Abreu: Los procesos de integración como el Mercosur “necesitan ser sincerados, modernizados y agilizados”

Sergio Abreu, secretario general de la Asociación Latinoamericana de Integración (Aladi)

En un presente donde se identifican en Latinoamérica dificultades de diferente índole, Aladi tiene como objetivo promover la integración social y económica. Partiendo del desafío que genera la diversidad de sus países, Abreu puso énfasis en la necesidad de apuntar a la herramienta del comercio y junto a ella al favorecimiento de la competitividad. Para esto último, identificó como elementos claves el apoyo a las pymes, la convergencia normativa y la modernización de la infraestructura, que están en su conjunto involucrados a necesidades propias del comercio internacional, donde advirtió que “o somos modernos y competitivos, o nadie va a esperar por nosotros”.

Por Matías Kapek | @matias_kb


El comercio entre los países que integran Aladi representa solo el 11% de su comercio general. ¿Cuál es el diagnóstico que se hace desde Aladi de esta cifra? ¿Cuáles son sus consecuencias?
-Hay un proceso de globalización y de inserción externa en el comercio internacional, pero eso tiene que ser compatible con la integración económica de los países que participan de un proceso de integración que comprende Aladi. La integración es más comercio, más inversión, más empleo y más paz social. El comercio hoy no es solo tema de bienes, sino también de servicios. Además, ahora cuenta con nuevos elementos que se han incorporado a la agenda internacional, como pueden ser la propiedad intelectual, la equidad de género y lo ambiental, entre otros. Este comercio tan reducido entre los países de la región debería ser aumentado para rescatar el empleo y sobre todo combatir la brecha social que se ha producido, entre otras cosas, con el covid-19, que nos llevó a perder 30 millones de puestos de trabajo.


El presidente Lacalle Pou volvió a manifestarse en contra de la creación de organizaciones en el encuentro de mandatarios sudamericanos. Ya había hecho en enero un comentario en esta línea, cuando en la Cumbre Sudamericana, agregó también que Aladi está “desperdiciada”. ¿Qué tanto tienen que ver los diferentes organismos latinoamericanos con la integración económica y social de la región? ¿Su funcionamiento marcado por la voluntad política dificulta o difumina el rol de Aladi? ¿Está de acuerdo con que Aladi está “desperdiciada”?
-Son dos temas, por un lado, están los organismos internacionales y regionales de diálogo político que tienen que existir con sus propias competencias. Por ejemplo, Celac, que es la continuidad del Grupo de Río. Está también la Cepal o el SELA, que son organismos técnicos. Pero después aparecen los mecanismos de integración que están nucleados, particularmente en Aladi, para los 13 países, donde se encuentran el Mercosur, la Hidrovía Paraná-Paraguay y otros organismos de integración como es el Sistema de la Integración Centroamericana (SICA) o la Comunidad Andina (CAN). Cuando se quiere avanzar en integración, los países no tienen ningún límite en colocar los temas que les parecen prioritarios. En Aladi todos los países tienen la bicicleta de rueda redonda, lo que hay que ver es si tienen la voluntad política donde a veces hay ruedas cuadradas.


En concreto, ¿cómo diría usted que se logra la integración?

-La integración se logra con mayor comercio de bienes o de servicios, ya sea en la exportación de determinados productos, ya sea en la prestación de determinados servicios. Si hablamos de integración no puede haber trabas y restricciones, no se puede tener obstáculos de carácter burocrático, administrativo, de las fronteras, tiene que ser algo mucho más fluido. Tenemos que ser modernos, esto no es ideología; o somos modernos y competitivos, o nadie va a esperar por nosotros. Para empezar, tenemos que sentir la voluntad política de los países de Aladi en favor de la inclusión social y el comercio, de otra forma, lo demás es un discurso sin contenido.


Si el comercio es la herramienta de integración, ¿de qué otras maneras se trabaja para favorecerlo en la actualidad, teniendo en cuenta los desafíos de este tiempo?

-Están a disposición de los países y se está avanzando en los mecanismos para su facilitación. Es decir, los certificados de origen digital, la documentación digital, la eliminación del papel y el avance en el comercio electrónico en aduanas. Todo eso es clave en materia de integración porque no podemos estar recurriendo a los discursos de integración y no solucionar los problemas de los camiones que pueden pasar dos o tres días en una frontera con el obstáculo burocrático.

También cuando uno habla de claves para la integración a partir del comercio, lo que más rápido se viene a la mente es la superación o reducción de las barreras arancelarias. En el contexto actual y en términos generales, ¿estos son los únicos obstáculos?

-Antes en materia de comercio de bienes existían los aranceles, pero estos se fueron reduciendo al punto de que el promedio aproximado en el mundo anda cerca de 7%. Esto quiere decir que los aranceles no son las barreras más importantes en materia de proteccionismo, hoy son las normas que aprueba cada país. Esto se ve, por ejemplo, en términos de medidas fitosanitarias para evitar que se importen determinados productos o insumos. Este tipo de normas se definen hoy como restricciones no arancelarias y son los principales obstáculos. Es el caso de la dificultad del acuerdo del Mercosur con la Unión Europea, donde los europeos son partidarios de detener importaciones que puedan generar alguna ruptura con la visión ambiental que tienen en materia de comercio.


¿Aladi trabaja para evitar la existencia de este tipo de obstáculos entre los países que lo integran?
-Lo que plantea la Aladi es la convergencia agrícola, que los países estudien las distintas normas que se aplican y puedan tener todos las mismas, para después también estar en condiciones de negociar en la Organización Mundial del Comercio y en todos los acuerdos que puedan realizar con otros países extrarregionalmente. Se trata de poder presentarse teniendo los mismos criterios y la misma definición técnica sobre los aspectos que hacen a las normas de restricciones no arancelarias.


