Tribulaciones con lo que desconocemos que desconocemos. Las preguntas detonantes (Capítulo 1)

Columna de opinión

Por Carlos Petrella (*)

Retomando lo que nos ocupa y preocupa respecto de nuestro humano desconocimiento, repasemos lo que planteamos en la columna previa. Lo que desconocemos se plantea en varias dimensiones. Nos referimos ahora específicamente a ciertos “unknown unknowns”, que es lo que no conocemos y que no conocemos que desconocemos. Lo que queremos retomar es qué opciones tenemos para no claudicar ante tamaños desafíos, sobre todo en situaciones de emergencia o de crisis como las que hoy vivimos. Por ahora no abordaremos   los “unknown known”, que constituyen lo que no nos gusta saber.

En realidad, Carlos Tessore y yo no compartimos la idea de que no se puede hacer nada con respecto a lo que no conocemos por diversas razones. Se puede y se debe hacer. Las diferencias con los “known unknown” es que no se pueden plantear acciones específicas, pero sí se pueden tomar medidas generales que cubran estos escenarios; lógicamente que son de diferente naturaleza. Las acciones para prepararse para encarar los “unknown unknowns” son genéricas y debieran cubrir una amplia gama de posibles situaciones. Ser genérico y flexible es una manera de abordar adecuadamente lo que se desconoce.

Lo primero a tener en cuenta es que no se pueden construir planes detallados para enfrentar lo que se desconoce. Son muchos los aspectos de instrumentación que estarán fuera de la esfera de control de los administradores. Hay que pensar más en cuestiones como hojas de ruta, que se van adaptando paso a paso, en la medida de que se dispone de información adicional sobre la evolución de cada escenario. Además, tengamos presente que los aportes desarrollados para lo desconocido que desconocemos también sirven para encarar muchos aspectos de la gestión de los “known unknowns”. 

Todos estos elementos relacionados con nuestros conocimientos y desconocimientos pueden parecer a los lectores como un trabalenguas, pero en los hechos es esencial entenderlos claramente para poder desarrollar acciones eficaces que generen aportes para administrar la incertidumbre derivada de lo desconocido. Lo que queda claro es que ante lo desconocido proponer planes específicos y detallados es un despropósito. Por un lado, porque no podemos tipificar exhaustivamente lo que desconocemos, y por otro, porque los futuribles a considerar en estos contextos no están en nuestra esfera de control. 

Recordemos que vivimos en contextos que reciben la denominación de VUCA a los que se agrega TUNA, que se caracterizan por tener un alto nivel de volatilidad e incertidumbre. Somos parte de sistemas complejos los cuales -cada vez con mayor frecuencia- generan emergentes que no eran previsibles y solo podían ser entendidos en forma retrospectiva y no podían ser previstos. Podemos integrarlos y considerarlos como riesgos porque su materialización puede impactar en la probabilidad de alcanzar los objetivos de una organización o una persona.

 

(*) Ing. Carlos Petrella PhD Docente e investigador de la FCEA de la Udelar, con especial reconocimiento a los aportes de Ing. Carlos Tessore PhD.

 


 1 Nos referimos a una realidad más volátil, incierta, compleja y ambigua (algo que se define como VUCA), y nos referimos a una realidad con mayor turbulencia, incertidumbre impredecible, novedad –innovación-, y ambigüedad (que identificamos como TUNA).
2 Ver los aportes de Nassim Taleb sobre The Black Swan: The Impact of the Highly Improbable.
3 NORUPP (2020).The Black Swan by Nassim Taleb: Summary and Key Takeaways, Disponible en: (https://www.norupp.com/the-black-swan-summary/).