Gabriel Murara: “Nuestra capacidad instalada está en el nivel más bajo de la historia”

Gabriel Murara, presidente de la Cámara de Industrias del Uruguay


El presidente de la Cámara de Industrias del Uruguay (CIU) dialogó con CRÓNICAS acerca de la falta de competitividad que desvela a los empresarios. En este sentido, indicó que al día de hoy la capacidad instalada de la industria se ubica en un 62% lo que resulta ser el nivel más bajo de la historia. “Significa que tenemos que producir 100 y producimos 62”, aclaró Murara. Por otro lado, el empresario se refirió a las próximas negociaciones salariales y afirmó que se debe proteger el empleo antes que los salarios. A su vez, hizo alusión a la denuncia que las Cámaras Empresariales realizaron al gobierno uruguayo ante la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en 2009 y que al día de hoy sigue su curso: “El que tiene la llave para que Uruguay no quede en falta en la OIT es el Poder Ejecutivo”.


 El menú  En la cava de Panini´s, el presidente de la Cámara de Industrias degustó pluma de cerdo español grillada con salsa da maracuyá, miel, tomillo y lima; con ensalada fresca de verdes. Acompañó el plato principal con refresco light. A la hora del postre escogió helado de chocolate.


 Por María Noel Durán | @MNoelDuran

-En diciembre, la Confederación de Cámaras Empresariales presentó una carta en el Poder Ejecutivo en la que se solicitaba una rebaja en las tarifas. Sin embargo el gobierno realizó un incremento de las tarifas a partir de enero. ¿Cómo analiza la actualidad de la industria en este contexto?

-En diciembre la Confederación hizo una presentación al presidente Tabaré Vázquez con una carta pidiendo una rebaja del 30% en el gasoil y un 10% en la energía eléctrica. Nosotros acompañamos este pedido porque es un viejo reclamo que venimos haciendo a través de la Comisión de Grandes Consumidores. El motivo fue la pérdida de competitividad por el tema tarifario, tanto con la región como para el mundo.

Bajaba el petróleo y no bajaba el combustible, bajamos los costos gracias al cambio de matriz energética y no se traslucía ni en la producción ni en los servicios y tampoco hacia la población. UTE es un organismo cada vez más recaudador.

El efecto que tuvimos fue totalmente el contrario al que esperábamos.

UTE este año tuvo la particularidad de que tenía margen para hacer una rebaja y en vez de hacerlo subieron un 3.2%, unos 64 millones más de recaudación.

No puede ser que porque a las empresas públicas les sobre plata, todo lo que sobre va a rentas generales en vez de mejorar los costos. Debería haber una regla por la que el 5% o el 10% de la facturación puede ir a rentas generales. No porque sobren US$ 500 millones, deben ir todos a rentas generales; tiene que ser una regla para que cumplan todos los partidos políticos, no el que está de turno en el gobierno.

-En otros medios se refirió a la necesidad de recortar los gastos del Estado…

-Teníamos 250.000 empleados públicos y hoy tenemos 306.000. No pueden cubrir los gastos que tienen y por eso suben las tarifas. En diciembre de 2016 teníamos el dólar a $29.24, hoy tenemos uno a $28.65. En esos 13 meses, subió en enero del 2017 un 7.5% la energía eléctrica, y ahora un 3.2%; a ese 11% le incluimos el tipo de cambio más barato y estamos pagando un 10% más de tarifa eléctrica. Si hablamos de gasoil la suma es mayor; por eso acompañamos la presentación de la Confederación en su momento.

Por otro lado, da la sensación de que hoy, con los sistemas informáticos que hay, no es necesario que haya un incremento de 60.000 personas en el Estado, eso ha generado parte del gasto.

-¿Cuál es la respuesta del Poder Ejecutivo cuando les plantea estos problemas?

-No se reconoce el problema porque si no es evidente que hay que bajar el gasto.

-¿Cómo es la relación actual entre la Cámara de Industrias y el Poder Ejecutivo?

-El diálogo ha sido abierto. Con el que tenemos más receptividad es con el Ministerio de Industria. Planteamos algún problema en el Ministerio, nos escuchan, se hacen comisiones y se sigue buscando alguna solución, se busca el camino. Es con el único Ministerio que nos pasa eso.

