Abreu: “No se puede inyectar en Aladi una confrontación ideológica, porque esta afecta el comercio”

Sergio Abreu, secretario general de Aladi


El excanciller de la República fue entrevistado por CRÓNICAS y analizó la situación geopolítica mundial donde, según dijo, China es el primer exportador de bienes y el tercero de servicios del mundo y eso “preocupa” a Estados Unidos, que tiene un gran déficit comercial con el gigante asiático. Por otro lado, destacó la estrategia china para avanzar en América Latina a través de la tecnología. En lo que respecta a la región, instó a buscar un amplio relacionamiento con el TPP y destacó la importancia de trabajar en el área digital para conectar a los países en materia comercial.

Por Magdalena Raffo | @MaleRaffo

-China está cumpliendo un rol muy importante en Latinoamérica con inversiones en el sector eléctrico. ¿Cuál es la evaluación que hace al respecto? ¿Qué objetivos persigue y cuáles son los riesgos para la región?

-Geopolíticamente, hay un planteo nuevo en el ámbito internacional, donde los protagonistas son China y Estados Unidos. China es el primer exportador de bienes y el tercero de servicios del mundo y tiene una sociedad comercial creciente con nuestro continente, que es el más desigual del planeta. Entonces, la preocupación de Estados Unidos no es solo geopolítica, sino también de carácter comercial, porque tiene un déficit comercial muy importante con China, de cientos de miles de millones.

Fijate cuál fue la respuesta de Trump: “Voy a administrar comercio con China… el aluminio, el acero”. Pero administrar comercio es, como decía un viejo caudillo, un festín de leones. Y los leones serán otros, pero el festín sigue siendo tal, porque si vos administrás comercio entre dos grandes potencias y las reglas que están en la OMC (Organización Mundial del Comercio) y las disciplinas que son las que canalizan la conducta de los países, ¿qué?, ¿están de más? Y si no están de más, ¿está la ley del más fuerte? El más fuerte podrá ser el Partido Comunista de un país, pero es un tema del punto de vista de la gobernanza del comercio internacional.

Hoy el Pacífico está orientado hacia China, tenés el RCEP (Asociación Económica Regional Integral), ese famoso tratado que se firmó; inclusive van entrando en la agenda digital, y los otros países de la Aladi o los de la región todavía no tienen la agenda digital desarrollada.

-¿Cuál es la importancia de esa agenda?

-Si lo irreversible es lo digital, ¿qué es lo que está haciendo China? Plantea un tema estratégico de primer nivel. Y en esto se enmarca el famoso 5G, porque la gran competencia es precisamente en materia de tecnología, incluso en el cable que Chile elevó para Asia, que se lo orientaron para Australia o Nueva Zelanda. Todo eso es un gran juego. Ahora, mirá el comercio exterior: China, primer exportador de bienes, ¿cuántos productos le exporta a la región? ¿Cuántos productos le exporta la región a China? Entonces, ¿cuál sería el objetivo que podría tener la región? ¿La diversificación? Sí, pero, ¿cómo vas a competir? China tiene todas las de ganar en ese sentido, en cuanto al comercio.

A eso agregale la famosa Ruta de la Seda. Geopolíticamente, China va a desarrollar la infraestructura de transporte, el transporte multimodal, las inversiones en América como estas que está haciendo, las hidrovías bioceánicas, y tiene un banco de financiamiento de cifras incalculables. Y de manera estratégica va a decir: “Yo voy a ir avanzando directamente sobre el primer socio comercial, tengo una tecnología que la voy orientando con competencia importante. No fui a Glasgow, como tampoco fue Putin, y resulta que ahora nos piden a todos nosotros el metano y todo lo demás como si fuéramos los homicidas del mundo, mientras que los grandes contaminadores del mundo miran para el costado”.

Las metas hay que cumplirlas, entonces, China tiene esa táctica, y además va a estar muy vinculada al transporte multimodal de las grandes empresas de transporte de containers, los puertos hub, la tecnología digital y la integración vertical de las empresas. La estrategia china, que es milenaria, va a avanzar en forma irreversible.

-En ese marco, ¿un TLC de Uruguay con China puede ser beneficioso?

-Esto es un tema político y técnico. Yo buscaría un relacionamiento más amplio en materia de TPP (Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica), por ejemplo. No me corresponde a mí opinar sobre eso, pero técnicamente, estratégicamente, uno puede desarrollar opciones de una u otra forma.

Pero la realidad es que China va avanzando, insisto, no tiene aranceles preferenciales, entra sin nada; y nosotros podemos tener, pero si hacés la comparación entre la diversificación de exportaciones de China hacia nuestra región y lo que nosotros exportamos, puede ser que no quepa decir “reprimarización”, pero sí puede decirse que hay una cadena agroalimentaria que va a estar definitivamente ligada en competitividad y en productividad en el acceso al gobierno asiático, en particular, a China.

