Incorporación de componente nacional en energías renovables

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Mediante delegación del MIEM, la Cámara de Industrias del Uruguay, certifica el origen nacional de los componentes que integran las inversiones en proyectos de generación de energía eléctrica a través de fuentes renovables. Hasta el momento se han emitido 50 Certificados de CNI, cuyos proyectos representan una inversión total cercana a los USD 2.200 millones.

En un contexto en el que se promueve la diversificación de la matriz energética y la incorporación de diferentes fuentes alternativas de generación, el Poder Ejecutivo dispuso la necesidad de incorporar en las inversiones requeridas, componentes de origen nacional, alentando con ello la actividad industrial nacional y el desarrollo tecnológico del país.

A través del Ministerio de Industria, Energía y Minería (MIEM), se delegó en la CIU la tarea de certificar el origen nacional de los componentes que integran las inversiones en proyectos de generación de energía eléctrica a través de fuentes renovables, en el marco de los contratos firmados con UTE.

La tarea de Certificación del CNI implica evaluar y determinar el carácter nacional de cada uno de los rubros integrantes del total de la inversión. Dicha tarea se realiza a través del Departamento de Certificación del Componente Nacional de la Inversión, cuyos principales objetivos son la tarea de Certificación propiamente dicha y el asesoramiento integral a los diferentes actores en general vinculados a estos proyectos durante el proceso de certificación tales como, desarrolladores, empresas de construcción y servicios técnicos, proveedores de bienes de capital y profesionales en diversas áreas.

A más de 10 años del primer decreto del Poder Ejecutivo que sentó las bases para la transformación de la matriz energética que viene desarrollándose en el país, la CIU ha venido trabajando en un total de casos que representan una inversión cercana a los USD 2.600 millones.

Hasta el momento se han emitido 50 Certificados del CNI, cuyos proyectos representan una inversión total cercana a los USD 2.200 millones, validándose como componente nacional en promedio, por fuente eólica, un 31%; por biomasa un 50% y por fotovoltaica un 23%. Otros dos proyectos se encuentran en estudio y se estima la presentación de alrededor de 10 nuevas solicitudes de certificación.

Con relación a la localización geográfica de los proyectos, los de fuente solar fotovoltaica se encuentran concentrados en el noroeste del país, mientras que los de biomasa están ubicados en los departamentos de Rivera, Artigas, Tacuarembó, Treinta y Tres y Flores. Y finalmente, en lo que hace a generación de energía eléctrica por fuente eólica, las plantas se encuentran distribuidas por todo el territorio nacional, aunque con fuerte prevalencia de la zona sur.

Nuestro país ha sido pionero en el proceso de diversificación de la matriz energética, encontrándose a la vanguardia a nivel regional en materia de energías renovables incorporando además la exigencia de componente nacional, lo cual ha propiciado la generación de capacidades tanto industriales como de servicios de apoyo. Dicho proceso ha sido acompañado por una profundización de la política, incorporando nuevas exigencias en las metodologías para la evaluación del CNI, particularmente en relación a los bienes de capital, equipamiento y material de infraestructura.

Estos avances posibilitan extender la aplicación de la política de componente nacional en otras inversiones de gran porte a desarrollarse en el país, en materia de infraestructura, transmisión y distribución de energía, concretamente en otras licitaciones públicas como ser la de la Draga adquirida por ANP, la línea de alta tensión Melo-Tacuarembó y nuevas subestaciones.

En ese sentido, en septiembre de 2018 el Poder Ejecutivo emitió Decreto exhortando a UTE a que los bienes y servicios destinados a la ampliación de su parque generador, cualquiera sea el procedimiento jurídico utilizado, tenga incorporado componente nacional.

Suficiencia de generación de energía eléctrica, por un lado, y cientos de millones de dólares proveídos por empresas nacionales de bienes y servicios, por otro, caracterizan lo que ha resultado ser una política exitosa que supo combinar las necesidades que el país tenía en materia de generación eléctrica, con oportunidades de suministros para proveedores locales, lo que a su vez impulsó y seguirá impulsando la inversión, la actualización tecnológica y el desarrollo de capacidades en el país.

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