No nos pasa lo mismo con Economía. Hemos estado reunidos con Astori, en la directiva anterior con Corallo (ex presidente de la CIU) y no tuvimos la posibilidad de seguir interactuando en el Ministerio como con Industria. No hubo interés de seguir profundizando los temas de otra manera. Con Industria se han seguido, hay un diálogo, no hay un monólogo.

-En entrevista con CRÓNICAS la ministra Carolina Cosse, hizo hincapié en la preocupación acerca de la pérdida de puestos de trabajo. En esa instancia señaló que se habían perdido unos 16.000 puestos en dos años en el sector. ¿Es la mayor preocupación de la CIU?

-La mayor preocupación es la pérdida enorme de competitividad. Eso trae aparejado la pérdida de empresas y de empleo, coincidimos con ese número de la ministra Cosse y si lo comparamos con la época 2007 a 2011 tenemos alrededor de un 20% menos de gente.

La producción industrial no ha crecido, del 2014 al 2016 la tendencia fue a la baja; en el 2017 hay un crecimiento del 2% pero que viene de un año muy bajo.

Sin embargo, si bien la producción industrial bajó como un 20% en los últimos tres años, los salarios siguieron creciendo. Cuando se habla de productividad, hay que saber que desde el punto de vista del costo cada vez es más caro producir.

-Cosse hablaba de la necesidad de incluir nuevas industrias, e hizo especial énfasis en impulsar fundamentalmente las tecnologías de la información. ¿Coincide en que la solución está en seguir este camino?

-Somos propulsores de las nuevas industrias pero eso no quita que las que están instaladas tienen que tener una competitividad adecuada.

Cuanto más valor agregado tiene el producto, más difícil es mantener la empresa. Pero cuando uno pierde la competitividad es muy difícil, tanto para el mercado interno como a nivel internacional. 

“El que tiene la llave para que Uruguay no quede en falta en la OIT, es el gobierno”

-En la edición especial de CRÓNICAS usted resaltó la estabilidad política e institucional de Uruguay como atributos que son funcionales a la competitividad. ¿Cuáles faltan para estar al nivel deseado?

-Tenemos que tener una legislación laboral moderna, no quedarnos en que las 48 horas semanales tienen que ser de lunes a viernes. Las TIC´s muchas veces precisan otra flexibilidad, trabajar desde la casa y en otros horarios.

Hoy no hay nada y cuando surgió la reforma en Brasil que fue muy profunda, acá se habló por arriba, no se trató de forma concreta y enseguida se le puso arriba una tapa para no seguir hablando. La automatización y las TIC´s van a necesitar una legislación más moderna aunque hoy no se quiera tocar el tema.

También es importante la inserción internacional. Yo soy más afín a los acuerdos comerciales que hablar de los TLC que son más complejos y llevan más tiempo; pero los productos que Uruguay tiene facilidad en exportar, tendrían que tener facilidades para no pagar para entrar; esa también es una manera de ganar competitividad.

-Su predecesor Washington Corallo felicitó la llegada de la nueva planta de UPM pero también realizó la siguiente crítica al gobierno: “Si cada empresa que se va a instalar tiene que hacer una negociación especial y específica, ¿para qué tenemos las actuales leyes? ¿Qué opina al respecto de esta afirmación?

-Lo que pasa es que UPM está en un régimen de zona franca. Lo dijo (Ernesto) Talvi hace unos días: “todos queremos ser UPM”. Pero lo cierto es que UPM es una inversión que resalta mucho a la vista y va a mejorar el PIB en un 1% o 2%.

La otra realidad es que en Uruguay todos los años se invierten 3,4 o 5 mil millones de dólares a nivel de empresas y de industrias.

Yo creo que todos no pueden tener régimen de zona franca. No me parece que todos puedan estar en este régimen porque si no se cobran impuestos, el país no funciona.

-En el último año 112 firmas fueron a concurso de acreedores, esto supera las cifras del 2016. ¿Preocupan estos datos?

-Por supuesto. Muchas son de la construcción, un sector que tiene como 20.000 empleos menos. Preocupa porque esto daña también indirectamente a las demás empresas ya que los prestadores de crédito empiezan a mirar a las empresas con otros ojos. Afecta a todos.

