Gobierno advierte desafíos por baja inversión, caída del empleo, elevado déficit y baja confianza

El ministro de Economía, Danilo Astori, aseguró que el gobierno corrigió al alza  las perspectivas de crecimiento con “cautela” para “ir pisando sobre terreno firme”. Si bien subrayó la solidez del país, alertó por la baja inversión, la lenta recuperación de la confianza empresarial y del consumidor, la caída del empleo, y el elevado déficit fiscal.

Por Ricardo Delgado | @ricardo_dl

Ante un auditorio lleno de autoridades, empresarios y medios de comunicación, el ministro de Economía y Finanzas, Danilo Astori, disertó ayer jueves sobre “La economía uruguaya: recuperación del crecimiento y perspectivas de futuro”, en el marco de un desayuno de consulta organizado por la Cámara Oficial Española de Comercio y Navegación.

“Volatilidad”, “incertidumbre”, fueron las palabras con las cuales el ministro describió el contexto económico mundial, del cual dijo, se espera “un crecimiento promedio muy modesto para los próximos años”.

Para la región la evaluación no fue muy distinta. “En nuestro vecindario persisten importantes desafíos macroeconómicos”, estimó el jerarca, explicando que en Argentina si bien la inflación ha cedido lentamente, aún persiste en un registro elevado, mientras que el resultado fiscal arroja un déficit “muy alto” que “le pone desafíos muy altos (a la política económica) en un año complejo, como lo son todos los años de elecciones”. En la misma línea, Brasil cuenta con un alto déficit fiscal y un aumento del endeudamiento que generan una honda preocupación.

Pero más allá de estos desafíos, Astori opinó que las expectativas –que “juegan un papel fundamental”- no mejoran para estas dos economías. “En la inmensa mayoría de los casos, los resultados económicos son producto de miles, y miles, y miles de decisiones económicas de sujetos individuales que van generando resultados y por eso las expectativas determinan conductas, y las conductas determinan resultados”, fundamentó.  En ese sentido, las expectativas para Argentina y Brasil se han deteriorado en el último año, hecho que “no augura una recuperación rápida del crecimiento” de estos países.

Sin embargo, opinó que la situación de Uruguay es diferente, ya que el desempeño del final de 2016 y el inicio de 2017 fue mejor que las previsiones que se habían realizado. “Para un pequeño país como Uruguay, ubicado geográficamente entre dos países influyentes, diferenciarse de los mismos cuando estos últimos están atravesando situaciones difíciles, es una gran parte del trabajo que hay que realizar”, destacó Astori, explicando que entre 2011 y 2017 Uruguay ha crecido un 16%, mientras que Argentina y Brasil decrecieron un 2%. “La diferencia es abismal”, opinó.

El ministro también destacó el descenso de la inflación, asegurando que “desde el punto de vista macroeconómico es una excelente noticia”. “No solo tenemos inflación baja, sino que hace varios meses que tenemos inflación baja”, subrayó el jerarca, quien destacó que la inflación subyacente (que excluye precios volátiles y administrados, por lo que se considera el “núcleo duro” de los precios) “por primera vez en mucho tiempo en Uruguay es casi igual” al dato general. Además destacó que también “por primera vez en mucho tiempo” los productos y servicios no transables (que no se comercializan con el exterior) se ubican con un bajo nivel de crecimiento, “lo cual hace que no sea de recibo la afirmación de que la inflación está baja porque el tipo de cambio está bajo”.

Esta situación, según Astori, es la que está permitiendo que los salarios reales continúen creciendo pese al menor dinamismo de la economía en los últimos años. “No hay mejor forma de defender el poder adquisitivo de un ingreso fijo que tener una inflación baja”, resaltó.

Riesgos

Sin embargo, no todas fueron loas al desempeño de la economía, sino que el ministro alertó respecto a indicadores que “todavía no muestran señales firmes de recuperación”.

En tal sentido, reconoció que la inversión en maquinaria y equipos muestra una tendencia que “no rompe su estancamiento”. Si bien destacó que el núcleo industrial (que excluye a la refinería de Ancap, Montes del Plata, UPM y Pepsi Zona Franca)  muestra “una posible reversión de la tendencia”, la misma todavía no se ha consolidado.

Esta situación también se refleja en las expectativas, tanto empresariales como de los consumidores. Explicó que la opinión de los uruguayos respecto al clima de inversiones a un año no mejora sustancialmente. “Hay un leve aumento en la perspectiva positiva, el aumento es muy suave, tenemos que lograr una expectativa más firme”, dijo Astori. Lo mismo ocurre con el Índice de Confianza del Consumidor (ver nota página 12) que si bien mostró “una detención del deterioro”, aún persiste “en la frontera entre el moderado pesimismo y el moderado optimismo”. “Por eso también tenemos que seguir trabajando”, agregó.

