Otegui: “Nos duele cuando las empresas cierran sus puertas”

Ignacio Otegui, presidente de la Cámara de la Construcción


El presidente de la Cámara de la Construcción (CCU) destacó que el sector  atraviesa un mal momento económico: “Seguir trabajando y cumpliendo en un escenario que lleva tres años consecutivos de contracción, no es tarea sencilla, sostuvo. A su vez, hizo énfasis en el incremento de las tarifas públicas y su impacto en la competitividad del sector.

 ¿Qué evaluación hace del 2017 en la construcción?

Este año ha sido de leve caída en el nivel del empleo y de la actividad. En el 2016 el promedio del personal directo dentro de las obras llegó a un número de aproximadamente 48.220 trabajadores; este año estaremos en el entorno de los 45.500 trabajadores. El PIB sectorial tendrá una nueva caída, aunque más leve que la registrada en los años  2016 y 2015.

¿Cuáles fueron los grandes temas que marcaron el año en el sector?

Tal vez deberíamos resaltar tres. En primer lugar, la productividad sectorial. El Centro de Estudios Económicos de la Industria de la Construcción (Ceeic) hizo público un análisis sectorial de la evolución de la productividad en los últimos 10 años. La caída en las obras de arquitectura es importante, en un entorno del 20%. En menor medida presentan un porcentaje también negativo las obras de ingeniería y las viales. Este es un tema que se va a encarar con auxilio de la Cámara Chilena de la Construcción en el 2018. Somos conscientes que la mejora de la productividad depende de causas diversas y no solo de la mano de obra; a ellas nos vamos a abocar, a todas. No es un proceso contra nadie, es a favor de la industria y, por lo tanto, del país; y es entre todos.

En segundo lugar, fue aprobada una nueva evaluación de tareas. La que quedó atrás cumplió 49 años. La industria y los procesos productivos se han modificado, sustancialmente. Nuestro agradecimiento a todos los que participaron, empresarios, técnicos y trabajadores de la industria y a la gente de Cinterfor/OIT. Se movilizaron durante un año y medio  más de 500 personas, en todo el territorio nacional. El Fondo de Capacitación de la Industria se hizo cargo de la necesaria inversión en dinero, que no fue menor, y a ellos también nuestro agradecimiento.

El tercer tema es comentar que ha sido un año difícil para la construcción desde el punto de vista económico, en términos generales. Seguir trabajando y cumpliendo en un escenario que lleva tres años consecutivos de contracción, no es tarea sencilla. Nos duelen los concordatos hechos por algunas empresas del sector, lo mismo que cuando alguna empresa cierra sus puertas. En todo caso, solo comentar que mantenemos una participación similar a nuestra participación en el PIB en este terreno; no más.

 ¿Cuáles son los principales desafíos que debe afrontar la Cámara?

Seguir trabajando con energía en áreas diversas. En seguridad y salud laboral se ha resuelto hacer el segundo evento nacional. Esta es una tarea en que no damos la derecha a nadie. El objetivo es colaborar en la capacitación del personal de nuestras empresas socias, y llegar a 400 plazas cubiertas en el año 2018. A su vez, continuar con la introducción del Sistema BIM en nuestra industria. Nuestro agradecimiento a la CND, y a las Facultades Privadas y Públicas por acompañarnos en este tema. Otro desafío es el trabajo piloto sobre productividad sectorial a implementarse en el 2018 y por dos años. Otro tema es la negociación de un nuevo convenio colectivo en julio del 2018. Y luego, dejar la presidencia de la Cámara en el mes de octubre próximo, en buenas manos.

La caída de actividad fue un problema durante el 2017. ¿Cree que puede darse una recuperación, con ayuda de UPM, en el 2018?

En realidad el 2017 cierra un trienio de contracción en nuestros niveles de actividad. Por otro lado, las obras de la eventual planta de celulosa aún están lejos de definirse. Lo que esta en proceso, aun lento, son algunas de las obras de ingeniería que UPM le solicitó al gobierno nacional. Las vías férreas de Paso de los Toros al puerto. Luego del proceso licitatorio encaminado, se verá; con suerte, estarán dando inicio las primeras obras a fines del 2018 o principios del 2019. Las obras del puerto tenemos la convicción que pueden comenzar a inicios del 2019 y, por último, la intervención en las obras de apoyo vial que se requieren para acceder a la zona en la cual se implantaría la tercer planta creo que comenzarán paulatinamente sobre fines del 2018. Por lo tanto, el 2018 será un año, en el mejor de los casos, muy parecido a este 2017. Esto es, algo más de actividad en la generación de viviendas nuevas y en la obra pública y una caída importante en las obras privadas no vinculadas a la vivienda.

“El 2018 será un año muy parecido a este 2017. Esto es, algo más de actividad en la generación de viviendas nuevas y en la obra pública, y una caída importante en las obras privadas no vinculadas a la vivienda”

¿Qué amenazas ve en el horizonte?

En realidad las amenazas son varias. Algunas las tiene el país y otras son propias de la construcción. Una amenaza que tiene el país son los niveles de precios de las tarifas públicas y, en particular, la energía eléctrica y el gasoil. Estos recortan sensiblemente las posibilidades de competencia regional y extra zona por parte de la empresa privada. Otro tema es la educación, en particular la secundaria. Si no mejora el enfermo, el país seguirá cada vez un poco peor. Otra amenaza es el continuo aumento de la plantilla de funcionarios públicos.

Es necesario mejorar la productividad sectorial. Si eso no ocurre, no será posible subsistir en términos razonables en el mediano plazo. A su vez, es esencial mejorar las condiciones a la inversión privada. Tenemos la oportunidad de hacerlo. Si hay inversión, habrá desarrollo y empleo de calidad.

 ¿Un deseo para el 2018?

Además de que sea un mejor año que este 2017, tanto desde el punto de vista económico como de convivencia pacífica, tal vez los dos mayores desvelos que yo siento es la mejora real en la educación y, repito, en particular de la secundaria. Y que la violencia ceda paulatinamente el paso a la convivencia pacífica. Si no podemos mejorar en ambos aspectos, el futuro no será mejor que el presente; en todo caso peor.