-Se viene una nueva negociación salarial. ¿Qué expectativas tienen a nivel empresarial?

-Esta negociación dicen que va a ser la más importante de la historia porque hay cerca de 180 convenios a firmar. Yo hablo desde el punto de vista de la industria manufacturera, un sector que no está en auge sino que está estancado y que tiene como premisa hoy mantener el empleo y no el salario. Hoy está muy en riesgo el empleo.

En este momento no hay posibilidad de seguir creciendo en la mayoría de los sectores de la industria manufacturera. Hay que cuidar el empleo antes que el salario. 

-¿Cómo es la relación actual entre las empresas, los sindicatos y el gobierno?

-Todo esto genera tensiones. Sin saber por qué siempre hay tensiones, son permanentes. Nosotros tenemos que explicar lo que está pasando, si lo quieren entender, cada uno sabe lo que hace. El Ministerio tendrá que escuchar las dos partes, lo que nosotros decimos está respaldado por números.

-¿En qué está la denuncia que los empresarios hicieron ante la OIT, que entre otros temas toca la viabilidad de la negociación colectiva?

-Desde que se presentó la queja en 2009 siempre ha tenido el mismo camino dentro de la OIT. Hay momentos en los que la OIT la pone entre los 50 temas más importantes, eso aquí lo llaman lista negra, pero Guy Ryder aclaró que no existen lista negras en la OIT.

Cuando la ley iba a salir, se le dijo al gobierno que esa normativa no estaba bien, objetamos unos 13 puntos y los presentamos a la OIT. De esos 13, la Organización Internacional del Trabajo aseguró que había ocho que debían modificarse para cumplir con los convenios internacionales que Uruguay tenía firmados.

No se modificó la ley, la sacaron tal cual estaba. El que tiene la llave para que Uruguay no quede en falta en la OIT es el gobierno. 

«La premisa hoy es mantener el empleo, no el salario»

-¿A qué le atribuye esta falta de voluntad por cambiar la norma?¿Tiene que ver con no fallarle a los sindicatos?

-No sé, pero creo que es más importante el país que los sindicatos o las cámaras, acá le estamos fallando al país. Es una buena pregunta para el Poder Ejecutivo.

-¿En qué nivel de capacidad instalada está la industria?

-Estamos en el nivel más bajo de la historia, en un 62% de capacidad instalada. Eso significa que tenemos para producir 100 y estamos produciendo 62. Esto hace que el producto se encarezca porque los costos fijos son los mismos pero se produce menos. Esto no nos sorprende porque tiene que ver con la pérdida de competitividad permanente. Además, la perspectiva no es para nada buena.


 Automáticos

La automatización preocupa porque en muchos casos se pierden empleos de baja capacitación pero se requieren otros que necesitan de más formación, por ejemplo en informática o robótica. “Si bien en Uruguay ha crecido mucho el presupuesto en educación, cuando se toman las pruebas internacionales parece que los resultados no son los mejores”, indicó Murara. En la otra cara de la moneda, de la automatización, Murara resaltó la importancia de que tras este fenómeno se generen empleos que requieran más especialización y sean, por tanto, de mayor calidad.


En el campo y la ciudad

Consultado acerca de las manifestaciones que el sector agropecuario ha llevado adelante en los últimos días, el presidente de la Cámara de Industrias dijo solidarizarse con el pedido de las gremiales. “La semana pasada hablé con el presidente de la Asociación Rural (Pablo Zerbino) y le brindé nuestro apoyo porque los problemas que están planteando son los mismos que tenemos nosotros”, señaló Murara y agregó: “Entendemos la angustia y la impotencia que tiene esta gente que ve cómo se le va perdiendo el trabajo y, no es porque trabajen menos sino que las condiciones son cada vez más duras y los precios del mundo no acompañan”. En este sentido se refirió a la baja del precio de la leche y de la soja y reiteró el problema del incremento de los costos que, en su opinión no le dan tregua al empresariado. “No apoyamos los piquetes ni que se corten las rutas”, aclaró Murara e hizo énfasis en resolver los problemas sin llegar a este tipo de medidas.