Carmen Porteiro, presidenta de la Unión de Exportadores del Uruguay
En setiembre de 2024 la entrevistada asumió la presidencia de la Unión de Exportadores (UEU), organización de la que ya formaba parte, primero a través de grupos de trabajo y posteriormente formando parte del consejo directivo. Su modelo de gestión se basa en la integración y participación de los socios, así como el trabajo estrecho y colaborativo con el gobierno y la academia. En cuanto al presente, señala que la alta volatilidad global obliga a la profesionalización de las empresas y el apoyo personalizado de las mismas. No propone intervenciones directas sobre el tipo de cambio, pero sí un seguimiento cercano de su impacto sobre los distintos sectores. Respecto a la internacionalización y búsqueda de nuevos socios comerciales, llama a poner foco en los países miembros del Asean, en Centroamérica e India, y en avanzar hacia un acuerdo definitivo con la UE, algo que ve como cercano.
Carmen Porteiro nació en Montevideo, y su infancia transcurrió primero en el barrio de la Aguada y posteriormente en Cordón, más cerca de su lugar de estudio, el colegio José Pedro Varela, y de la confitería donde trabajaba su madre. El hogar se completaba con la figura de su abuela, un pilar de la familia -la ejecutiva perdió a su padre siendo muy pequeña-.
Economista de profesión, estudió Ciencias Económicas en la Udelar. Cuando cursaba segundo de facultad tuvo sus primeras experiencias laborales a través de pasantías en distintas instituciones financieras de la época. En el año 2000 ingresó a Casarone Agroindustrial, donde estuvo 12 años; ingresó como administrativa y terminó siendo la responsable del área de Presupuesto.
“Fue una experiencia muy enriquecedora. En Casarone aprendí muchísimas cosas, junto a un grupo humano increíble con el que continuamos viéndonos hasta el día de hoy. Éramos todos más o menos de la misma edad, crecimos, nos desarrollamos, muchos ya estamos en otras actividades, pero seguimos en contacto”, recordó Porteiro.
Su avidez por seguir capacitándose la llevó a hacer un máster de dos años, y cuando estaba finalizándolo surgió la posibilidad de cambiar de rumbo. Una consultora de plaza comenzó con un proceso de selección para trabajar en un tambo que se estaba empezando a desarrollar en Durazno. Tras el proceso, fue elegida para formar parte del nuevo proyecto, por lo que debió mudarse al centro del país El complejo agroindustrial era Estancias del Lago y allí estuvo tres años, mientras se desarrollaba la parte edilicia y de infraestructura de la compañía. Tras ese período, en 2015 surgió la posibilidad de pasar a Nuevo Manantial, empresa relacionada con el tambo, para desempeñarse en las áreas de análisis financiero y planificación. Este nuevo camino laboral la llevó a retornar a Montevideo. “Hacíamos proyecciones de largo plazo, estudiábamos distintos escenarios y análisis de negocios. A partir de ahí se fue dando un proceso de crecimiento hasta que me terminan ofreciendo la gerencia de Planeamiento, algo que para mí fue casi un sueño porque se abrían muchas posibilidades. Nuevo Manantial es una compañía muy interesante y de la que estoy muy orgullosa y agradecida de pertenecer”, remarcó.
¿Cómo se dio su llegada a la UEU?
Con la UEU tengo un vínculo de ocho o nueve años. Trabajando en Nuevo Manantial surgió la posibilidad de participar en la organización. La empresa es socia y me invitaron a formar parte de distintos grupos de trabajo. La UEU funciona con grupos de trabajo que son abiertos a los socios. ¿Querés estar en el grupo de acceso a mercados, en el de economía o en el del puerto? No hay problema, quien sea de la organización participa sin ningún tipo de filtro. Entonces, empecé a participar en distintos grupos de trabajo, y también formaba parte del consejo directivo, en esos primeros años más bien en un rol de escucha y de aprendizaje. Generalmente estás acostumbrado a ver tu fracción de la realidad, y formar parte del consejo directivo te da la posibilidad de escuchar a otros, de ver qué está pasando en otros sectores, qué cuestiones tenemos en común, qué dificultades, y qué cosas podemos aprender del otro.
