Los países de América Latina y el Caribe necesitan una estrategia fiscal procrecimiento para evitar caer en una trampa de deuda

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Con la pandemia, los balances fiscales en América Latina y el Caribe (ALC) se deterioraron y la deuda pública aumentó a niveles preocupantes. Esto, sumado a la esperada lenta recuperación económica, generará importantes presiones sobre la sostenibilidad de las finanzas públicas de los países de la región. En este escenario, es urgente que los países desarrollen e implementen una estrategia fiscal que reactive las economías y fomente el crecimiento inclusivo, al mismo tiempo que se garantiza la sostenibilidad fiscal, para así evitar caer en una trampa de deuda.

La pandemia tuvo un fuerte impacto sobre las finanzas públicas de los países de ALC. El déficit primario de un país promedio aumentó en 5pp del PIB en 2020, debido a un mayor gasto y a menores ingresos fiscales. A su vez, como consecuencia de estos déficits, de la contracción de la actividad económica y de la depreciación de las monedas de la región, la deuda como como porcentaje del PIB se vio incrementada en 14pp.

Cambio 2019-2020 en el déficit primario en y la deuda bruta (PP del % PIB)

Fuente: Estimaciones de la División de Gestión Fiscal del BID.

El incremento en el déficit primario fue mayormente consecuencia del incremento del gasto público, ya que los países de la región realizaron esfuerzos sin precedentes para atender la crisis sanitaria y social causada por la pandemia. Los países anunciaron medidas equivalentes a 8.5% del PIB, de los cuales 3.4pp fueron gastos adicionales, de acuerdo con el Informe macroeconómico de América Latina y el Caribe 2021 del BID. Estos recursos permitieron apoyar al sector de salud en sus esfuerzos para atender la emergencia sanitaria, y también permitieron apoyar a los hogares y empresas, principalmente con medidas de provisión de liquidez.

A nivel regional, los esfuerzos fueron mayores entre los países de la Región Andina y del Cono Sur, que anunciaron medidas para atender la pandemia por 12% y 9,3% del PIB, respectivamente. Por su parte, los países del Caribe anunciaron medidas por 5,7% del PIB, mientras que en Centroamérica, México y República Dominicana (CMR) la respuesta fue del 5% del PIB. Vale destacar que durante 2020 los países ejecutaron alrededor del 60% del gasto adicional anunciado, por lo que en la mayoría de los países los esfuerzos de ejecución de este gasto continuarán durante 2021.

Por el lado de los ingresos fiscales, el impacto negativo de la pandemia fue tanto consecuencia de la enorme contracción de la actividad económica, como de las medidas de alivio tributario introducidas para incrementar la liquidez de los hogares y las empresas. Como consecuencia de ambos factores, los ingresos fiscales de un país promedio cayeron en un 2,2% del PIB durante el 2020.

Resultados fiscales: Lento regreso a los niveles pre-COVID

Retornar a los niveles de resultados fiscales observados previo a la pandemia será un proceso lento. En 2021, los resultados fiscales dependerán de la dinámica de la vacunación, ya que esto determinará la reapertura y reactivación económica y afectará las expectativas de los agentes económicos sobre el retorno a la normalidad. Ambos aspectos son cruciales tanto para el incremento de los ingresos fiscales, como para la reducción de las presiones del gasto público.

A pesar de la importancia de la vacunación, el ritmo de vacunaciones en ALC es actualmente muy inferior al de otros países del mundo, como Estados Unidos, el Reino Unido e Israel que han vacunado 40, 47 y 115 vacunas por cada 100habitantes, (Fuente: Our world in data, 25 de marzo de 2021). En la región solo Chile se destaca por tener el mayor número total de vacunas por cada 100 habitantes (49), superando el ritmo de países como Estados Unidos y el Reino Unido.  

Estas bajas tasas de vacunación son consecuencia de las diversas dificultades que los países han enfrentado, por la complejidad en el proceso de la provisión y distribución de vacunas, así como en su priorización. Esta dinámica genera un reto fiscal importante para los países, ya que enfrentarán presiones prolongar los programas de apoyo fiscal por el tiempo que dure la vacunación, ralentizando la recuperación de sus balances fiscales.

Además de la vacunación, la posibilidad de consolidar las finanzas públicas dependerá de la evolución del crecimiento económico y del empleo. De acuerdo con estimaciones propias, los balances primarios retornarían a los niveles observados antes de la pandemia solo hacia el 2023.

Este retorno hacia los niveles de déficits prepandemia será diferente entre las distintas regiones de ALC. CMR, a pesar de ser la región con el menor déficit primario en 2020, es donde se pronostica un retorno más lento a los niveles de deuda prepandemia, consecuencia de los elevados desbalances fiscales que tenían antes del choque. En contraste, se espera que los países andinos, que cerraron el 2020 con uno de los déficits primarios más grandes (7,1% del PIB), tengan una recuperación más acelerada, gracias a la recuperación esperada de los precios de los commodities.

Balance primario por regiones (%PIB)

Estimaciones de la División de Gestión Fiscal del BID.

FUENTE BID 2021