El presidente de la Fed abrió la puerta a un recorte de tasas durante la próxima reunión de setiembre

Lagarde defendió la independencia de los bancos centrales en señal de apoyo a Powell

En medio de fuertes tensiones y presiones políticas, se celebró el simposio de Jackson Hole que reunió a las autoridades de los principales bancos centrales del mundo, y donde su anfitrión, el presidente de la Fed, Jerome Powell, dejó abierta la posibilidad de que la entidad que dirige finalmente recorte las tasas de interés en su próxima reunión. Por su parte, las autoridades del Banco de Japón y del Banco de Inglaterra alertaron sobre los desafíos de sus mercados laborales, mientras que la presidenta del BCE, Christine Lagarde, se mostró más optimista al respecto.

Hace siete días, la expectativa de los mercados internacionales estaba concentrada en el valle rodeado de montañas de Jackson Hole, en Wyoming, donde se daban cita las autoridades de los principales bancos centrales. Los mercados esperaban señales, particularmente por parte del presidente de la Fed, Jerome Powell, sobre el futuro de la política monetaria del banco central.

En tal sentido, Powell aprovechó su discurso para señalar que es probable que la Fed finalmente realice un recorte en sus tasas de interés en su próxima reunión prevista para los días 16 y 17 de setiembre. Explicó que existe un “equilibrio cambiante de riesgos” que “podría justificar un ajuste de nuestra postura política”, haciendo alusión a las cifras sorprendentemente débiles sobre el empleo publicadas luego de la última reunión de política de la Fed.

Sin embargo, también hizo hincapié en el riesgo continuo de una mayor inflación estimulada por los aranceles del presidente estadounidense, Donald Trump, lo que seguramente generará un debate sobre la magnitud del ajuste y el ritmo de futuros recortes.

Presiones políticas

El cónclave de Jackson Hole se dio además en un entorno de importantes presiones políticas. El fin de semana estuvo marcado por los ataques desde la Casa Blanca a la gobernadora de la Fed, Lisa Cook, que en un momento dado se enfrentó en el vestíbulo del histórico hotel Jackson Lake Lodge, a James Fishback, aliado de Trump, quien luego fuera desalojado por el personal de seguridad.

El viernes 22 de agosto, el presidente dijo que despediría a Cook si no dimitía de su cargo por las acusaciones de que participó en un fraude hipotecario. Eso siguió a una declaración de Cook en la que dijo: “no tengo intención de ser intimidada” a renunciar.

Pero estos ataques sobre Cook no son aislados, sino que forman parte de una serie de agravios realizados desde la Casa Blanca contra la Fed y especialmente a su presidente, Jerome Powell, buscando presionar para que se recorten las tasas de interés.

Mientras esto ocurre, Trump evalúa a quién elegir como sustituto de Powell cuando el mandato del presidente de la Fed termine en mayo de 2026.

Los invitados

Al día siguiente del discurso de Powell, tocó el turno para los invitados internacionales. El sábado se realizó un panel en el que participaron tres de los principales jefes de los bancos centrales: el Banco de Japón, el Banco de Inglaterra y el Banco Central Europeo (BCE).

Los líderes de las dos primeras entidades evitaron hacer comentarios sobre las perspectivas de la política monetaria, pero hablaron de los difíciles retos que plantea la expansión de las fuerzas laborales de sus países.

En Japón, el envejecimiento de la población y la baja tasa de natalidad están estrangulando el mercado laboral y presionando al alza la inflación. Así lo afirmó el gobernador del Banco de Japón, Kazuo Ueda, quien aseguró que incorporar a más mujeres a empleos de tiempo completo y emplear a más trabajadores extranjeros, podría ayudar a solucionar el problema.

Por su parte, el gobernador del Banco de Inglaterra, Andrew Bailey, dijo que la combinación de una débil productividad y una escasa tasa de participación de la mano de obra han dejado al Reino Unido con el “agudo reto de elevar la tasa de crecimiento potencial”. “Es una historia bastante triste para el Reino Unido”, agregó.

A su turno, la presidenta del BCE, Christine Lagarde, tuvo un mensaje más optimista al afirmar que el mercado laboral europeo se ha mostrado sorprendentemente resistente frente a un choque inflacionario único en una generación y a las agresivas subas de las tasas de interés.

“La inflación ha caído bruscamente y a un costo notablemente bajo en términos de empleo”, resumió.

Por último, la presidenta del BCE no quiso marcharse de EEUU sin lanzar un mensaje de apoyo a su homólogo de la Fed, al defender la independencia de los bancos centrales como un elemento vital para la estabilidad económica. “En mis tiempos en el FMI vi de cerca lo que ocurre cuando un banco central deja de ser independiente, o cuando su independencia está bajo amenaza: se vuelve disfuncional, hace cosas que no debería y el siguiente paso es la inestabilidad, cuando no algo peor”, aseguró en declaraciones a Fox News.


Cambios de políticas en la Fed

El presidente de la Fed también utilizó su discurso en Jackson Hole para detallar los cambios que se aplicarán en la estrategia general de política monetaria del banco central, marcando la conclusión de una revisión oficial que comenzó a finales del año pasado. Según explicó, los funcionarios de la Fed decidieron dar marcha atrás en los cambios que se implementaron al concluir la última revisión en 2020, reflejando la diferencia entre los retos políticos a los que se han enfrentado en los últimos cinco años y aquellos con los que lidiaron en los cinco años anteriores a la pandemia.

En particular, desecharon una “estrategia de maquillaje” que aplicaron en 2020 y que se comprometía a permitir que la inflación se situara un poco por encima de su objetivo del 2% durante un tiempo tras los períodos en los que la inflación no alcanzara el objetivo.

Los funcionarios también retocaron la forma en que describen su objetivo de máximo empleo: ya no dan prioridad a los “déficit” con respecto a ese objetivo, un cambio en 2020 que sugería que se estaban alejando de una práctica de décadas de endurecimiento “preventivo”.