Bajo crecimiento, situación fiscal y expectativas sociales, son “el gran desafío” para la región

Martín Rama > Economista jefe para América Latina y el Caribe del Banco Mundial

Luego de la “década de oro” de crecimiento de la región, nuevamente se está atravesando por una fase de lenta expansión que “muestra que no hubo una transformación profunda del modelo de crecimiento”, evaluó el economista jefe del Banco Mundial, Martín Rama. “El gran desafío de la región es esa combinación de bajo crecimiento, una situación fiscal que no es fácil de manejar y expectativas de la población que son muy grandes”, resumió. Para Uruguay tiene una perspectiva optimista, pero advirtió que existen desafíos importantes.

Por Ricardo Delgado | @ricardo_dl

“Optimismo”. Con esa óptica debería verse el futuro de la economía uruguaya de acuerdo a Martín Rama, el uruguayo que es economista jefe para América Latina y el Caribe del Banco Mundial, según lo señaló durante una charla con periodistas, realizada ayer jueves.

SI bien no ahondó en detalles sobre la economía local, puesto que aún no había mantenido diálogos con la nueva administración de Gobierno, Rama reflexionó que las perspectivas para Uruguay deben verse con optimismo, ya que el país cuenta con credibilidad a nivel internacional.

Incluso hizo mención a que en muchos eventos en el exterior le consultan sobre si Uruguay no debería ser “un modelo” a seguir por parte de otros países, y evaluó que en muchos casos se ve “tentado” a asentir. Sin embargo, advirtió que hacerlo también “es un poco peligroso” porque se corre el riesgo de no atender situaciones problemáticas que enfrenta el país y que están latentes en la economía.

Durante el diálogo, Rama subrayó que América Latina está atravesando por una fase de lento crecimiento, luego de una “década de oro donde tuvimos un crecimiento fuerte” y donde la fase de expansión hizo que varias economías fueran “convergiendo hacia niveles de economías desarrolladas”  que permitió avanzar en políticas sociales. Sin embargo, el viento cambió, y la región vuelve a tasas de crecimiento que –varían según el país- pero en promedio están por debajo de las economías avanzadas. “La expectativa de convergencia se ve más remota. No da la impresión de que hubo una transformación tan profunda del modelo de crecimiento. Después de ese empujón seguimos en la misma”, reflexionó.

Asimismo, subrayó que la subregión conformada por los países del Atlántico es la que ha mostrado más dificultades en materia de crecimiento.

Rama también advirtió problemas en materia fiscal. Señaló que la bonanza generó un crecimiento “gigantesco” del gasto público, donde en algunos países el nivel en función al PIB es comparable al de economías desarrolladas, “pero obviamente no con la productividad de los países ricos”. Además, sostuvo que este gasto “tiene la tendencia a crecer si no se hace nada”, lo que implica un desafío de ajuste ante la desaceleración económica.

Relacionado a eso, comentó que  un gran desafío para la región será “manejar las expectativas de la población”. Explicó que la mejora de los últimos años generó expectativas en la población, que ahora genera  frustraciones y descontento por la desaceleración de la actividad, “incluso en varios países que no pensábamos que pudiera ocurrir”.

“Gran desafío de la región es esa combinación de bajo crecimiento, una situación fiscal que no es fácil de manejar y expectativas de la población que son muy grandes”, resumió.

Ya no es lo que era

Rama no quiso ahondar en detalles sobre Uruguay, asegurando que aún no había podido dialogar con el nuevo gobierno, pero aun así realizó algún comentario respecto a la situación fiscal del país,  apertura comercial y otros temas importantes.

Estimó que al igual que en la región, en Uruguay hubo un comportamiento procíclico del gasto, aumentándolo a “niveles sostenibles si se crece como se creció, pero el problema es que el mundo ya no es lo que era”.  También refirió al perfil: sociedad envejecida, amplia cobertura de servicios sociales y de salud. Esa situación lleva por sí mismo a una tendencia al crecimiento del gasto. En ese sentido, destacó que una regla fiscal puede contribuir a disciplinar el gasto, aunque advirtió que por sí sola “posiblemente no alcance”.

Consultado respecto a la anunciada reforma de la seguridad social, Rama destacó que se “ha avanzado mucho” y actualmente se está en un estado de consolidación de las distintas cajas. Estimó que parte de la reforma quizás deba apuntar a las “áreas grises” como las jubilaciones por invalidez que han crecido de forma importante.

“La expectativa de convergencia se ve más remota. No da la impresión de que hubo una transformación tan profunda del modelo de crecimiento. Después de ese empujón seguimos en la misma”

Subrayó que “no hay un modelo” de país que Uruguay deba considerar para los cambios que deba implementar, y puso como ejemplo el caso de Chile, asegurando que es “un llamado de atención de que el modelo distributivo debe ser importante”.

Por su parte, evaluó que la discusión de aumento de edad jubilatoria debería pasar por incentivos para postergar el retiro, y no tanto en determinar una edad específica de jubilación.

En cuanto a las tarifas públicas, el funcionario del Banco Mundial evaluó que algunos países tienen problemas porque tienen una “estructura de subsidios” en su costo, mientras que otros lo han utilizado como forma de recaudación. En Uruguay ha sido “una herramienta de la política macroeconómica”, lo que le permite aportes al fisco, pero también genera un problema de costos para el sector privado.

¡Desbordá!

En materia comercial, Rama criticó que América Latina es “la región menos abierta del mundo” y en particular la subregión. “Para un país chico integrarse al mundo sería extraordinariamente importante”, subrayó el economista, mencionando no solo los beneficios comerciales sino el intercambio de conocimientos.

Explicó que América Latina es después de Europa Occidental la región con más acuerdos comerciales, pero la mayoría son de “una vieja generación que refieren básicamente a bienes  y no tiene mecanismos fuertes”. “Los nuevos acuerdos son mucho más profundos, van mucho más allá del comercio”, remarcó.

Respecto al acuerdo Mercosur-Unión Europea, Rama señaló que el impacto potencial podría adicionar diez puntos al PIB de la región en una década. “Eso no es nada despreciable”.

El economista jefe del Banco Mundial también destacó que Uruguay logró en los últimos años atenuar su vinculación del ciclo económico con los países de la región. “No somos totalmente independientes pero es algo bueno”.

Esta menor dependencia se debió a algunos hechos que “ocurrieron naturalmente”, como la caída de las exportaciones a Argentina y Brasil por sus políticas proteccionistas, mientras que otras sucedieron “de forma más deliberada” como las regulaciones aplicadas al sistema financiero, o la mejora del manejo de la deuda pública que le permitió a Uruguay recuperar el grado de inversión.

Consultado respecto a una eventual pérdida del grado de inversión, Rama subrayó que “perderlo cuesta plata” por el mayor pago de intereses de deuda, pero advirtió que también genera un efecto negativo en las expectativas y la credibilidad del país.


Uno sí, el otro no

“Si te explicaron a Argentina y la entendiste, es porque te la explicaron mal”, bromeó un periodista presente en la charla, luego de que otro consultara a Rama por la situación de nuestros dos vecinos.

El panorama para nuestros hermanos del Río de la Plata no es optimista, y se espera que no haya crecimiento en los próximos años. “Para Argentina no es de esperar crecimiento en los próximos años.  Nuestra previsión para el corto plazo no es buena”, sostuvo Rama, quien espera que se inicie una nueva fase de ajuste y de reestructuración de la deuda.

Diferente es la mirada respecto a Brasil, que tiene mejores perspectivas gracias a la aplicación de reformas importantes, como la reforma fiscal y de la seguridad social.  Fueron “cambios muy grandes”.