De hobby a negocio, un pasillito de distancia

Seis amigos que comparten la misma pasión por crear arte audiovisual decidieron apostar por vivir de lo que les gusta. Planean dejar sus respectivos trabajos para asentar su propia productora audiovisual que, además de ser una cooperativa, tendrá un espacio para proyectos sociales gratuitos.

Por Magdalena Raffo | @MaleRaffo

Pablo, Bruno, Ruben, Fabián, Natalie y Mariana son amigos de toda la vida. Hasta hace poco, uno de sus pasatiempos era realizar materiales audiovisuales informales, que resultaban ser trabajos de buena calidad. Pero un día se dieron cuenta de que, por sus gustos y profesiones, todos juntos reunían lo necesario para conformar una productora audiovisual.

Fue por esto que decidieron probar suerte y aceptaron el desafío de llevar adelante su primera tarea profesional, que consistió en el registro audiovisual de una fiesta electrónica. Como la idea realmente daba frutos y era su oportunidad de trabajar de lo que les gustaba, decidieron dar el paso más importante, que fue comenzar a consolidarla.

Caminando por un pasillo se les ocurrió hacer fotografías en pasillos de hospitales, y así fue como surgió el nombre con el que hicieron sus primeros trabajos en eventos, fiestas y recitales: Pasillito AudioVisuales.

“La idea surge de las ganas de trabajar de lo que nos gusta, y para eso nos empezamos a especializar en fotografía, comunicación, audiovisual”, contó a Empresas & Negocios Pablo Malletti, director general de la empresa, que aún no está totalmente asentada.

Los amigos devenidos en emprendedores presentaron el proyecto del negocio en Emprenur, la red de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de la República, que brinda apoyo en el proceso de consolidación de diversos emprendimientos, para lo cual no es necesario ser estudiante de la institución.

Una de las características que distingue a esta productora del resto es que, más allá de tener un director general –por un tema de organización-, funciona como una cooperativa, entre otras cosas, porque “las decisiones, que van desde el armado de un presupuesto hasta el diseño de un proyecto, se toman entre todos”, señaló Malletti.

En la incubadora, a la que ingresaron con el objetivo de fortalecer el negocio para poder dejar sus trabajos y dedicarse de lleno a esto, pasaron todas las etapas, y la semana pasada presentaron el proyecto final.

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Un compromiso social

Pasillito tiene una veta social sin fines de lucro, con la que este grupo de amigos buscará “devolverle algo a la sociedad haciendo lo que nos gusta”, según dijo el emprendedor. De todas formas, al tener que estar sostenida necesariamente por el negocio, esta faceta se debe desarrollar en paralelo, y probablemente lleve otro nombre. “Para que funcione la parte social, tiene que funcionar la económica”, subrayó.

A su vez, indicó que hay muchas personas con pocos recursos interesadas en realizar producciones audiovisuales, por ejemplo, para mostrar ciertas realidades que tienen poca difusión, como “un grupo de gente que se junta para armar viviendas para indigentes”, y que proyectos de ese tipo son los que entrarían en el área social de la empresa.

“Nos ha pasado que viene gente y nos dice: ‘quiero hacer determinada producción, pero voy a tener que hacer algo más chico porque tengo pocos ingresos’”, ejemplificó.

El desarrollo de estas iniciativas no tendría costo para los clientes, pero Pasillito exigiría que las personas interesadas en llevarlas a cabo estuvieran involucradas en ello al 100%. Los fondos, en esos casos, los tomarían de las ganancias del negocio.

Si bien hay muchas incubadoras que apoyan emprendimientos sociales, Malletti explicó que teniendo el proyecto económico solidificado, es mucho más fácil acceder a las demás herramientas necesarias para concretar los proyectos.

Hacia adelante

El próximo paso a seguir es conseguir la inversión necesaria para empezar a consolidar la empresa. Las opciones son pedir un préstamo en un banco, o recurrir a empresarios que se dedican a apoyar emprendimientos.

“Lo que necesitamos ahora es la plata para poder desligarnos de nuestros trabajos y dedicarnos de lleno a esto, por lo menos por seis meses. Estimamos que en ese plazo vamos a poder generar el capital de trabajo suficiente como para poder seguir funcionando”, sostuvo.

Las expectativas para dentro de un año son que todos los integrantes de Pasillito estén trabajando allí al 100%, y poder empezar a hacer los primeros trabajos sociales.

Por otra parte, Malletti comentó que tiene planeado un proyecto personal como fotógrafo. Se trata de un viaje para recorrer América a dedo, que comenzará en enero y que le tomará de nueve a 15 meses, con el objetivo de editar un libro de fotografía. Esta oportunidad, además, la utilizará para buscar clientes para la productora en otros países.