“Nuestro gran desafío es que el LATU llegue a todo el Uruguay”

EN PANINI’S

Foto: Jessica Vázquez

Ruperto Long, presidente del LATU


Uruguay es uno de los principales exportadores de software per cápita en el mundo, produce alimentos sofisticados y tiene productos de calidad para mostrar, pero ahora debe apostar al conocimiento aplicado a la producción, “que es la llave del futuro”. Así lo dijo a CRÓNICAS el jerarca, quien lamentó que a veces no se reconozca la importancia de la tarea del LATU y su efecto sobre la sociedad. Por otro lado, destacó que el gran desafío que tiene por delante es que el organismo que dirige llegue a todo el país.


El menú Long degustó ravioles de masa de calabaza rellenos de tomates asados, cebolla caramelizada y jamón en crema de pollo con tandoori, que acompañó con Coca-Cola zero. Para extender la sobremesa optó por café Illy doble.


Por Oscar Cestau | @OCestau

-¿Cuál es el balance que hace de su gestión al frente del LATU en lo que va del período?

-A pesar de que cuando asumí estábamos en plena pandemia, hemos logrado no solo llevar adelante las actividades del LATU, sino también lanzar programas nuevos como LATU Uruguay, para llegar a todo el país y apoyar a los grandes y pequeños emprendedores; la instalación de Newlab, que es una aceleradora de empresas de tecnología; y programas vinculados al hidrógeno verde, entre otras cosas.

-¿Cuál es la importancia de un programa como LATU Uruguay?

-Nos permite llegar a todo el Uruguay, que es un gran desafío. El objetivo es tener una mini oficina con un técnico en algunos departamentos, de modo que aquel que está en Salto o en Artigas se comunique con esa persona, le traslade el problema, y esta haga el enganche con todo el resto. Eso está teniendo un resultado extraordinario. Estamos captando a infinidad de gente que no se acercaba, que le quedaba lejos. Ya tenemos seis oficinas en el interior y la idea es llegar a nueve.

-¿Cuáles son los principales objetivos que se trazó para esta administración?

-El LATU trabaja hacia el futuro, el gran desafío es interpretarlo. Uruguay tenía una fortaleza histórica en alimentos, textiles, lanas, cueros, pero fue incorporando sectores como el forestal y el informático. Otra lectura del futuro es mejorar la calidad al interior de los rubros y tomar en cuenta el medio ambiente: hoy no alcanza con que el producto sea bueno, sino que en su producción se tiene que poder certificar el bienestar del animal, por ejemplo.

-Con respecto al ámbito tecnológico, ¿cómo está posicionado Uruguay?

-Hemos logrado cosas muy importantes, pero hay campos en los que deberíamos ingresar, instrumentos de desarrollo tecnológico que no tenemos a la mano, como el acceso a la inteligencia artificial. Y hay otro peligro que es creer que tenemos la batalla ganada comparándonos con países de la región. Tenemos la base para empezar a jugar en primera división. Somos uno de los primeros exportadores de software per cápita en el mundo, producimos alimentos sofisticados, tenemos cosas para mostrar, pero ahora debemos apuntar a ser buenos entre los buenos.

-Hace algunas semanas el director del LATU en representación de la Cámara de Industrias, Gabriel Murara, dijo a CRÓNICAS que el artículo 464 de la Rendición de Cuentas, que propone una rebaja del impuesto a las exportaciones no tradicionales, generaría perjuicios a la organización y a la industria nacional. ¿Le preocupa la situación?

-Por supuesto que me preocupa la situación. Estamos en medio del proceso final de la Rendición de Cuentas y el artículo 464 fue votado negativo en el Senado, lo que es un hecho positivo. Se estableció un artículo diferente que afecta en menor medida al LATU: lo obliga a efectuar un aporte durante tres años de un monto menor. Falta que lo vote la Cámara de Senadores y pase a Diputados. En la medida en que esa sea la resolución, será manejable para nosotros.

-¿De cuánto sería ese aporte?

