Gravar al 1% más rico no es posible en este período “porque nos comprometimos a eso”

EN HYATT CENTRIC

Fernando Pereira, presidente del Frente Amplio

Al entender de Fernando Pereira, un gobierno se evalúa según el tiempo que lleva gobernando y el cumplimiento de su programa, no en base a la aspiración del resto de los partidos. Así lo dijo en entrevista con CRÓNICAS, en la que también reconoció que la Ley de Presupuesto reflejará “determinados límites” de avance, pero defendió que “todos los integrantes de la sociedad” deberían estar de acuerdo en discutir una mejor justicia tributaria, tras ser consultado sobre la propuesta de gravar al 1% más rico de la población.

Por Mateo Castells | @teocastells


Menú: El entrevistado eligió de la carta de Plantado, ubicado en planta baja del Hyatt Centric, bife ancho acompañado de mix de verdes. Para tomar optó por Coca-Cola light y para extender la sobremesa, prefirió un té.


-¿Cuál es su evaluación de estos primeros meses de gobierno?

-Un gobierno se evalúa con relación al tiempo que lleva y al cumplimiento de su programa, no a la aspiración del resto de los partidos. En un año de fuertes restricciones, porque nos encontramos un país con un déficit fiscal muy alto que debía cerca de US$ 1.000 millones, pudimos tomar decisiones que van en relación a nuestro programa. La decisión de no llevar a cabo el proyecto Neptuno, que renegociamos con el consorcio, o la idea de que las pautas salariales deberían proteger a los salarios menores a $ 25.000, para lo que colocamos pautas diferenciales para los salarios menores de $ 35.000, lo que asegurará un crecimiento. También se harán adelantos a los jubilados que no se descontarán en enero, que ya se dio un 2% y se dará un 1% adicional en el año que viene. Se bajó $ 100 el valor de la garrafa, algo que no se hacía hace cinco años, se habló del bono escolar, que ya se le dio $ 2.500 a los quintiles uno y dos para la vuelta a clases, que involucró a más de 120.000 niños, entre otras cosas. Generamos las condiciones para un diálogo social, en materia de seguridad social, que fue una promesa hecha en marzo de 2023, incluso antes de que se hablara del plebiscito del PIT-CNT. Si yo me encuentro con Orsi, lo puedo mirar a los ojos y decirle que, hasta ahora, supimos cumplir. Y eso es muy importante para el FA como fuerza política, pero también para el gobierno.

-¿Qué tanta izquierda cree que ha demostrado este gobierno?

-Mucha. Todo lo que vaya en dirección de la justicia social, es de izquierda. Todo lo que vaya en búsqueda de la equidad, es de izquierda. Todo lo que sea fortalecimiento de la educación pública y todo lo que sea distributivo, es de izquierda. En cierta medida, la radicalidad en el gobierno no está en cuán vehemente pueda ser Yamandú Orsi en sus expresiones, sino en cuánto les cambia la vida a los uruguayos y claramente muchas de las decisiones de este gobierno están cambiando la vida de las personas, en eso que Orsi denominó la revolución de las cosas simples.

-En la interna del FA existen distintas visiones sobre determinados temas. Eso se evidenció en la campaña electoral, cuando había sectores que apoyaban el plebiscito del PIT-CNT y otros que no, y lo mismo ocurrió semanas atrás con la propuesta de gravar al 1% de la población más pudiente. ¿Es complejo tener que lidiar con estas disonancias en temas que marcan la agenda política?

-La izquierda es la unidad en la diversidad. Todos los integrantes de la sociedad uruguaya deberíamos estar de acuerdo en discutir una mejor justicia tributaria. A cualquiera le rompe el alma que alguien tenga mil millones en el banco y que otro no tenga qué comer. Los más poderosos de un país tienen que contribuir a mejorar las condiciones de vida de los que no llegan a las tres comidas diarias.

-¿Está a favor, entonces, de la medida de gravar al 1% más rico?

-Sobre la propuesta específica, hay que discutir cuáles son los caminos para garantizar la justicia tributaria. Para eso nos preparamos para tener un conjunto de conversaciones con especialistas uruguayos y extranjeros. 

-¿Es posible hacerlo en este período de gobierno?

-No, porque nos comprometimos en campaña electoral a que este impuesto no lo íbamos a colocar. Y el FA debe saber cumplir en todo lo que dice. Eso no quiere decir que, ante una emergencia, no se tengan que tomar decisiones de emergencia. Pero en estas circunstancias, no es un impuesto que se pueda discutir para ahora, porque hay una promesa de campaña que quedó establecida en el debate entre Orsi y Álvaro Delgado.

-¿No descarta que, si surge una emergencia, se recurra a este impuesto?

-Nadie lo puede descartar. No lo pudo descartar Luis Lacalle Pou. Lacalle llegó al gobierno y quitó dos puntos de IVA, generó cambios tributarios y en el IRPF aumentó la recaudación del Estado uruguayo. Lo que está claro es que Orsi es alguien que sabe mucho de gobernar y de negociar, y es una gran persona. Ese factor es lo que lo hace distinto. Ahora, él se comprometió con la sociedad uruguaya a no colocar ese impuesto. Habilitar discusiones de este tipo es válido por el propio programa del FA. Tengo una posición favorable a no amputarnos, ni nosotros ni ningún partido, la posibilidad de discutir mayor justicia social, porque los países más seguros son los que tienen mayores niveles de igualdad.

-Mencionaba que no se van a crear nuevos impuestos porque así se prometió en campaña. Sin embargo, el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) anunció modificaciones tributarias, como el Impuesto Mínimo Global, el gravamen a las ganancias de capital de uruguayos en el extranjero y el «IVA Temu». ¿Qué tanta diferencia tiene un nuevo impuesto a la ampliación de impuestos ya existentes?

