“No tenemos un referente para liderar el proceso de desarrollo científico y tecnológico del país” 

Proponen la creación del Ministerio de Investigación e Innovación

Investiga Uy es una asociación civil que reúne a investigadores de todo el país y cuenta actualmente con 900 integrantes, que son profesionales nucleados en instituciones tanto públicas como privadas. Si bien su asamblea fundacional tuvo lugar el 29 de julio de 2021, su nombre ha aparecido en el último tiempo en la agenda pública como producto de la propuesta realizada para la creación de un nuevo ministerio, específicamente, el Ministerio de Investigación e Innovación. CRÓNICAS conversó al respecto de tal propuesta con el presidente de la agrupación, el astrónomo Gonzalo Tancredi.

El documento que hizo formal la propuesta de creación del nuevo ministerio fue publicado el pasado 31 de mayo y mostró el producto de lo trabajado en relación con el diagnóstico del área de ciencia, tecnología e innovación. Según comentó Tancredi, lo que se concluyó es que en los últimos 20 años el sistema ha tenido en el país importantes cambios que terminan con lo que se puede entender como su consolidación.

El científico destacó a partir de 2005 la creación de algunos instrumentos como la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII), el Plan Estratégico Nacional de CTI (Pencti) y la Academia Nacional de Ciencias del Uruguay (Anciu), entre otros. Tuvo lugar también en esta etapa el fomento de la investigación en diferentes instituciones como el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA). La inversión en este periodo tuvo un incremento sustancial, teniendo en 2018 su cifra récord y encontrándose actualmente estancada en el orden del 0,45% del PIB.

La gobernanza, la clave del diagnóstico 

A otro nivel del diagnóstico, se evaluó la gobernanza del sistema, donde hasta el 2005, según agregó el astrónomo, no había un referente claro. Lo único que existía era la Dirección Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación que se encontraba en la órbita del Ministerio de Educación y Cultura (MEC). La misma tenía poco desarrollo y recursos, encontrándose por fuera una serie de organismos que actuaban de manera independiente, como es el caso de INIA y LATU, por ejemplo.

En esta área, el hito clave fue la creación en el 2005 del Gabinete Ministerial de la Innovación, que se ocupó de agrupar diferentes ministerios. En aquel momento, se puso el desafío de coordinar las políticas de investigación en presencia de las máximas autoridades de algunas carteras. Esa fase de coordinación llevó a que, según Tancredi, no se les diera el tiempo necesario a los asuntos de este campo, ya que cada uno de los ministerios tenía de por sí sus propios temas.

Ya en el año 2016, tal gabinete modificó su nombre y pasó a llamarse Gabinete Ministerial de Transformación Productiva y Competitividad, hasta que finalmente fue suprimido en 2020. Paralelamente, se había creado en 2015 la Secretaría Nacional de Ciencia y Tecnología, la que recién a finales de 2017 empezó a contar con personal y su respectivo secretario, pero se disolvió en 2020.

Después de ese proceso y llegando a la actualidad, el presidente de Investiga Uy subrayó que “nos encontramos sin un referente para liderar el proceso de desarrollo científico y tecnológico del país”. Hoy nuevamente el área se encuentra en manos del MEC, lo que el investigador consideró como “un ámbito bastante amplio” en el que “es difícil que se le pueda dedicar la importancia que tiene a la temática”. 


El ministerio del futuro: la propuesta

El grupo de investigadores identificó la necesidad de cambiar y fue por eso que centró sus fuerzas en una propuesta que se dio a conocer en mayo de este año. Si bien quedan por discutir pormenores, el grupo de académicos entiende que este nuevo ministerio debe representar una propuesta transversal, encontrándose presente en una amplia diversidad de ámbitos públicos y privados.

Tancredi mencionó el ejemplo de las empresas públicas, las cuales tendrían en este marco la posibilidad de destinar fondos y así promover la investigación para la solución de sus propios problemas. Paralelamente, tal relacionamiento podría tener lugar con las empresas privadas, las que podrían aprovechar el aparato científico para obtener desarrollos tecnológicos e innovadores.

Se entiende el rol de este nuevo ministerio como “articulador”, ya que debajo de su órbita se encontrarían una serie de organismos ya existentes. “Lo que está debajo ya existe y está funcionando, lo que está faltando es crear ese ámbito de coordinación”, resaltó el científico.

Haciendo un balance, el investigador sentenció que en definitiva lo que se quiere es el crecimiento y la jerarquización del sistema del campo de la ciencia, tecnología e innovación, junto con una nueva gobernanza, lo que en su conjunto termine de concretar su rol como motor del desarrollo sostenible del país.


Trabajando en la concreción y la mira en 2025

Desde que fue aprobada la propuesta en mayo, se ha iniciado por parte del colectivo una intensa serie de reuniones en las que se vieron involucrados importantes actores del ámbito académico, político y empresarial.

El objetivo de las mismas está en promover un acuerdo nacional para que esta nueva propuesta se pueda implementar a partir del 1º de marzo de 2025. En esta línea, Tancredi apuntó a que es importante que el siguiente gobierno comience su gestión ya con la discusión saldada de qué es lo que se tiene que hacer al respecto, si se debería o no crear un ministerio y cuál es la cantidad de recursos necesarios.

Por último, dada la discusión siempre presente con relación al presupuesto estatal, el académico reconoció que esta nueva estructura sin dudas puede significar un incremento del gasto, pero como contrapartida argumentó que dará lugar a un aumento de la producción nacional, las exportaciones y la calidad de los productos del país.