-¿Podría afectar al Mercosur que se concrete ese TLC?

-No, yo creo que el Mercosur tiene demasiados problemas y, si se preocupa por discutir los temas de esta naturaleza, es porque todavía no asumió la irrelevancia en la que está instalado.

-Más allá del sector agroexportador, que se dice que sería el gran beneficiado de un TLC con China, va a haber rubros perjudicados. ¿Cree que serán tenidos en cuenta?

-Yo creo que las negociaciones son de tipo político. El tema es mucho más complejo que decir “zona de libre comercio con China o no”. Si un país con tres millones y medio de habitantes le plantea un proceso de integración que tiene una opción de esta naturaleza, podrá ser discutido jurídica o políticamente, pero el problema de ese proceso de integración del Mercosur, ¿se debe a esto? Se debe a la irrelevancia técnica, comercial.

-El senador nacionalista Sebastián da Silva dijo a CRÓNICAS: “Es razonable dejar de perder tiempo con el acuerdo Mercosur-Unión Europea” y enfocarse en China. ¿Qué opinión le merece?

-No. Yo creo que todos los escenarios son complementarios, el problema es salir de la irrelevancia y tener actividad en todos los contextos, porque si vos tenés todo el Pacífico, Centroamérica y México con zona de libre comercio en Estados Unidos y Europa, no hicieron las cosas en forma excluyente. Entonces, el Mercosur para salir de la irrelevancia tiene que plantear una estrategia que no sea de excluir una cosa de la otra.

Ahora, la gran pregunta es: ¿Quién es el que ve en el Mercosur una oportunidad estratégica? Porque lo que necesitamos son socios, y si China ya es socio comercial sin tener aranceles, sin preferencias ni nada… Ahora, para eso se necesitan políticas de mediano plazo. Y todo planteo comercial de estrategia –y lo digo de cualquier país, no de Uruguay– que esté centrado en una visión electoral y de corto plazo, es el peor favor que le hacemos a las próximas generaciones. Lo que nos está faltando es esa cultura política de “olfatear” como podamos “detrás de la loma”.

-¿En la región se está pensando en términos estratégicos?

-Tenemos que terminar con el monopolio en lo económico, lo proteccionista en lo comercial y la piratería en lo tecnológico. Si tenés un registro de comercio casi mínimo, hay algo que falla, y no sé si es la ideología; para mí es la definición de que los intereses nacionales deben ser un tanto o menos gravitantes que lo que eran antes, porque la economía ya es regional y global, y el que se olvide de trabajar en la economía digital, en el comercio digital y en los encuentros digitales de los comerciantes, está en la Edad Media.

El tema digital es fundamental. Hay convergencias digitales, tenés a Chile que hace un tratado digital con Nueva Zelanda y con Australia y tiene zona de libre comercio. Entonces, ¿por qué no se trabaja más en esa convergencia entre los países? Porque si no salvamos el comercio, condenamos la paz social.

-¿Sería importante para Uruguay acercarse al TPP?

-Para Uruguay no, para todos. Todos tendrían que analizar todos los esquemas.


Lejos de la confrontación ideológica

La Aladi no tiene cláusula democrática, pues tiene la misma naturaleza que la OMC. Es por ello que, tal como explicó el entrevistado, “lo que no se puede inyectar dentro de la Aladi es una confrontación ideológica, porque esta afecta el comercio”. En la misma línea, añadió: “Si somos el continente más desigual del planeta y negociamos solo el 11%, entonces, yo tengo mis convicciones y saben todos que soy un republicano y demócrata, pero en los asuntos internos de otros países no intervengo”.


La tecnología como motor de desarrollo

La pandemia tuvo un gran impacto a nivel del empleo en la región, donde “se perdieron más de 30 millones de puestos de trabajo”, advirtió Abreu. Eso implicó que hubiera importantes afectaciones sobre la clase media y el tejido social de América, a lo que se suma “un enorme retraso dado por el fracaso del sistema educativo” de la zona.

Por otra parte, planteó que “cuando uno ve que antes las grandes empresas del mundo eran Ford, General Electric, y hoy son Google, Apple, Alibaba, que todos están viendo cómo las van a gravar, entonces, yo pregunto, y si este mundo es así, ¿nuestros países no tendrán que descubrir que en la educación de los instrumentos modernos está también la oportunidad de trabajo?”.

En ese sentido, enfatizó en que hoy Uruguay en materia informática tiene prácticamente cero desocupación. “¿Por qué en otros sectores es enorme? ¿Es ideología? Es tecnología, y la tecnología hoy es un factor de producción que ingresó para decir que la lucha de clases es de la Edad Media”, agregó.