-Si tenés a Lestido y a otros diciendo que el impuesto Temu se va a pagar con empleo y no tomás ninguna medida, simplemente porque te definís como liberal, es complejo. Yo no estoy diciendo prohibir Temu, porque eso sería una salvajada en términos de modernidad. No se le puede pedir al uruguayo que entra a Temu que no compre productos a un tercio de lo que valen acá, pero sí se puede favorecer con acciones que contribuyan a que una persona termine comprando en un comercio uruguayo.

-¿Todo el FA es consciente de la importancia que tiene el atraer inversiones, como lo marcó Oddone?

-Totalmente. No sé si todo, porque eso es mucho. Pero todos quienes integramos la dirección del FA somos conscientes de que la inversión genera empleo, desarrollo y crecimiento. Y que eso es una herramienta fundamental, de las tantas, para generar igualdad social.

-¿Ya no existe ese recelo de algunos sectores, por así llamarle, en contra del capitalista extranjero y del capital privado?

-Vivimos en una sociedad capitalista. Podemos criticarla, como muchas veces yo la critico, podemos observar conductas que terminan generando desafiliación social y acumulaciones absurdas de dinero o que haya tantos millonarios en el mundo, lo que es absurdo. Pensar en condiciones para luchar contra esa lógica, es interesante, pero eso no tiene nada que ver con entender y caracterizar la etapa actual, donde es importante que el capital llegue y que tenga certezas. Uruguay ha dado certezas en los gobiernos del FA y de Lacalle Pou, y esas certezas hay que mantenerlas e incentivar la llegada de nuevas inversiones.

-¿Cómo cree que impacta en inversores extranjeros la propuesta de gravar al 1% más rico o la de la reducción de la jornada laboral sin pérdida salarial?

-Los inversores extranjeros analizan a un país democrático, que respeta la institucionalidad, que cumple con los acuerdos, que da garantías políticas y que ha sido solvente en los últimos 20 años. Uruguay es un lugar para invertir, la cuestión es dar condiciones para que puedan llegar esos capitales y que mejoren las condiciones del país. Y lo hemos podido hacer. Si hay US$ 60.000 millones de depósitos uruguayos en el exterior, ¡inviertan, muchachos! No dejen la plata afuera, porque así no van a desarrollar al país en el que viven.

-Una de las cuestiones que también toma en cuenta quien se plantea invertir en Uruguay son los costos altos que tiene el país. Distintos economistas señalan la necesidad de hacer una reforma que permita reducir el peso del Estado y simplificar procesos y gastos, algo que implicaría pagar un precio político. ¿Cree que este gobierno tiene la voluntad de hacerlo?

-Que hay que desempapelar, no hay duda. Y no es una enorme reforma, sino que se trata de propuestas como la que hizo Oddone vinculada a mipymes, que generó que ya no exista una cantidad de trámites y pagos. También, que paguemos de este lado de la frontera la pasta dental a US$ 6 y del otro lado salga US$ 1, claramente hay que estudiar el fenómeno que produce ese problema. En Uruguay ya sabemos cuál es.

-¿Cuál es ese problema?

-Los oligopolios. Por leyes que fuimos construyendo, hay una sola empresa que puede importar, que coloca el precio que quiere. La oferta y la demanda. Todas estas cosas las tenemos que revisar, y hay que tener valentía política.

-Y hacerlo, implica pagar un costo político.

-Todo tiene un precio político, pero gobernar es tener audacia. La diferencia entre la nostalgia y la esperanza es que la esperanza requiere de audacia; la nostalgia, solo de acordarse.

-¿Este gobierno tiene audacia?

-Tiene audacia, y lo ha demostrado Gabriel Oddone, Mario Lubetkin, Fernanda Cardona, Juan Castillo y todo el gabinete. Este es un gabinete compacto y tenemos un gran gobierno, el problema es que la izquierda lo valore suficientemente como para defenderlo en el almacén, en el supermercado, en la feria y donde cada uno hace su vida. 

-En definitiva, usted espera que este gobierno ataque a los oligopolios. Uno de los oligopolios más mencionados es el de los combustibles…

-Podría ser que ataque algunos y que se desempapele para que las mipymes no tengan tanta dificultad para operar. Se puede hacer mucha cosa, yo no digo que todo lo vamos a hacer en cinco años, porque no va a ser así.


“Delgado fue claro y dijo que son el partido que tiene mejor condición de diálogo y de acuerdo”

-La discusión de la Ley de Presupuesto estará enmarcada en un contexto parlamentario agitado, luego de que la interpelación al ministro Fratti debiera ser suspendida por insultos y agravios, entre otros episodios que han evidenciado cierta tensión. ¿Le preocupa esto?

-Si son coherentes los partidos, con respecto a lo que manifestaron entre octubre y noviembre… Delgado fue claro y dijo que son el partido que tiene mejor condición de diálogo y de acuerdo. Si eso es verdad, van a acordar. Parto de la base que hay sectores del Partido Nacional, del Partido Colorado y de Cabildo Abierto que quieren acordar. Y la base de acordar, es que el FA cumpla sobre su programa y sus prioridades. Si somos coherentes con nuestras prioridades, es lógico que los partidos la voten, aun no estando de acuerdo con alguno de los aspectos, para que se pueda cumplir. No tengo dudas de que habrá votos en el Presupuesto y que probablemente habrá escaramuzas, pero llegó el momento de que la política entienda que la gente no quiere conventillo y griterío entre políticos.