Más allá de que todos estos son elementos que comprenden la dinámica comercial general de cada país, detrás se encuentra el ecosistema empresarial. ¿En qué medida impactan estos procesos? ¿A quiénes se apunta con ellos?

-Todo eso está vinculado al esfuerzo que los países deben hacer, pero el centro de todo es la inclusión social, es decir, las micro, pequeñas y medianas empresas. Se trata de un tejido social que ha sufrido enormemente y que hoy necesita desarrollar las escalas de valor en las que se van complementando. Necesitan un apoyo importante en términos de políticas de carácter permanente relacionadas con la facilitación de comercio y la inclusión social. Hay que tener en cuenta que deben desarrollarse en un continente como el nuestro, que hoy es el más desigual del planeta.

A partir de este foco en las pymes, vale recordar la creación por parte de la actual Secretaría General de una plataforma digital destinada a ellas. ¿De qué se trata? ¿Cómo se viene desarrollando?
-La plataforma Pymes Latinas Grandes Negocios es una plataforma donde cualquier empresario, de cualquier naturaleza, y específicamente los pertenecientes a las mismas pymes, pueden acceder a información de todo el mercado regional: lo que se importa, se exporta, las normas, los aranceles, en definitiva, todo el panorama de comercio de los 13 países de Aladi. También tiene una capacitación en la que se va orientando al empresario que se registra. Hoy tenemos entre productos y empresas más de 110.000 registrados. El aporte que hacemos, sin perjuicio de lo digital y de la novedad, es que el empresario, en particular las pymes, no tienen un costo adicional y disponen de una oficina de comercio exterior con toda la información y la posibilidad de poder concretar negocios en el ámbito regional.


En la primera fase del proceso comercial y en lo teórico, el favorecimiento de las pymes y la convergencia normativa en lo agrícola respectivamente, parecen ocupar un lugar clave. Pero en la práctica, cuando se habla de integración, emerge un tercer eslabón que tiene que ver con la infraestructura y la logística. ¿Qué tan preparada está Latinoamérica en ese sentido? ¿Cuáles son sus principales dificultades? ¿Cuál es su impacto en la productividad?

-Una de las más importantes deficiencias que tiene la región es la carencia de infraestructura moderna y sobre todo de ágiles modelos de transporte multimodal. Estos temas hacen a la competitividad, porque todas las distancias son muy grandes en la región. Se necesita de infraestructura que comunique, por ejemplo, Atlántico y Pacífico, o la Hidrovía Paraná-Paraguay, donde casi todo es fluvial y tiene costos muy beneficiosos. Todo eso lleva a una gran agilidad, pero lo que tenemos hoy son deficiencias en las inversiones.


Volviendo al objetivo de Aladi de cara a la integración social y económica, no pueden dejarse por fuera algunas características que pueden condicionar el relacionamiento de los países. Me refiero a las diferencias a nivel geográfico y a la asimetría a nivel de economía y población entre ellos. ¿Cómo influyen estas cuestiones? ¿De qué manera determinan la dinámica de integración?

-En un continente como el nuestro, la asimetría económica y la diversidad geográfica están presentes. La asimetría es cuando grandes economías o una gran economía tiene diferencias muy importantes en materia de mercado, de Producto Bruto y de exportación, con respecto a otro u otros países. Lo vemos acá con Brasil y Argentina respecto de los países más pequeños como Uruguay y Paraguay. También lo vemos con México respecto de otros países de la región. Es decir, geografía y asimetría son elementos que tienen que ser muy bien administrados por los grandes países para que esas diferencias puedan ser compensadas con concesiones adecuadas que justifiquen y reparen el liderazgo que tienen que asumir.


La importancia de modernizar el Mercosur

-Dentro de los acuerdos económico-comerciales vigentes en el marco de Aladi aparece la figura del Mercosur. ¿Cómo analiza su actualidad? Teniendo en cuenta los años que tiene y los tiempos de cambio que han marcado esta primera parte de siglo, ¿considera necesaria su actualización?

-Todo proceso de integración con los tiempos que transcurren y a la velocidad con que se está produciendo un cambio de época necesitan ser sincerados, modernizados y agilizados. Todos estos temas tienen que pasar por la productividad y los desafíos que tenemos, el cumplimiento de las obligaciones y las normas. Además, y sobre todo, se debe tratar de tener un entendimiento de carácter estratégico que esté por fuera de cualquier expresión que se pueda producir entre los gobiernos. La integración y los resultados son siempre de mediano plazo, la política y los gobiernos, en general, son hijos de elecciones, las cuales no necesariamente se ganan ni se pierden con la bandera de la integración.


Las grandes ventajas de un mercado pequeño

¿Cómo analiza a Uruguay en el escenario de integración regional?

-Uruguay, en su condición de integrante de la Cuenca del Plata, tiene que ser el que facilite la salida de los productos de Paraguay y de Bolivia que no tienen salida al mar. Esa conexión de carácter físico hace al desarrollo de un país con un mercado muy pequeño, pero que tiene grandes ventajas desde el punto de vista de su profesionalidad y de su educación. El gran secreto de los países pequeños, sea Uruguay u otros, es la inteligencia molesta. Es decir, tener ideas creativas que no sean parte de ningún tipo de arrojo emocional, que sean racionales y que sean capaces de conmover a los socios por su contribución al comercio. Cada país tiene su realidad geográfica, es hijo de su geografía. En el caso de las economías más pequeñas como el Uruguay, su capacidad de inteligencia molesta tiene que ser respetada y respetable.