El pasado martes 15 de julio, en la sede de la Cámara de la Construcción del Uruguay, la Confederación de Cámaras Empresariales (CCE) realizó una Asamblea para efectivizar su cambio de mando. El hasta entonces presidente, Diego O’Neill, fue sucedido por Leonardo Loureiro, mientras que Carlos Delfino asumió como vicepresidente. Mantendrán los cargos durante el período 2025-2026. En conferencia de prensa, Loureiro se refirió a la postura de la CCE frente a los Consejos de Salarios y el diálogo social.
Loureiro es ingeniero en Ciencias de la Computación por la Universidad de la República (Udelar) y cuenta con especializaciones en el exterior, consolidando más de 30 años de experiencia en el sector IT. Es el CEO de Quanam USA, una empresa dedicada a la consultoría y soluciones en informática. A su vez, ocupó el cargo de presidente en la Cámara Uruguaya de Tecnologías de la Información (CUTI) y actualmente integra la directiva en otro rol. También es docente en la Universidad ORT y representante del sector productivo en el Consejo Nacional de Innovación, Ciencia y Tecnología (Conicyt).
En rueda de prensa, Loureiro resaltó que asumió la presidencia teniendo en mente la agenda para el desarrollo que la institución presentó a los presidenciables en campaña electoral, incluyendo al hoy mandatario Yamandú Orsi. En este sentido, dijo que allí se encuentran “los pilares fundamentales para potenciar de forma interna al sector empresarial”, así como “miradas genéricas” que catalogó como “luces largas” vinculadas a la “mejora de la competitividad basada en la innovación, la educación, la inserción internacional y el mejoramiento de las relaciones laborales”.
Por otro lado, se refirió a las pautas para la nueva ronda de los Consejos de Salarios y comentó que el conglomerado de empresarios estaba “más inclinado por la diferenciación” por empresa y sector ya que “hay muchas empresas que pueden soportar determinados lineamientos, pero otras que no”. “Creíamos que el manejo de la heterogeneidad era importante, pero no surgió en las iniciativas y lo tendremos que negociar en cada sector, por rubro. Hemos estado reunidos, analizando las pautas, y debemos decidir cómo lo afrontamos”, comentó.
El flamante presidente de la CCE confirmó la participación de la institución en el diálogo social, que se inauguró el pasado 16 de julio, pero evitó opinar respecto a las decisiones de abstenerse que tomaron el Partido Nacional y el Partido Colorado. “Creemos que es importante que la voz de los empresarios se escuche y lo haremos con propuestas y análisis que tenemos listos desde el año pasado”, dijo.
También aseveró que el empresariado valoró positivamente la señal que dio el ministro de Economía y Finanzas, Gabriel Oddone, al apersonarse a principios de junio en el departamento de Artigas junto a integrantes de las cámaras y el empresariado, porque “es importante que el gobierno atienda las problemáticas específicas” como lo es la diferencia de precios en la frontera.
Al mismo tiempo, señaló que si bien el gobierno “aún no tuvo demasiado tiempo para trabajar”, la CCE evalúa la necesidad de continuar “conversando para buscar la mejora de acuerdos internacionales con otros países como Estados Unidos, China y la Unión Europea”, que “van por la línea adecuada”, pero se puede “seguir trabajando para potenciarlos”.
Conflictividad y propuestas sindicales
En otra línea, se refirió al conflicto actual en la pesca, sector completamente paralizado, y dijo que “es bastante sorprendente porque los estudios demuestran un gigantesco potencial económico del cual no aprovechamos ni el 10%”, y que si Uruguay pretende ser un país desarrollado “debe explotar al máximo todos los recursos económicos disponibles al alcance de las empresas y del Estado”, tal como versa en los lineamientos y pautas de agenda para el desarrollo de la confederación.
Finalmente, Loureiro se pronunció respecto a una propuesta clave que proviene del movimiento sindical: la reducción de la jornada laboral. Aseveró que lo primero es “analizarlo”, dado que “no hay estudios potentes que muestren el impacto positivo o negativo que conlleva ya que son pocos países los que lo han implementado” y en gran medida dependerá de cómo afecte aspectos como la productividad y la competitividad. Además, el jerarca adelantó que no es aplicable de la misma forma para todos los sectores, y que en suma constituye un tema no apto para “tratar a la ligera”, sino que se deberá “analizar la bibliografía y discutirlo en detalle”.