El aporte y las ideas del Dr. Ramón Díaz al pensamiento económico del Uruguay bajo la mirada de la Academia

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El pasado jueves 7 de setiembre, la Academia Nacional de Economía realizó la primera mesa redonda del ciclo 2017 dedicado al análisis de la contribución de las ideas del Dr. Ramón Díaz al pensamiento económico del Uruguay. El evento, organizado en conjunto con la Universidad ORT -se desarrolló en el Campus Pocitos de dicho centro de estudios-, y se centró en los aportes del Dr. Ramón Díaz a la historia económica.

En la apertura, el Cr. Gandelman y la Ec. Benavente agradecieron y dieron la bienvenida en nombre de ambas instituciones, para dar luego la palabra al panel, compuesto por los economistas Horacio Bafico y Hernán Bonilla y el contador Alfonso Ramos

El Ec. Horacio Bafico se refirió al Dr. Ramón Díaz, como una de las personalidades más importantes del país. Destacó que su abordaje de la historia “la hizo desde la óptica de un economista y así descubrió para nosotros la pujanza de lo que estaba pasando en el país antes de 1875”. Bafico comentó que en sus clases provoca a los estudiantes preguntándoles por qué crecen los países. Y que sigue interrogándolos a partir de las respuestas que recibe, hasta que se llega a que se crece por la calidad de las políticas del momento. Leyendo el libro de Historia Económica de Ramón Díaz, comentó Bafico, se distinguen algunas grandes líneas: necesaria estabilidad macroeconómica, incentivos adecuados en los que la gran política micro es la comercial y que el Estado al menos “no moleste”.

Señaló que uno de los grandes aportes de Díaz fue empezar a decir –en momentos en que nadie hablaba de eso- que un país chico solo puede crecer si se abre al mundo y que es necesario atacar el tema del monopolio y el funcionamiento general de las empresas estatales. “Todos aspectos muy valederos y vigentes en la agenda de hoy”, concluyó Bafico.

Por su parte, el Ec. Hernán Bonilla comentó que está trabajando en un libro sobre el Dr. Ramón Díaz. Explicó que en su opinión, se trata del intelectual más importante del Siglo XX, ya que “cambió el clima de las ideas en Uruguay y contribuyó al desarrollo de importantes políticas públicas”. Expresó que el país está mejor hoy de lo que estaba cuando Ramón Díaz comenzó a batallar por las ideas de la libertad, y rememoró sus orígenes en los años 60 en OPP, luego la fundación de Búsqueda, las publicaciones nacionales e internacionales. Destacó que fue el único sudamericano que presidió la Sociedad Mont Pelerin, además de calificarlo como “un hombre excepcionalmente inteligente, culto, intuitivo, con una curiosidad intelectual insaciable”. A su vez, de los múltiples aportes que realizó el Dr. Díaz, Bonilla hizo hincapié en los temas de apertura comercial, empresas públicas e historia económica. En este último aspecto, Díaz destacó claramente los períodos de auge y declive del país y alineó su análisis detrás de la explicación de por qué Uruguay estaba en los primeros lugares en PIB per cápita del mundo en el Siglo XIX y luego comenzó un declive.

Contra las hipótesis habituales de historiadores como Barrán y Nahum, contrapuso la evidencia empírica y señala que desde el fin de la Guerra Grande a 1875, Uruguay vivió lo que él llamó “La Gran Expansión”, basada fundamentalmente en una concepción liberal del quehacer  económico. Díaz entendía que Uruguay se arrepintió en pleno vuelo y comenzó un modelo estatista desde 1875, que se agravó en el gobierno de Batlle y Ordóñez.

Finalmente, Bonilla dijo que las investigaciones del Dr. Díaz son el desafío para continuar investigando y desarrollando centros de estudios como el CED, que él mismo preside, en pos de la libertad política y económica del país.

Luego fue el turno del Cr. Alfonso María Ramos Inthamoussu quien, al igual que los panelistas anteriores, subrayó el descubrimiento de Ramón Díaz en relación a la prosperidad vivida por el país en el período 1852-1875.

Destacó que seis de los presidentes de la Sociedad Mont Pelerin fueron Premios Nobel de Economía, lo que habla más aún de la importancia de que el Dr. Díaz haya accedido a esa Presidencia. Repasó su actividad al frente de diversos organismos públicos, su formación en Derecho y en Economía y su incansable interés por la filosofía griega y por los filósofos de los siglos XVIII y XIX. “Su laboriosidad era inaudita”, subrayó. En su análisis de la historia económica nacional, comentó que Ramón Díaz señaló que “en determinado momento de la historia, los uruguayos se enamoraron de su país. Y que esa base de un sueño idílico de país está en el gobierno de Batlle y Ordóñez”. Ramos entiende que fue posible que soñáramos con eso por una conjunción de factores que se dieron entre 1896 y 1914: “un buen período económico, términos de intercambio muy favorables y cuando hay abundancia a veces se hacen cosas no muy eficientes, reflexionó Ramos.

Volviendo al período analizado por el Dr. Díaz como de gran prosperidad, Ramos señaló que entre 1830 y 1870, la población se multiplicó por diez, pese a las guerras civiles que se dieron. Se recibían corrientes de inmigrantes y era tal la pujanza del país que Alberdi calificó a Uruguay como “la California del Sur”. “Esos inmigrantes no se integraron al país, sino que hicieron el país”, dijo.

Señaló también que en 1870 el PIB per cápita uruguayo era 60% superior al de Argentina y en 1903-1905, la relación se invirtió y es Argentina quien supera en 37% el PIB per cápita uruguayo.

Recordó que en 1860 el país tenía tres millones de lanares y en 1868, 16 millones; este auge se debió a que durante la guerra de secesión, EE.UU. no pudo abastecer de algodón a Europa y se incrementó la demanda de lana, por tanto, su precio y el salario real del trabajador rural uruguayo. La calidad de esta lana era tal que se llamaba “Lana Montevideo”. Este episodio contrasta con la habitual imagen de “languidez” del empresario agropecuario uruguayo.

Añadió que la obra del Dr. Ramón Díaz es un desafío valiente que desmitifica un relato habitual en nuestra historia económica y nos invita a seguir investigando y a preguntarnos de qué Uruguay vale la pena que nos enamoremos.

La jornada contó con la presencia de familiares del Dr. Díaz, así como de estudiantes, académicos, profesionales, docentes y empresarios.