Mieres: “Lo peor que le podría pasar al país es que gobierne este FA, que de amplio no tiene nada”

EN LA CORTE

Pablo Mieres, candidato del Partido Independiente

Que lo que hizo y dijo Pablo Iturralde es inaceptable y estuvo bien en renunciar, pero que la oposición busca instalar una crisis institucional que no existe, es algo que Pablo Mieres tiene claro y defiende. El exministro de Trabajo, entrevistado por CRÓNICAS, también declaró que este gobierno fue de centro y que su partido se coloca en la “centro izquierda”, además de aclarar que con Cabildo Abierto tiene diferencias ideológicas y programáticas, que no “han dejado de existir”.

Por Mateo Castells |@teocastells


El entrevistado degustó, en la cava de La Corte, ñoquis multicolores con salsa cuatro quesos, que acompañó con agua sin gas. De postre eligió ensalada de frutas.


-De los 14 ministros del gabinete inicial de Lacalle Pou en 2020, solo se mantuvieron durante casi todo el mandato, teniendo en cuenta a quienes renunciaron para hacer campaña política, Javier García, Azucena Arbeleche, Pablo Da Silveira, Omar Paganini y usted. ¿Qué reflexión le merece?

-La reflexión es que estas cosas son del resorte del presidente o del ministro que entiende que tiene que irse. En estos casos, son todos ejemplos de gestiones muy positivas que no merecieron reproche del presidente, y hubo otros casos donde se dieron renuncias por decisión propia de cada ministro, no porque haya habido necesidad de remoción. Creo que hicimos un muy buen Ministerio, dejamos el empleo y el salario en alza, hubo un buen diálogo con los actores sociales e hicimos la reforma de la seguridad social, nada más y nada menos.

-¿Y sobre el hecho de que los 14 ministros, ocho hayan sido cesados por decisión política o hayan renunciado por distintas polémicas que ha tenido este período?

-Son todas circunstancias diversas, pero habla de un gobierno que tiene capacidad de tomar decisiones y que cuando hay que modificar algo por el motivo que sea, se modifica. Larrañaga falleció, Salinas renunció porque quiso dedicarse a la actividad privada, y también se dio algún caso donde el presidente entendió que había que hacer un cambio, algo que forma parte de la vida democrática. Me consta que en el último gobierno de Tabaré Vázquez hubo mucha estabilidad en su gabinete, cuando había gestiones que uno miraba con desconfianza, pero que sin embargo seguían. 

-Fue crítico sobre cómo trató el FA la polémica por los chats entre Iturralde y Penadés.

-Lo que dijo Iturralde me parece totalmente inaceptable, pero no puede ser que se convierta en una crisis institucional como quiere el FA. Para empezar, porque es el dirigente de un partido y no estaba en ningún cargo de gobierno. Lo que hizo y dijo Iturralde lo rechazo radicalmente y me parece bien que haya renunciado.

-¿Pero no es grave que haya querido incidir en la designación de una fiscal «amiga» para tratar un caso tan complejo?

-Si, me parece muy grave que se diga así. No sé si se hizo o no, y si se intentó o no. Lo que me parece una demostración de fortaleza institucional es que el resultado que él esperaba, lejos de darse, tuvo otro desenlace: la fiscal actuó y procesó a Penadés por varios delitos. Lo que queda demostrado con este episodio y otros anteriores es que la institucionalidad democrática en Uruguay funciona, y funciona bien.

-También ha apuntado a que la oposición ha querido sobredimensionar las distintas polémicas que han ocurrido.

-El FA, en todos los casos, instala un tremendismo y una alarma. En el caso de Astesiano, está preso como corresponde porque cometió delitos e hizo cosas que todos rechazamos, pero no era ningún cargo de gobierno y no había una oficina de corrupción en la Torre Ejecutiva; eso es un disparate. Hay que recordarle al FA que su vicepresidente renunció por corrupción, que nunca en la historia había pasado, y todavía pidieron que no habláramos en el Senado e hiciéramos un gesto para cuidar la imagen del país, que accedimos, lo que no sé si fue acertado. Esto habla de la diferencia en el accionar de una oposición y la otra. El FA es el trancazo, es el no a todo y en lo positivo le ven el pelo al huevo. Y el colmo de todo esto es que Carolina Cosse quiere ser presidenta dentro de seis meses y todavía no tiene una postura sobre el plebiscito por la seguridad social, es un papelón. Uno ahí entiende por qué se aferran a cosas como los chats de Iturralde y Penadés, por ejemplo, porque es lo único que tienen. 

-Manifestó preocupación por el aditivo que propone Cabildo Abierto a la Ley de Medios y, según se supo, le trasladó esta preocupación a Lacalle Pou. ¿Cuál fue su respuesta?

