Frente Amplio ofrece oportunidades “como pocas veces” a la oposición en la carrera a la Presidencia

Daniel Martínez > SE COLOCA COMO UN CANDIDATO FUERTE PORQUE “COMUNICA SUEÑOS”

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A dos años de las Elecciones Nacionales, el Frente Amplio vive un “segundo tiempo” en el que debe estar “más unido que nunca” entre los sectores que lo componen. El peso político que le cobra el hecho de que se hable de corrupción irá contra los logros en materia económica y el principal desafío de la oposición está en la formación de un líder que genere un discurso opuesto al del oficialismo, según los politólogos Adolfo Garcé y Alfonso Lessa. 

La Asociación de Dirigentes de Marketing (ADM) realizó el pasado miércoles 18 de octubre uno de sus ya clásicos desayunos de trabajo que contó, en esta oportunidad, con la presencia de los politólogos Adolfo Garcé y Alfonso Lessa, y del economista Pablo Rosselli, quienes realizaron un análisis de la coyuntura económica y política tanto del país como de la región.

Durante su exposición, Lessa hizo énfasis en que los principales partidos políticos atraviesan hoy un período de transición en la búsqueda de liderazgos fuertes. Los retos están, según comentó, dentro de la misma oposición del cual se debe obtener una figura que resulte un “factor aglutinante” y conquiste incluso a los frentistas desencantados.

Uno de los mayores problemas del Frente Amplio (FA) radica en que es cada vez más una coalición y menos un movimiento, comentó. “Ante cada tema que  tiene que resolver el oficialismo, primero debe discutirlo internamente cada uno de sus sectores y esto complejiza la toma de decisiones”, expresó.

En el otro vértice, Luis Lacalle Pou y  Jorge Larrañaga tienen el desafío de colocarse el partido al hombro. En este ambiente, el FA “les ofrece flancos como pocas veces lo ha hecho”. La polémica generada en torno al intendente de Soriano, Agustín Bascou, y el cese de dirigentes pertenecientes al sector de Alianza Nacional por parte del intendente José Luis Falero “generan incertidumbre”.

A dos años de las elecciones aún quedan investigaciones judiciales pendientes “muy importantes”, como las relacionadas a Ancap, la regasificadora y ASSE, se refirió Lessa. Cuanto más demore el oficialismo en solucionar estos problemas, mayor es el riesgo de que calcen con los tiempos electorales.

A su entender, los grandes temas de la campaña estarán en concordancia con la ética, la administración pública y la corrupción y quien administre mejor estas temáticas, “tendrá más posibilidades de triunfar”. La política económica con su respectiva mejoría, así también como una negociación exitosa con UPM, puede impulsar al FA en la votación. Por su parte, los partidos chicos parecen ser “una verdadera incógnita”.

El segundo tiempo

Garcé calificó, por su parte, como “segundo tiempo”  la etapa que vive hoy el oficialismo y dijo que el resultado que obtendrá este durante las elecciones tendrá en un lado de la balanza el costo político de que se hable de corrupción y, del otro, el “enorme esfuerzo” que se ha realizado desde el año 2005 en el plano social.

“La batería de políticas del FA es extraordinariamente ambiciosa. La indigencia y la pobreza bajaron y desde Aristóteles para adelante sabemos que los pobres siempre son más. El FA le habla a esa gente, y son ellos los que terminan decidiendo las elecciones”, resumió.

Mientras tanto, la principal responsabilidad del PN no es solo votar bien, sino también construir la alternativa que posea un discurso que se despegue de la propuesta del oficialismo.

El partido de gobierno “no está dispuesto a perder la elección y ha tomado nota de la emergencia que ocurre y que deben estar más unidos que nunca”, observó e indicó que Vázquez recibió a Lucía Topolansky, en su nuevo puesto en la Vicepresidencia “con los brazos abiertos”. Aunque Astori podría ser uno de los posibles candidatos para la Vicepresidencia, este “tiene limitaciones discursivas muy importantes porque hablar de inclusión financiera no es la manera de convencer a los frenteamplistas ni al electorado”.

El político que sueña

Tanto Garcé como Lessa se refirieron al intendente de Montevideo, Daniel Martínez, como una de las posibles figuras a estar en la lista de candidatos a la Presidencia de la República. Lessa comentó: “tengo la información de que él también va a orejear cómo viene la cosa, porque tampoco quiere ser, en las eventualidades que esto pueda ocurrir, el mariscal de la derrota”. En este sentido, aseguró que Martínez prefiere estar cinco años más en la Intendencia que arriesgarse a una candidatura que pueda fracasar.

Garcé consideró que el actual jerarca de gobierno departamental está teniendo un “ascenso vertiginoso extraordinariamente interesante” como una figura política y dijo que los números de aprobación de su gestión están más relacionados con la capacidad de comunicar sueños y mostrar entusiasmo, que con la de concretar cosas. Es así que opinó: “Será que los uruguayos estamos un poco frustrados, sobre todo con el gobierno nacional al que le cuesta concretar, que cuando ve un político que sueña y propone cosas, le entusiasma un poco más”. Aunque se puedan manejar otros nombres, como los de Astori, “es difícil que se pueda competir con una figura tan bien instalada como la de Martínez”, confirmó.


“En Uruguay no hay más espacio para gasto público”

Durante su exposición, Rosselli señaló que la inversión pública se encuentra en uno de los menores valores de los últimos 15 años, “lo que no parece ser compatible con un país que pretende crecer entre un 3 y 3,5% anualmente”. En este sentido, dijo que si bien el resultado fiscal es fuerte, el mismo no alcanza.

El ministro de Economía y Finanzas, Danilo Astori, entregará a su sucesor una economía de crecimiento, con una inflación relativamente controlada, dijo, pero también dejará dos tareas aún incompletas, como lo son mejorar la competitividad y corregir las cuentas públicas.

Desde el punto de vista macroeconómico, el gobierno tiene dos instancias claves que se enmarcan en las pautas de negociación de los salarios del próximo año y la Rendición de Cuentas. “Las próximas pautas salariales deberían privilegiar al empleo y promover una nueva moderación de los sueldos en términos nominales”, subrayó.

Una moderación de los salarios es un elemento clave para dejar espacio al tipo de cambio que pueda asumir en los próximos años y que, de a poco, se pueda corregir la competitividad, según expresó el economista. Uruguay tiene una tasa de desempleo de entre 7,5 y 8%, un número que se alinea a los que posee Europa. Sin embargo, en este continente la protección al desempleado es mucho mayor que a la de nuestro país, remarcó.

Por otro lado, Rosselli opinó que Uruguay no está interiorizando con que no hay más espacio para aumentar el gasto público, por lo que ningún partido político debería poner esta temática en su agenda. La clave está en mejorar la calidad del gasto y asignarlo mejor para su posterior utilización.

La inversión extranjera tiene niveles “sumamente bajos”, declaró, por lo que uno de los desafíos del país es trabajar en tener un cambio progresivo de precios relativos. Sin un cambio en esta temática “es muy poco probable” una recuperación de manera significativa.