que infringen la ley?

-Lo que se necesitaría por parte de la Justicia es aplicar plenamente las normas legales. Un fiscal que admiro mucho, me comentaba que el tema no es endurecer las penas sino hacer que se cumplan los años por los cuales una persona ha sido penalizada. Porque por la vía de las salidas anticipadas o que estudia o trabaja se van acortando los plazos y puede salir sin que tengamos las garantías de que existe recuperación.

 -Bonomi ha querido profesionalizar la policía, ¿cree que al fin de cuentas puede ser mejor y menos corrupta?

-Son buenos esfuerzos. Hay que cuidar mucho la convivencia entre el policía y el narcotraficante porque las tentaciones son muchas. Pese a que se han mejorado sueldos no son los mejores sueldos ni la mejor capacitación.

“A Novick no se le permitió llevar adelante la Concertación y hubiera sido un paso decisivo”

-Habiendo sido ministro del Interior y candidato a la Presidencia por el Partido Colorado, ¿no le pesó la decisión de cambiar y apostar a Novick?

-No, porque yo a esta altura pienso más en mi país que en mi partido. No soy una figura gravitante dentro del panorama político como para pensar que le he hecho daño al Partido Colorado. Hoy por hoy no tengo aspiraciones políticas, ya transité la carrera de los honores y estoy disfrutando de no tener compromisos políticos y de poder darle ese tiempo a mi familia.

-¿Cómo ve la situación actual del Partido Colorado?

-Muy mal. Bordaberry ha sido un muy buen senador, quizás de los más responsables de los últimos tiempos, pero de la misma forma ha sido un pésimo dirigente político.

Nosotros fuimos candidatos en 2004, el país estaba saliendo de la peor crisis que vivió en su historia y la gente estaba enojada con el Partido Colorado y lo demostró votando en su contra y tuvimos casi el 11% de votos en esa oportunidad. Luego de todo ese desastre, hoy por hoy, la intención de voto para el partido es de un 6%. La gente logró visualizar que no hubo una responsabilidad directa del Partido Colorado en la crisis del 2001 al 2004, pero aún así dejó de confiar.

Bordaberry tuvo la oportunidad de recuperar el partido y no lo hizo. Cometió un gran error en las elecciones internas cuando en lugar de cerrar la fórmula con Amorín, la cerró dentro de su propio grupo con Coutinho; ese fue el hecho más significativo que trajo aparejado un desbande de dirigentes políticos. Ahora hay un esfuerzo de  Sanguinetti, Hierro y de destacados técnicos del partido para reflotar el ala batllista, el tiempo dirá qué éxito tendrá.

-¿Se sigue sintiendo colorado?

-Batllista. El Batllismo ha sido la plataforma de lo que es hoy Uruguay. Las políticas fundamentales que han consolidado a Uruguay con una imagen internacional estupenda son batllistas.

 -¿Cómo ve el rol de la oposición?

-La oposición tendría que aprovechar el desencanto de la gente que votó al Frente Amplio y hoy tiene dudas con respecto al manejo que el FA ha hecho en distintas áreas como el derrumbe financiero de Ancap, la figura de Sendic y la ligereza con la que manejó el tema de su Licenciatura, la inversión faraónica en Artigas para evocar la memoria de su padre, incluso la Intendencia de Montevideo que nos demuestra que cada día estamos más en manos de Adeom, entre otros.

“En Montevideo vivimos para pagar la burocracia de la Intendencia de Montevideo»

 -¿El Frente Amplio perdió credibilidad?

-Sí. La gente pensó que era algo distinto y en los hechos mostraron los mismos defectos que podían presentar los partidos tradicionales pero acrecentados.

-¿Qué le lleva a pensar que en el caso de Novick la propuesta podría ser diferente?

-Él hace mucho hincapié en la gestión y en un país chico como este, ese es un factor clave para darle respuestas a la gente.

 -¿Cómo vislumbra el futuro del Partido de la Gente?

-De acuerdo a lo que hasta ahora ha ido evolucionando, creo que le va a ir muy bien porque Novick tiene un discurso sencillo y convincente.

 -Previamente comentó que no tenía aspiraciones políticas pero en el caso en que Novick lo necesitara en algún rol, ¿estaría dispuesto?

-Siempre dispuesto a acompañar y dar una opinión pero nada más. Ya cumplí con esa etapa de mi vida.


Narcotráfico

El exministro del Interior, Guillermo Stirling, valoró los esfuerzos de la actual administración en la lucha contra el narcotráfico y enalteció la figura del general (y ex director de Policía) Julio Guarteche, en su opinión, uno de los expertos en la materia que dotó de profesionalismo a la policía a la hora de tratar con la temática de las drogas.


Tiempo de cambios

Stirling asesora y aconseja al fundador del Partido de la Gente, Edgardo Novick. Consultado acerca de la figura de Novick en tiempos en que el mundo se ve sacudido por el triunfo de Trump en Estados Unidos, el asesor no duda en diferenciar a Novick del magnate de los bienes raíces.

“Su figura no se asimila a la de Trump pero sí está demostrado que el mundo quiere cambios”, indicó. Stirling argumentó con el ejemplo del Brexit y el cambio de gobierno en Argentina a favor de Macri.

“Yo creo que Novick representa un cambio en la modalidad política del país. Es un hombre que se hizo de abajo y que a partir de su trabajo y capacidad ha consolidado una fortuna y ha sentido la necesidad de brindarle al país sentido común, sensatez y honestidad”, dijo y lo definió como “renovador”.

“Hoy en día, el Frente está haciendo todo lo posible para perder y la oposición todo lo posible para no ganar”, comentó. Stirling valoró que la oposición perdió una estupenda oportunidad cuando después de las elecciones municipales, Novick registró en las juntas electorales del interior del país el lema Concertación y las autoridades del Partido Colorado y del Partido Nacional revocaron inmediatamente esa autorización. “Hubiese sido un paso importantísimo para gestar un cambio político”, apuntó.

Stirling reconoció que hubo quienes han criticado mucho a la Concertación “pero si miramos la experiencia de otros países como Chile vemos que los partidos que la integran (el Partido Socialista y la Democracia Cristiana) no han perdido identidad por haberse unidos políticamente para ganar. Es lo mismo que ha hecho el Frente Amplio al sumar votos de 27 partidos”. “A Novick no se le permitió llevar adelante la Concertación y hubiera sido un paso decisivo”, concluyó.