Argentina se balancea entre la incertidumbre y la inestabilidad tras el debilitamiento que le ocasionaron las elecciones

Pablo Moya >”Argentina ya está fuera del mundo, ha cerrado muchísimo su economía”

“Visto desde afuera, por inversores, la propia situación retroalimenta el riesgo de un acuerdo, donde el propio presidente cambia su posición de un momento a otro”, analizó la economista Gabriela Mordecki respecto a la situación económica de Argentina. En una línea similar, el economista de Oikos, Pablo Moya, dijo que “con el poco sustento que tiene el gobierno, se va a focalizar en su agenda, en otros temas y no en el Mercosur”

Por Ariana Vezoli | @ArianaVezoli

La situación económica y política de Argentina es siempre compleja de analizar. Los resultados de las últimas elecciones de medio término, que significaron un duro revés para el Gobierno de Alberto Fernández, no hicieron más que profundizar la incertidumbre que existe sobre el futuro del país. 

Para analizar la situación de Argentina y sus implicancias para Uruguay, CRÓNICAS dialogó con Gabriela Mordecki, profesora asociada del Instituto de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de la República; y con Pablo Moya, socio de la consultora económica y financiera Oikos.

“Argentina quedó más debilitada por la incertidumbre, se genera un jaque sobre la gobernabilidad”, evaluó Moya sobre la situación actual del país vecino y estimó que su gobierno pondrá foco en su campaña política y no en resolver los temas cruciales -inflación, déficit fiscal, deuda externa, entre otros-. “Son temas que necesitan un consenso político amplio, que hoy no tiene el gobierno actual ni en su propio partido”, extendió. 

Sin embargo, Mordecki reconoció que la situación política complejiza, pero al no tener la mayoría parlamentaria, el gobierno se ve obligado a negociar. “Eso le da más sustentabilidad a lo que pueda salir, pero Argentina siempre sorprende”, comentó.

Subibaja

La incertidumbre sobre su futuro económico ha impactado de forma directa en la cotización de su moneda. Si bien, para los argentinos, el dólar ya venía en suba, luego de las elecciones se vio impulsado, generando así aún más presiones inflacionarias. “Es un mercado muy inestable y cualquier noticia lo hace reaccionar en forma sorpresiva”, observó Mordecki.

Por su parte, Moya comentó que en el muy corto plazo pueden haber subas importantes de la moneda americana en función del termómetro político o, bajas puntuales, en función de las restricciones que pueda aplicar su gobierno para fiscalizar y restringir el acceso a dólares. “Claramente hay un descreimiento total, hasta el propio gobierno descree de su moneda, pero no en el discurso sino en los hechos. Es natural que repercuta en el tipo de cambio”, evaluó Moya.

En otra arista, el riesgo país es otro indicador de la situación que refleja la imposibilidad de Argentina de acceder a los mercados de crédito internacionales.
A consecuencia, este tipo de fenómenos siempre desencadena la desconfianza en el afuera. 

La economía argentina cayó fuertemente con la pandemia y -como muchos-, aún está recuperándose. Según los entrevistados, esta recuperación depende en gran parte de los inversores que puedan llegar. “Visto desde afuera, por inversores, la propia situación retroalimenta el riesgo de un acuerdo, donde el propio presidente cambia su posición de un momento a otro. Hizo una gira por Europa buscando apoyo, algo que parecía bueno, pero luego los problemas de la política local, entre el propio gobierno, complicaron lo económico”, interpretó Mordecki.

Sobre lo mismo, Moya entiende que hay un endurecimiento con las relaciones exteriores porque  han tratado de honrar acuerdos con sesgos ideológicos más que los comerciales, financieros o de otro tipo. A su vez, destacó que, este tipo de lazos -que suelen basarse en la confianza-, una vez que se rompen no resulta fácil reconstruirlos.

“Argentina ya está fuera del mundo, ha cerrado muchísimo su economía. Las pequeñas aperturas que se intentaron con el gobierno de Macri se revirtieron, eso los aleja del mundo financiero sin dudas”, observó el economista.

Turismo y tipo de cambio

Según los entrevistados, en materia cambiaria, no se verán grandes mutaciones en el futuro cercano, siempre y cuando no suceda nada que ocasione lo contrario.

Consultados por la marcada diferencia que se mantiene, hubo consenso en que está alentada por el desequilibrio entre la crisis que atraviesa el vecino país frente a la firmeza y fortaleza que cobra la economía uruguaya.
En esta óptica, ambos confluyeron que la verdadera preocupación debería centrarse en el turismo, que puede disminuir su flujo esta temporada. Siempre comparando con el año 2019 o 2020 -ya que en 2021 las fronteras estaban cerradas-, los precios uruguayos se han encarecido exponencialmente para el argentino y en suma, se ha abaratado su país como destino turístico. “Es una actividad muy elástica con el tipo de cambio. Una suba va a condicionar la llegada de argentinos según los perfiles del turista. Aquí entra en juego la inteligencia del gobierno llevando a cabo estrategias que suavicen el impacto”, ahondó Moya.

En este sentido, los entrevistados se refirieron a beneficios que ya se han implementado en otras temporadas, como la baja del IVA. 

En la misma línea, Mordecki relató que el turista con mayores posibilidades económicas, que visita Punta del Este o algunas playas de Rocha, va a venir igual aunque el nivel de gasto sea más caro, porque no le afecta radicalmente. No así con el tipo de visitante de Colonia o el litoral, que venía en su vehículo por unos días. Esta situación genera mucha incertidumbre también en empresarios que esperan recuperarse en esta temporada, aunque las fiestas de fin de año siempre son un impulso en su flujo.

Mercosur sin cambios

Consultados por la posición de Argentina en el Mercosur, los entrevistados manifestaron que no se esperan cambios en su postura ya que su Poder Ejecutivo sigue estando en oposición a estos cambios.
Mordecki puntualizó que, por parte de Brasil, tampoco se podría esperar un gran cambio, más allá de lo que el gobierno uruguayo ha interpretado. “En Brasil, una cosa es lo que dice el Ministerio de Economía y otra lo que dice Relaciones Exteriores. Y en Argentina, siempre han sido mucho más cerrados porque lógicamente es muy distinta su situación como país”, describió Mordecki.

Por el mismo camino, Moya explicó que Uruguay debería seguir su propia agenda y avanzar en el acuerdo con China. “Con el poco sustento que tiene el gobierno, se va a focalizar en su agenda, en otros temas y no en el Mercosur”, detalló.