Año 2020: El fin de la “segunda era de la globalización” y el comienzo de la “Era del Desorden”

Análisis > El nuevo súper-ciclo económico que anuncia el Deutsche Bank

Incertidumbre, proteccionismo, guerras frías, mucha deuda, volatilidad en los precios, revolución tecnológica, debate climático, lucha de clases y generacional, son algunas de las características de la nueva “Era del Desorden” que comienza en 2020, según un trabajo del banco alemán Deutsche Bank. Si bien los cambios de esta nueva era vienen gestándose hace años, la llegada del Covid-19 aceleró y evidenció este proceso, según sus autores. 

En economía suele hablarse de ciclos económicos, conformados por momentos de auge o caída. Sin embargo, algunos de estos ciclos se enmarcan en un contexto más amplio de “eras” o “súper-ciclos”.

De acuerdo al banco alemán Deutsche Bank, este año tan particular por el que atravesamos podría marcar el fin de la “segunda era de la globalización” y decretar el comienzo de la “Era del Desorden”. Este nuevo súper-ciclo contará con varias tendencias, pero tiene su sello en la reversión de la globalización y transición demográfica, según consigna un artículo del portal web El Economista.

Jim Reid, estratega de Deutsche Bank, junto a un equipo de cuatro investigadores, publicó un trabajo donde se estudian las diferentes eras por las que atravesó la economía en los últimos 160 años y todo hace indicar que el mundo está entrando en una nueva fase, que ya se venía gestando, pero que se aceleró con la irrupción del Covid-19. “Cuando en los próximos años miremos el espejo retrovisor, es posible que veamos 2020 como el comienzo de una nueva era”, señala el informe.

Los expertos identifican cinco súper-ciclos durante los últimos 160 años: la primera era de globalización (1860 y 1914), las grandes guerras y la depresión (1914-1945), Bretton Woods y la vuelta del patrón oro (1945-1971), el comienzo del sistema fiduciario y la era de la inflación elevada (1971-1980), y la segunda era de globalización (1980-2020). En 2020 estaría comenzando la nueva “Era del Desorden”.

El fin de una era

La segunda ola de globalización, el ciclo que estaría culminando según este análisis, comenzó alrededor de 1980 con el impulso global para abolir las regulaciones y los controles de capital, que posteriormente impulsaron el libre comercio (y los flujos globales de capital) y engendraron un orden mundial más liberal. La demografía mundial apoyó masivamente este fenómeno (generación del baby-boom) y aseguró un enorme aumento de mano de obra, que también ha estado impulsada por China y otros países con costos laborales inferiores a los de las economías avanzadas. 

“Esta era fue beneficiosa para la mayor parte del mundo, y todo encajó a la perfección en las siguientes tres o cuatro décadas”, explican los expertos.

Sin embargo, por más bien que les vaya, los súper-ciclos también terminan. En este caso, las grietas comenzaron a evidenciarse luego de la crisis financiera de 2007-2008, que sacó a la luz los problemas que la globalización había creado en muchos países occidentales. En el foco se encontraban cuestiones como el bajo crecimiento de los salarios reales, la subcontratación de muchos trabajos mal remunerados y el aumento de la desigualdad.

Desde entonces, la globalización comenzó a ser cuestionada y esos cuestionamientos se acentuaron tras la pandemia del Covid-19.

La nueva era

Aunque esta nueva era se denominó “del desorden”, el documento aclara que “no todo desorden es malo”, e interpreta que muchos cambios permitirán que se produzca una especie de limpieza o vuelco que revertirá tendencias perniciosas como la desigualdad de ingresos y riqueza. 

Entre las características, el análisis se refiere en primer lugar al deterioro de las relaciones entre Estados Unidos y China y la reversión de una globalización desenfrenada. “Esto debería caracterizar la Era del Desorden, puesto que China ha estado en el corazón de la segunda era de la globalización. (…) China está buscando restaurar la posición que mantuvo durante gran parte de la historia como potencia económica mundial. Desde hace dos mil años hasta principios del siglo XIX, el país representó alrededor del 20-30% de la economía mundial” señalan los investigadores. El proteccionismo, la relocalización de sectores clave y el domino de China como mayor potencia del mundo serán una realidad.

También se entiende que esta década será “decisiva para Europa” y puede desembocar en una fragmentación o en una unión real. “El desorden parece inevitable, pero no necesariamente será malo. De hecho, la pandemia ha creado un nuevo impulso para una mayor integración. La pregunta es si Europa puede aprovechar este progreso, reiniciar su economía y avanzar hacia una senda de crecimiento sostenible, o seguirá sumida en el estancamiento económico y la agitación política”.

También se advierte por una mayor deuda y la normalización de la teoría monetaria moderna/helicóptero del dinero. “En un entorno de mayor endeudamiento e incluso más impresión de dinero, nos queda bastante claro que más desorden y caos en los mercados financieros será algo habitual del panorama macroeconómico que viene”, se establece.

En materia de precios, se observa que el impacto del Covid-19 hará que sea mucho más difícil mantener la inflación dentro de sus objetivos, ya que las fuerzas inflacionistas y las deflacionistas son demasiado grandes: “La inflación dominará a medida que avance la década, pero ambas fuerzas traerán desorden en relación con la estabilidad vivida en la era de la globalización”.

La desigualdad, acentuada por la pandemia,  aumentará, pero “terminará revirtiéndose”. Los trabajadores con empleos más vulnerables sufrirán con mayor intensidad los efectos del virus, repercutiendo en su renta. Mientras tanto, los empleos mejor remunerados están soportando mejor la crisis. Además las empresas tecnológicas y farmacéuticas se ven beneficiadas de esta coyuntura y dispara la riqueza de sus dueños. “Esto incrementará la presión para la creación de un impuesto digital. En particular, se está llevando a cabo un esfuerzo coordinado a nivel mundial dirigido por la OCDE para gravar los ingresos de estas empresas con mayor intensidad”. También interpretan que la tendencia a la baja que ha sufrido el Impuesto de Sociedades durante décadas podría revertirse.

El debate climático también será un centro de este nuevo súper-ciclo. Por un lado, quienes defiendan todos los instrumentos (impuestos, inversión, entre otros) que protejan el medio ambiente (suelen ser los más jóvenes), frente a los que prioricen un mayor crecimiento económico. “Ambas partes están cada vez más enfrentadas. (…) La próxima década será testigo de un debate fuertemente polarizado sobre la priorización del medio ambiente y la economía”.

Por otro lado, el mundo se encuentra en una revolución tecnológica con aumento de sus acciones en el mercado. Una visión indica que puede ser que “las valoraciones de las acciones tecnológicas estén justificadas y estemos cerca de importantes avances tecnológicos”, pero también es posible pensar que se repita el año 2000, donde estalló una burbuja, que no obstante, dejó vivo a una gran parte del sector tecnológico que se integró progresivamente en nuestro sistema. “Si ocurre esto último, habría importantes consecuencias en los mercados financieros durante un período de tiempo, pero sería menos revolucionario que la primera hipótesis”. 

En síntesis, “la respuesta es quizás una combinación de ambas: un rápido cambio tecnológico que es tan positivo como disruptivo, pero con grandes ganadores y perdedores tanto en el sector tecnológico como en la economía global en general”, sentencian los expertos.