“Una fijación de precios semanal no es práctica ni resuelve las dificultades que hoy pueda tener el sistema”

José Luis Alonso, director de Ancap por Cabildo Abierto

En una entrevista que brindó a CRÓNICAS, el jerarca abordó los distintos temas de coyuntura que involucran y competen al ente. Los desafíos que afronta la empresa y la relación con el sindicato, las nuevas tecnologías que compiten con los combustibles fósiles y el sistema de Paridad de Precios de Importación (PPI) para la fijación de los precios, sobre el que recalcó que es “un sistema más claro y con menos perjuicio para el usuario que el anterior”, fueron los principales puntos de su oratoria.

-¿Cuáles son los principales desafíos para Ancap en la coyuntura actual?

-Desafíos hay muchos, pero el que está sobre la mesa ahora es el que va a generar una distorsión importante, porque se va a hacer una parada este año, y esa parada, en este ejercicio va a significar una inversión importante y una pérdida de ingresos considerable, con los costos operativos invariables. Entonces, el margen de refinación, que anda alrededor de US$ 40 el barril e importamos alrededor de un millón de barriles cada 22 días, en una parada de cuatro meses significa una pérdida económica muy importante, que va a generar la obligación de obtener recursos. Porque Ancap es un ente que, al cerrar ejercicios, no se queda con utilidades como funcionaría una administración privada. Digamos que si obtuvo resultados netos de US$ 163 millones, no es que se los va a quedar en caja para utilizarlos, eso va a las arcas del gobierno central. No se obtienen resultados y se hacen acopios de ese capital para hacer frente a erogaciones futuras.

-El gobierno definió mantener sin cambios el precio del gasoil y las naftas para abril. ¿Qué evaluación hace de lo que ha sido la implementación del nuevo sistema de PPI para la fijación de los precios de combustibles?

-Hay que tener en cuenta que es un sistema más claro y con menos perjuicio para el usuario que el anterior, que consistía en fijar un precio al inicio del ejercicio para cubrirse y poder absorber las subidas y las bajadas, pero por lo general las proyecciones eran frente a escenarios negativos para estar cubiertos, y eso generaba que el consumidor final, si bien tenía la ventaja de que el precio de los combustibles estaba estabilizado durante un período extenso, generalmente un año, lo cierto es que las previsiones hacían que esos precios fueran mayores a los que se podrían haber fijado. Entonces, este sistema lo que permite es un seguimiento más corto de la situación de mercado, teniendo en cuenta que somos tomadores de precios de la materia prima del crudo.

El sistema no es malo comparado con lo que había antes. Sin embargo, personalmente considero que hay defectos, no de aplicación porque siempre ha sido a favor o en beneficio del usuario, pero lo que percibo es un efecto cricket. Cuando compramos un servicio o un producto en general, hay una cuotaparte de anticipación en el precio final de combustibles, porque toda mercadería tiene un proceso de producción o comercialización, y esos costos deben ser cargados al producto. Entonces, cuando sube el combustible, sube la mercadería en la cuotaparte que le corresponde a la cadena de distribución, pero cuando el precio de los combustibles baja, eso no se reproduce a la inversa. Todos sabemos que las cosas suben y difícilmente bajen.

Por otro lado, si bien la ciudadanía percibe como que el precio del crudo es el que maneja la suba o la baja de los refinados, la realidad es muy distinta. Hay incidencias no solo del valor del crudo, sino que también incide el tipo de cambio, porque se compra y se paga en dólares, pero el procesamiento y la venta es en pesos uruguayos, entonces, el tipo de cambio es de fuerte incidencia. El atraso cambiario ha jugado a favor de que los precios no hayan trepado en determinado momento como podrían haberlo hecho. Después, hay otro fenómeno que tampoco los usuarios tienen muy en cuenta por desconocimiento y es que, si bien el proceso de fijación es mes a mes, hay que tener en cuenta que, a través del informe que elabora la Unidad Reguladora de Servicios de Energía y Agua (Ursea), el Ejecutivo aplica cierta elasticidad en momentos donde las subas indicaban un mayor valor. Por otro lado, el consumo de combustibles fósiles sigue en aumento y las refinerías han dejado de invertir e instalar nuevas sedes, entonces hay una demanda muy alta del producto que se refina. Todo esto se generó porque la onda verde, que es muy razonable, aún no está madura como para sustituir la demanda energética en el mundo, y lo único que hay a mano para sustituir ese vacío son los combustibles tradicionales.

-En una reciente entrevista con CRÓNICAS, el presidente de Ancap, Alejandro Stipanicic, dijo: “El Parlamento aprobó el mecanismo de PPI por unanimidad, pero ahora se utiliza para criticarnos”. ¿Coincide con esta apreciación?

-La apreciación no la escuché. Ciertamente, se tomó una decisión y se aplica este mecanismo. Yo no sé si nos critican ni quién nos critica, no voy a poner en tela de juicio lo que expresó el presidente de la compañía, pero simplemente no son mis términos y en todo caso no lo serían. En estos casos no me gusta generalizar, pero no estoy cuestionando lo que él haya planteado. Sí creo que la percepción de la sociedad ha cambiado y ha mejorado respecto a lo que era la percepción de Ancap como compañía. Hay una administración muy precisa, los números se hacen con un seguimiento estricto y también son comunicados y transparentes, no hay sorpresa posible.

-Stipanicic planteó en una entrevista con El País que los ajustes de precios de combustibles tendrían que ser semanales. ¿Qué opina al respecto?