-El presidente tomó nota, yo no puedo hablar por él. Él hará lo que tenga que hacer. Yo creo que el artículo 72 no debe estar en la Ley de Medios y ojalá se pueda corregir y remediar. El único camino jurídico es el veto, que no sé si el presidente lo hará o no, pero creo que es un artículo que afecta un principio constitucional como la libertad de expresión y de prensa, y la verdad que fue algo que nos sorprendió a todos en el PI.

-¿Ve viable integrar nuevamente una coalición tal cual está conformada hoy en día, teniendo en cuenta que dentro de la misma se han mostrado posturas tan distintas y también han habido varios roces?

-Creo que el dilema del próximo período de gobierno para los electores es entre un gobierno de coalición como este, con los cambios que correspondan y los nuevos equilibrios, o que vuelva el Frente Amplio (FA). Lo peor que le podría pasar al país es que gobierne este FA, que de amplio no tiene nada. En ese sentido, la mejor opción es la continuidad de la coalición.

-En 2019 dijo, previo al acuerdo, que no integraría una coalición con Cabildo Abierto, algo que finalmente terminó sucediendo. Además, ha tenido distintas disonancias con este partido a lo largo del gobierno…

-Con Cabildo Abierto tenemos diferencias ideológicas y programáticas ciertas, que no han dejado de existir. Lo que pasa es que una coalición es entre diferentes posturas, sino estaríamos todos en diferentes partidos. Se logró articular un compromiso por el país, que es el alcance de los acuerdos que hemos tenido y hasta ahí llegan. Después, en todo el resto hay posturas distintas. He escuchado a gente de CA cuestionar duramente a Daniel Radio por su postura respecto de las adicciones y también el tema de equidad de género que promueve Mónica Botero. Está bien que existan diferencias y se mantengan, lo que hay que tener en cuenta es que esta es una coalición que, a pesar de que haya diferencias, votamos la Ley de Urgente Consideración (LUC), la Ley de Presupuesto, las rendiciones de cuentas y la reforma de la seguridad social, que es lo que importa. Si uno pretende cogobernar solo con los que tiene coincidencias totales, no tiene votos para gobernar.

-Ha declarado que el PI es la pata izquierda dentro de la coalición. ¿Cómo se ubica el partido teniendo en cuenta este aspecto y que hay que acordar con visiones tan distintas?

-Negociando, discutiendo y planteando nuestras ideas. Cuando el FA dice que este es un gobierno de derecha, yo digo que es un gobierno de centro. La reforma de la seguridad social no es una reforma de derecha, es una reforma con preocupación social, porque levanta las jubilaciones mínimas y busca un sistema previsional común, y de derecha no tiene nada. También, durante la pandemia, nosotros bancamos a los más débiles y la transformación educativa lo que buscó es levantar a los más vulnerables y que los jóvenes no se vayan del sistema educativo. ¿De qué derecha me están hablando? De nosotros a Milei hay una distancia enorme y a cualquier otro gobierno de derecha que haya en el mundo. Este es un gobierno de centro, donde estamos nosotros que somos la centro izquierda y hay una derecha clara, representada por CA y en algunos sectores de los partidos tradicionales.

-Teniendo en cuenta que usted representa la centro izquierda, ¿qué postura tiene, por ejemplo, de la privatización del puerto?

-No participé de la decisión que se tomó, pero sí entiendo que había un riesgo importante en el incumplimiento de contratos y que lo que se había establecido en el gobierno anterior era absolutamente ajeno a la normativa vigente. Era un equilibrio con otra empresa, que no tenía ninguna estabilidad o respaldo jurídico.

-Cuando se le consultó sobre si el PI integraría un lugar en un hipotético gobierno del FA, contestó que no. ¿Por qué?

-Porque veo que el FA hoy no tiene una propuesta en educación, no tiene una propuesta alternativa para la seguridad social y critica nuestra reforma, de la que yo me siento coautor. No tiene una idea de cómo promover crecimiento que no sea aumentando impuestos, tal como lo dice su programa, y la idea es hacer más gasto social sobre la base de aumentar impuestos, en lugar de apuntar al crecimiento de la economía.


«El Uruguay puede volver a ser el país que cree que el camino de ascenso social pasa por el camino de la educación y el trabajo»

-¿Cuáles son las preocupaciones que tiene hoy el PI?

-Si yo tuviera que elegir una frase para identificar la propuesta programática del PI, es: «Uruguay puede volver a ser el país que cree que el camino de ascenso social pasa por el camino de la educación y el trabajo». Para eso tenemos que reducir la pobreza infantil radicalmente. En cinco años, según tenemos estudiado, se puede reducir la pobreza infantil a la mitad y que llegue a cero dentro de 10 años. 

-¿Es posible hacerlo sin incrementar gastos?

-Es posible incrementando los recursos, por eso hay otro paquete de medidas que apunta a aumentar el ritmo de crecimiento de la economía. Para que ese camino de educación y trabajo sea viable, los jóvenes deben seguir en el sistema educativo, por lo que el otro gran tema es avanzar en la transformación educativa, con el objetivo directo de reducir la deserción estudiantil, porque eso lleva al desempleo juvenil.