Otro punto sobre el que alertó, fue el mercado laboral, que acumula dos años de caída en los que se perdieron unos 40.000 puestos de trabajo, lo que “para un país como Uruguay es una cifra preocupante, alta, que exige dedicación para intentar superarla”. Astori explicó que los sectores que se han mostrado más dinámicos en la economía en los últimos años son aquellos que tienen una menor participación en la creación de empleo.

El secretario de Estado también se refirió al fuerte crecimiento del gasto en jubilaciones, tanto por la mayor cantidad de jubilaciones que se concretaron (fundamentalmente a partir de la ley de flexibilización de 2008) pero también por los ajustes atados al Índice Medio de Salarios (IMS) que estas tienen, lo que las ha llevado a crecer muy por encima de la inflación.  En tan solo nueve años, el gasto de las pasividades creció un 110% medido en términos reales” lo cual implica “un desafío muy importante” para los recursos públicos.

Relacionado a lo anterior, Astori valoró que el país tiene las cuentas públicas “tensionadas” con un déficit fiscal de 3,6%, lo cual representa otro desafío importante.

Cauta mejora

Más allá del elevado déficit, Astori defendió que el país cuenta con “fortalezas financieras muy importantes que permiten que la consolidación fiscal se realice con una trayectoria serena”. Explicó que el país tiene, gracias a los activos líquidos y los créditos contingentes,  cubiertas las necesidades de financiamiento por los próximos dos años. Asimismo, destacó el perfil de la deuda local, que ha ganado participación en moneda nacional, y los estirados perfiles de vencimientos. “La duración promedio de la deuda es de 14 años”, destacó el jerarca, que también resaltó la caída en los costos de financiamiento del país. La tasa de interés a tres años cayó fuertemente y se ubicó en un 8,8% a pesos nominales. “El país está emitiendo deuda en moneda nacional a una tasa real de interés de 3,5%”, fundamentó Astori, quien aseguró que “hay pocos países en el mundo, y menos entre los emergentes, que pueden realizar este tipo de emisiones en estos momentos”.

El ministro indicó que “esa fortaleza se ha reflejado en las calificaciones” de todas las agencias calificadoras de riesgo crediticio que “no solo han mantenido el grado de inversión, sino que han mejorado la perspectiva de la deuda”.

En materia de expectativas, aseguró que el gobierno corrigió sus estimaciones, pero con “una proyección bastante pesimista”, que estima un crecimiento de 2% para este año, lo que implica una corrección al alza de 1% respecto a la estimación de la Rendición de Cuentas 2015. En tanto para 2018 se espera un crecimiento de 2,5%, medio punto porcentual más que en la estimación anterior, y para 2019 se mantuvo la expectativa en 3% de crecimiento.

“Son proyecciones muy cautelosas. Todos los analistas privados  y organismos internacionales están previendo para Uruguay cifras más altas. Ustedes me preguntarán ¿Por qué tanta cautela? Bueno, porque prefiero corregir al alza y no corregir a la baja. Y sobre todo para ir pisando sobre terreno firme” aseguró.


“Sin este esfuerzo (presupuestal) no se puede mejorar, pero solo con este esfuerzo tampoco”

En el final de su intervención, el ministro Astori defendió la política de gastos contenida en la última Rendición de Cuentas que se encuentra a estudio del Parlamento, y que –según el jerarca- tiene al gasto social “como la prioridad”. En ese sentido, negó categóricamente que se haya “despilfarrado”, sino que por el contrario “Uruguay ha manejado con mucha prudencia el gasto público”.

Explicó que en su conjunto, el denominado gasto social aumentó un 117% en términos reales desde el 2005, y también se incrementó su participación sobre el PIB.

Explicó que los recursos a la educación crecieron un 125%, con fuertes aumentos de los salarios docentes, que registraron subas  –tanto en ANEP como en la Universidad de la República- “muy por encima del promedio de la economía”.

Por su parte, el gasto en Salud creció un 230% desde el 2005, lo que está asociado al ingreso de colectivos al Sistema Nacional Integrado de Salud, en el cual está incluido el 73% de los uruguayos. Y también destacó la inversión en Vivienda y en protección social a través del Ministerio de Desarrollo Social.

“Estamos convencidos de que las condiciones de vida de los uruguayos siguen mejorando”, aseguró.

Sin embargo, el ministro indicó que ha escuchado que “los resultados que se han obtenido “no son dignos del esfuerzo” realizado, o que “se gastó mucho en educación pero los resultados no son suficientes”. “Debo de reconocer que eso es cierto”, dijo Astori, agregando que “es necesario seguir trabajando intensamente en mejorar los resultados”.

“Sin este esfuerzo (presupuestal) no se puede mejorar, pero solo con este esfuerzo tampoco”, concluyó.