-Yo no estoy de acuerdo con esa posición, dado que es necesario disponer de un sistema con predictibilidad, para evitar el efecto cricket anteriormente especificado, por lo que una fijación semanal no me parece práctica ni resuelve las dificultades que hoy pueda tener el sistema de fijación de precios.

-¿Cómo analiza la relación que ha tenido Ancap con el sindicato? ¿Se han logrado entendimientos a pesar de las tensiones?

-Lo bueno es que, de una manera u otra y con mayor o menor dificultad, la sociedad no ha padecido desabastecimiento. Hay que tener en cuenta que esta compañía, al ser monopólica, no solo tiene la potestad, sino que también tiene la obligación de mantener el abastecimiento de combustibles porque eso incluye todo el aparato productivo y la movilidad de las personas. Entonces, más allá de las dificultades que puede haber y de hecho las hay, se ha encontrado la posición de entendimiento, lo que permitió que el abastecimiento no peligrara en ningún momento, por lo que no estoy en condiciones de criticar al sindicato en el sentido de que se haya llegado a un consenso para que esto sea posible. Han ocurrido rispideces y enfrentamientos, pero se han corregido. Por supuesto que uno siempre quiere la mejor posibilidad para todos.

-¿Qué opinión le merece la estrategia de Ancap en cuanto al hidrógeno verde?

-Debemos tener en cuenta que venimos de un sistema donde el abastecimiento y el requerimiento energético del mundo era muy básico y conocido. Algunos países contaban con energía atómica, otros con energía hidráulica, a lo que luego se integró la energía eólica, la fotovoltaica y la mareomotriz. Entonces, paralelo a eso, se ha incorporado un cambio en la movilidad, donde algunas partes de la producción de automóviles migraron hacia la electrificación, otra parte migró hacia las sendas del combustible a base de hidrógeno, pero una parte mayoritaria aún continúa con combustibles fósiles. Lo que está pasando es que hay varias tecnologías que están pujando por posicionarse estratégicamente, cubriendo la mayor parte de ese requerimiento energético posible. Entonces, en un futuro no muy lejano, vamos a encontrarnos con que van a coexistir, por ejemplo, en movilidad, tres formas: combustibles fósiles, eléctrica e hidrógeno. Pasamos de un sistema único, solo con la opción tradicional, a un sistema compartido entre distintas tecnologías. Para que estos sistemas funcionen, el mundo necesita consumidores y productos que utilicen estas nuevas tecnologías, además de abatir los costos de los mismos para que la competición sea justa.

Entonces, este nuevo escenario que se está planteando está en un período de mucha inestabilidad. Hoy en el mundo estas nuevas tecnologías están pujando por tener un espacio y está la tecnología fósil luchando por mantener predominancia. Uruguay está dando algunos pasos sensatos y equilibrados, sin enloquecerse, porque en el país aún no hay la tecnología y la capacidad industrial necesaria para llevar a cabo este proceso completamente. Lo que se debe hacer es generar mecanismos que les permitan integrarse a estas nuevas tecnologías. 

Por otro lado, Ancap, con respecto al hidrógeno verde, ha dado pasos de manera medida, teniendo en cuenta el contexto, que aún imposibilita hacer un desarrollo per se y ser un actor predominante en el ámbito del hidrógeno verde y de la energía eléctrica.

-¿Qué medidas ha tomado Ancap para paliar los efectos de la sequía en la producción agropecuaria? ¿Serán suficientes? ¿Hay margen para nuevos incentivos?

-En su momento, lo que hizo Ancap fue facilitar combustible al Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), que a su vez derivó al Ministerio de Defensa para poder disponer de recursos para mejorar tajamares y aguadas. También proveyó de suplemento alimenticio para ganado al MGAP, lo que es un subproducto de ALUR muy requerido, pero en vez de venderlo a quien pudiera pagarlo, Ancap optó por donarlo para que sirviera a quien no pudiera pagarlo. También se pusieron a disposición los camiones cisterna, que sirvieron de apoyo para los lugares donde los pozos se habían secado.

-Hay un reclamo histórico de los sectores productivos en cuanto a los costos de combustibles que a nivel regional hacen que Uruguay no pueda ser competitivo. ¿Cuál es su visión?

-En cuanto al gasoil, Ancap recibe unos $ 35 por litro. Tenemos que tener en cuenta que hay una composición de precios compleja. Lo que recibe el ente es menos de lo que le saldría a cualquier operador del mundo que tuviera refinería y pudiera entregar el producto acá. Ese privado no lo va a entregar al precio que lo entrega Ancap, sino que va a ser de mayor costo. No es que se cobra de más, al contrario, en lo que respecta a Ancap se cobra de menos, y no olvidemos que hay una subvención al supergás que es de alrededor de US$ 100 millones al año, y eso sale de Ancap también.


El resultado económico de Ancap en 2022

Según difundió el ente esta semana, en 2022 se observó un equilibrio en el mercado monopólico. En una facturación de más de US$ 4.000 millones, hubo una pérdida de US$ 10 millones. En el mismo sentido, se resignaron ingresos por un valor de US$ 236 millones por ventas a precios fijados por debajo de la paridad de importación.

El Grupo Ancap alcanzó una ganancia de US$ 163 millones debido a la contribución de los negocios no monopólicos, segmento que tuvo una ganancia de US$ 97 millones, además de otras contribuciones que fueron contabilizadas en la cifra principal de otras empresas del grupo, donde se destaca una contribución de Ducsa de US$ 29,5 millones.

El entrevistado, al respecto, señaló que es un balance “más que satisfactorio y muy positivo”.