-Es un aporte de $ 40 millones por año y es a término. La disminución es sustancial, pues antes era mucho mayor el aporte. De todas maneras, a veces no se ve la cantidad de cosas que se hacen y el efecto que tienen sobre la sociedad. Todo lo que hace el organismo repercute a corto plazo y yo siento que no se ve con claridad lo decisivo que es para Uruguay apostar a eso, al conocimiento aplicado a la producción, que es la llave del futuro. Más allá de que este episodio estaría culminando de una forma aceptable para las finanzas del LATU, lo deseable sería contar con más recursos.

-¿A qué atribuye esos recortes?

-En una Rendición de Cuentas siempre hay muchas demandas y se puede pensar que los recursos que maneja el LATU no tienen un efecto tan directo como otros, pero lo tiene.

-Da la sensación de que hay poco conocimiento de la importancia de la tarea del LATU, porque además esos recortes se dan de manera imprevista y sin aviso.

-Exactamente. Lo que nos preocupa es ayudar a que se entienda que Uruguay no puede vivir pendiente de los precios de los commodities, que suben, bajan, las oscilaciones pueden depender de factores absolutamente ingobernables como una guerra, y la única manera de situarse en la franja de arriba es poner más conocimiento, elaborar productos de calidad y que sean demandados por los mercados que puedan pagar más, que son más estables y que buscan esas especialidades.

El tema de los Tratados de Libre Comercio (TLC) es una condición necesaria pero no suficiente. Podemos firmar el acuerdo con la Unión Europea, pero después, cuando vamos a vender, la Asociación de Supermercadistas Europeos, por ejemplo, que tiene un poder gigantesco, tiene su propia norma. O sea, nosotros podemos pasar con el producto por Rotterdam y Hamburgo, nos aprueban la calidad, pero los que tienen que comprarnos no nos compran porque tienen su norma, Global Gap, que dice qué requisitos tiene que tener ese producto para hacer contratos por las cadenas de supermercados, y si uno está afuera de eso, queda en valores marginales.

Pongo otro ejemplo: vamos a firmar el acuerdo con China, pero ese país está acostumbrado al sabor de los productos lácteos de Australia y Nueva Zelanda, y no es fácil lograr que la producción láctea de Uruguay tenga un sabor diferente para darle satisfacción al mercado chino. Ese es un problema de una enorme complejidad que pasa por la alimentación, por los procesos industriales. Esas cosas son claves para poder librar la batalla.

-¿No es contradictorio que se tomen medidas de recorte cuando el gobierno en su discurso dice que tiene el objetivo de apoyar la ciencia y la investigación?

-Por eso nosotros bregamos mucho luego de esa sorpresa, porque no fuimos consultados en la resolución de la Cámara de Diputados. Tuvimos un diálogo en el Senado y el resultado fue modificar las cosas en forma sustancial. De todas maneras, pensamos que de cara al futuro una situación como esta no se tiene que volver a repetir.

-¿El diálogo con el sistema político fue bueno?

-En la Cámara de Senadores sí. En cambio, en la Cámara de Diputados no tuvimos consulta al respecto.

-De aprobarse este artículo, ¿qué proyectos del LATU se verían afectados?

-Creemos que ninguno de los proyectos esenciales va a verse afectado. La primera opción fue muy mala, estábamos frente a un desastre. Ahora la cifra es sustancialmente menor y pensamos que con pequeños ajustes podemos llegar a manejar la situación.

Foto: Jessica Vázquez

-¿Cómo ha sido el relacionamiento hasta el momento con el Poder Ejecutivo?

-Ha sido bueno, tanto con el ministro de Industria, Omar Paganini, como con el secretario de Presidencia, Álvaro Delgado, o con el presidente Luis Lacalle Pou. Todos ellos tienen un interés y una sensibilidad significativa en estos temas. Nosotros vivimos la tensión permanente de estar en una región que es muy importante, y que ojalá le vaya muy bien, pero que todo el tiempo nos está generando sobresaltos, entonces, si Uruguay no logra demostrar que tiene algunas credenciales diferentes, es muy difícil que pueda atraer inversiones, generar interés para un innovador, que alguien se venga a instalar acá.

