A lo largo del mes de julio se celebró en todo el mundo el “Día de Apreciación de Autos de Colección”, una fecha que rinde homenaje a esos vehículos que marcaron historia y siguen despertando admiración entre fanáticos y coleccionistas. A raíz de ello, Nissan Uruguay repasó los modelos que han sido clave en la evolución de la industria.
Los autos de colección no son sólo piezas de museo, sino que son testimonios vivos de la innovación, la cultura y los sueños de cada época. Nissan, desde el primer momento, ha dejado huella con vehículos que se transformaron en íconos, no sólo por su diseño o rendimiento, sino por lo que representaron para quienes los manejaron y admiraron.
“Nissan mira siempre al futuro, pero con un profundo respeto por su legado. Estos modelos nos recuerdan de dónde venimos, y nos inspiran a seguir innovando para lo que viene”, destacó Andrés Ciccariello, gerente Comercial de Nissan Uruguay.
Con el paso del tiempo, la marca ha dado vida a autos que trascendieron fronteras, estilos y generaciones. Tanto deportivos como sedanes o todoterrenos, se han transformado en modelos de culto que forman parte de un legado que sigue siendo referente entre coleccionistas y fanáticos.
Uno de los modelos más destacados es el Nissan Skyline GT-R de 1969, considerado el nacimiento de una leyenda que revolucionó el segmento de los deportivos y se convirtió en un ícono global. También, en 1969 fue lanzado el Datsun 240Z, conocido internacionalmente como Nissan Fairlady Z, un vehículo que democratizó la emoción de conducir mediante su excelente combinación de diseño, accesibilidad y rendimiento.
Poco antes, entre 1965 y 1968, apareció el Nissan Silvia CSP311, un coupé de diseño artesanal y carácter exclusivo, que sirvió como precursor de los deportivos Nissan que seguirían en la historia de la marca.
El mundo off-road quedó conquistado por el Nissan Patrol de la serie 60, un vehículo robusto y resistente que llevó a Nissan a explorar los terrenos más difíciles del planeta. En el ámbito de la ingeniería accesible y la competitividad, el Datsun 510, producido entre 1968 y 1973, se ganó el apodo de “el BMW japonés” por su dinamismo y triunfo tanto en las pistas como en las calles.
Por su parte, el Nissan Bluebird, que se produjo en 1963, fue un sedán que impulsó la motorización en Japón y sentó las bases para la expansión internacional de la marca. En los años 80 y 90, el Nissan 300ZX, en sus versiones Z31 y Z32, destacó por su tecnología y diseño vanguardista, convirtiéndose en un símbolo de tendencia y modernidad en su segmento.
El diseño retro y el espíritu moderno se fusionaron en el Nissan Figaro de 1991, un clásico de culto que refleja la creatividad y el espíritu innovador de la industria japonesa. Los sedanes de lujo también tuvieron un papel importante con modelos como el Nissan Cedric y Gloria, que desde 1959 se convirtieron en sinónimos de elegancia y confort en Japón.
Finalmente, en el ámbito de la performance pura, el Nissan GT-R R34, producido entre 1999 y 2002, se consolidó como un ícono global, inmortalizado por su precisión y potencia, así como por su presencia en la cultura pop y en el cine. Estos modelos son solo una muestra del legado de Nissan, una marca que ha sabido combinar tradición e innovación a lo largo de su historia.