BCE mantiene cronograma de retiro de estímulos, pese a mayor incertidumbre económica

Draghi > Compra de deuda finalizará en diciembre

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Aunque la economía del viejo continente está creciendo menos de lo esperado y las tensiones entre la Unión Europea e Italia podrían generar un nuevo foco de inestabilidad en la región, el BCE optó por mantener su cronograma de retiro de sus estímulos monetarios y financieros. El presidente de la entidad, Mario Draghi, advirtió por la presencia de incertidumbres relacionadas al proteccionismo, los mercados emergentes y la elevada volatilidad financiera.

El Banco Central Europeo (BCE) confirmó que continuará con el camino trazado para el retiro paulatino de sus estímulos monetarios, pese a la elevada incertidumbre que existe sobre el futuro de la economía del viejo continente y la agitación política entre Italia y la Comisión Europea.

La entidad monetaria resolvió mantener sin cambios la tasa de interés de referencia en el 0% y mantuvo su compromiso de que siga en ese nivel al menos hasta mediados del año próximo. Luego de asimilar las últimas turbulencias que impactaron en los mercados financieros, los analistas postergaron su previsión de aumento de tasas desde setiembre a octubre de 2019, según informó el portal web Expansión.com.

En otro orden, el BCE insistió en otro de sus objetivos: el fin del Quantitative Easing (QE) el programa de compra de deuda de la entidad desplegado durante la crisis. Desde su inicio ha sumado inversiones de 2,6 billones de euros. El repliegue comenzó en enero, cuando el BCE redujo el importe mensual destinado a la compra de activos a 30.000 millones de euros, una cifra que desde el comienzo de octubre se ha reducido en mayor medida aún, hasta los 15.000 millones. Esta cuantía se reducirá a cero a partir de enero.

El comunicado emitido por el BCE al término de su reunión confirma el fin del programa de compra de activos al cierre de diciembre. Después de recordar que continuarán realizando adquisiciones por importe de 15.000 millones de euros mensuales hasta el cierre del ejercicio, tal y como estaba previsto.

El mercado daba por hecho que el QE llegaría a su fin al cierre del ejercicio. Desde Oxford Economics destacaban a modo de previa que la extensión del QE a comienzos de 2019 sólo se justificaría con “circunstancias extremas como una inminente crisis o recesión”.

Todo sigue igual

Luego de conocida la decisión del BCE, se esperaba que el presidente de la entidad, Mario Draghi, saliera en rueda de prensa a mostrar señales de un menor optimismo sobre el futuro de la economía de la zona euro. Sin embargo, el italiano no evidenció un cambio de postura respecto a mensajes anteriores, aunque reconoció algunos síntomas de mayor debilidad en el crecimiento y alertó por la presencia de incertidumbres relacionadas al proteccionismo, los mercados emergentes y la elevada volatilidad financiera.

Aún así, argumentó que el crecimiento económico sigue siendo extendido y destaca que las previsiones apuntan a una aceleración en la inflación subyacente a finales de año y a mediano plazo. Por su parte, agregó que el aumento de los salarios no es temporal, por lo que podrían reforzarse las presiones inflacionarias. En ese sentido, Draghi dijo que no hay motivos suficientes para alterar el escenario base del BCE. “¿Es este un cambio suficiente para hacernos mudar el escenario base? La respuesta es ‘No’”, declaró.

El funcionario agregó que en la próxima reunión de diciembre se incluirá una actualización de las perspectivas económicas del BCE en las que se valorará la consistencia de los últimos síntomas de debilidad.

Impacto Italia

Uno de los nuevos focos de tensión en el viejo continente está centrado en el presupuesto que debe presentar Italia a la Comisión Europea, que rechazó esta semana un primer borrador elaborado por el gobierno Italiano. Según explicó el comisario europeo Valdis Dombrowskis, a la Comisión Europea no lo quedó otra opción ya que tanto el movimiento populista “5 Estrellas” y la Liga Norte, de derecha radical, se jactaban de que su presupuesto infringía las normas de la Unión Europea.

Luego del rechazo al proyecto, el líder de la ultraderechista Liga Norte y ministro del Interior de Italia, Matteo Salvini, afirmó que el gobierno italiano no cambiará sus Presupuestos para 2019 aunque la Comisión Europea mande “doce cartas”. “Desde Bruselas pueden mandar doce cartas, los Presupuestos no cambian”, dijo Salvini, según declaraciones consignadas por la agencia de noticias Reuters. “Estamos aquí para mejorar la vida de los italianos, me parece un ataque con prejuicios (…). Es un ataque a la economía italiana porque alguno quiere comprar nuestras acciones a bajo costo”, agregó.

En su proyecto, Italia establecía objetivos para 2019 que incluían una previsión de déficit del 2,4% del PIB, una deuda del 130% del PIB y un crecimiento del 1,5%. Para la Comisión Europea estos números son preocupantes porque –considera- son demasiado optimistas. Salvini dijo que “según las previsiones de Bruselas”, Italia crecerá “un 0,9%”, pero aseguró que con los planes del Gobierno italiano se logrará un crecimiento mayor. “¿Cómo pagas la deuda con un crecimiento del 0,9%? Nosotros proponemos una receta distinta porque apostamos por el crecimiento de Italia”, subrayó.

Ante este nuevo foco de tensiones, Draghi se mostró optimista sobre la posibilidad de que, finalmente, el gobierno del Movimiento 5 Estrellas y la Liga Norte alcancen un acuerdo que evite una mayor confrontación entre ambas partes.

El presidente del BCE sí reconoce que una mayor crisis en Italia podría contagiar a otros países de la zona euro, pero destaca que su impacto, en todo caso, sería limitado.

Draghi agregó que el BCE acudirá al rescate de Italia si el país acepta un programa de ajuste dentro del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), nombre con el que se conoce a la concesión de un rescate con estrictas reglas. Esto allanaría el camino para que el BCE compre bonos italianos en el mercado a través de las denominadas Operaciones Monetarias de Compraventa (OMC), una herramienta anunciada en el peor momento de la crisis de deuda de 2012 y que no ha sido usada aún.

“Las OMC están sujetas a la existencia de un programa con el MEDE, que también debe ser evaluado por el Consejo de Gobierno para evitar que la aprobación de las OMC no prejuzgue la política monetaria del conjunto de la zona euro”, sostuvo.