-¿Qué importancia tiene el LATU para el desarrollo de la industria nacional?

-En el caso de la industria uruguaya el objetivo siempre tiene que ser poder algún día llegar a exportar, cómo hacer para tener un producto que pueda ser competitivo. Entonces, lo primero que el LATU hace es ayudar a leer el mundo y el futuro, cosa dificilísima para cualquiera. Segundo, cómo pasar a tener un producto de muy buen nivel, primero para poder venderlo en nuestro mercado y luego colocarlo en el exterior. Tercero, certificar eso. En algunos casos el certificado del LATU sirve para entrar al otro país, en muchos otros no, pero sí sirve para que el vendedor venda tranquilo y eso no es poca cosa.

-¿Cuál es el aporte en la mejora de la productividad y la competitividad a aquellas empresas con las que el LATU trabaja?

-Disminuir los desperdicios, por ejemplo, o reutilizarlos; eso se está haciendo con la industria de la madera, del arroz, del plástico. Hay empresas que incluso llegan a certificar el total reúso. Hacemos muchísimas cosas que ayudan a la competitividad, a bajar costos, a tener el laboratorio funcionando bien, a tener un personal bien entrenado.

-Uno de los cometidos del LATU es impulsar la inserción internacional del país a través de la innovación. ¿De qué modo se cumple? ¿Cómo es el vínculo con el sector exportador? 

-De varias maneras. En muchos casos es simplemente mediante los análisis y ensayos que se hacen para demostrar que el producto cumple con los requisitos del mercado de destino. A través de Latitud, en el desarrollo del proyecto, cuando el sector exportador pide para resolver tal tema, se le brinda la ayuda. El LATU también participa de las negociaciones de los TLC, donde se discuten todas las normas a las que van a estar sometidos los productos que formen parte de los acuerdos. Por último, la certificación para ciertos destinos.

-Para cerrar, hoy hablaba sobre los desafíos a futuro. ¿Qué es lo fundamental en ese sentido?

-La apuesta en ciencia y tecnología aplicada al desarrollo es esencial para un país y Uruguay tiene que elevar los montos que invierte en esto. Además, tenemos uno de los pocos parques tecnológicos exitosos de Latinoamérica y hay que mantenerlo creciendo porque hay demanda y hay que satisfacerla.


“Estamos jugados al hidrógeno verde”

-Es LATU es un organismo que apoya al fondo encargado de promover el desarrollo del hidrógeno verde. ¿Cuáles son las expectativas al respecto?

-El LATU está apoyando con técnicos y con recursos este fondo, que lo que hace es un llamado a proyectos piloto que reciben un subsidio para hacerlo más atractivo, pero el grueso del aporte es del inversor. Lo importante es que como resultado va a haber un conjunto de iniciativas concretas para producir hidrógeno verde y utilizarlo en el sistema de transporte colectivo, de ómnibus, de carga. El gran tema es el transporte, donde seguimos con combustibles fósiles. Esta es la gran meta y estamos jugados al hidrógeno verde.


Proyectos en conjunto con el sector privado

-¿Qué rol tiene Latitud, la fundación del organismo orientada a la planificación y ejecución de proyectos de investigación y desarrollo?

-Latitud tiene unos 45 proyectos, cuya característica es que tienen que estar en sociedad con una empresa o ser de una asociación de empresas, por ejemplo, la Asociación Cultivadores de Arroz, la Sociedad de Productores Forestales, entre otros. Siempre deben tener una contraparte con un aporte económico, porque es una forma de decir de ambos lados que este proyecto vale la pena. Y tienen objetivos muy concretos, no son estudios, sino que puede ser el desarrollo de una nueva variedad de arroz, un arroz saborizado. El LATU invierte entre dos y tres millones de dólares por año en esos proyectos, el sector privado invierte también una suma.


Producción: Magdalena Raffo | @MaleRaffo