Me resultó muy interesante participar en un grupo de exportación verde cuando se estaba desarrollando el sello de gestión sostenible que hoy ya tenemos consolidado en conjunto con el LATU. Fue un trabajo muy colaborativo de un grupo de exportadores que ya estaba a la vanguardia en temas de sostenibilidad. Entonces, se formó un comité de expertos de esas empresas, junto con especialistas del LATU, para ver cómo se podía sistematizar en un manual, y hacerlo por niveles, para que fuera accesible a todas las empresas. Ese fue un trabajo que nos involucró, nos hizo conocernos y estrechar vínculos de confianza.
Así que cuando el año pasado llegó la posibilidad de tomar la presidencia lo pensé muy minuciosamente, por el tiempo, por lo que implicaba en la reorganización profesional y familiar, y si realmente sentía que tenía el respaldo y las capacidades para tomar ese rol. Pero con el apoyo de todos y con mucha generosidad de parte de todo el consejo directivo, acepté. Muchos de ellos han sido mentores y guías para mí, siempre me sentí muy acompañada y respaldada, lo que me ayudó a tomar la decisión.
¿Cómo definiría el modelo de gestión que impulsa desde la presidencia de la UEU?
A mí me gusta la integración, que la mayor cantidad de socios participe en actividades de la organización, y que estas les sean útiles y de interés. Yo creo que el ámbito empresarial tiene que estar muy vinculado no solamente con el gobierno. Por supuesto que ese relacionamiento es uno de los ejes, porque toda nuestra agenda es atravesada por distintas políticas públicas y tenemos que estar trabajando muy de la mano para que las necesidades del sector exportador se entiendan, lleguen a los interlocutores adecuados y a partir de ahí proveerles la información que necesiten para que puedan diseñar las mejores políticas públicas. Si bien nosotros no se las vamos a diseñar, sí sentimos la responsabilidad de acercarles lo que necesiten para que tengan todos los datos. Muchas veces nos pasa que lo que recabamos va más allá que una estadística. Entonces, tener a todos los socios integrados y participando de actividades es el pulso y el reflejo de que estamos dando en la clave con lo que el sector necesita, y de eso también nos retroalimentamos. Por eso, de nuevo, me gusta que estemos integrados, que seamos una organización ágil, que podamos dar respuestas rápidas a las necesidades, porque ese es otro pilar fundamental de la UEU. Nosotros tenemos un servicio de emergencia que está a disposición del exportador por si tiene una urgencia, una necesidad, ya sea que se le quedó una mercadería en algún lugar, o tiene problemas con una habilitación, o lo que sea. Si algo le pasa, sabe que tenemos el teléfono rojo para ayudarlo a destrabar cualquier inconveniente. Y eso, tanto para una empresa grande como para una pyme, es un factor clave. Somos muy poquitos en el staff, entonces, que todos podamos hacer un poco de todo y que si suena el teléfono rojo, cualquiera de nosotros pueda acceder a dar una solución al exportador, para nosotros es fundamental.
Según la entrevistada, esa política y forma de conducción va en línea con ser innovadores y sostenibles, y en ese sentido, se busca predicar con el ejemplo. “Ahora tenemos un nuevo pilar, que es el de la innovación, a través del cual estamos tratando de sensibilizar a los exportadores sobre estos temas. Realmente hoy nos abruman los desarrollos tecnológicos, las startups, lo que va apareciendo en materia de inteligencia artificial, fintech, biotech, y eso, en muchos casos, lo tomamos como ejemplo de lo que atravesamos con sostenibilidad. Eso, en definitiva, se desarrolló colaborativamente, se sistematizó en un año, a tal punto que ya tenemos tres rondas de empresas con algún nivel del sello. Las empresas responsables del 20% de la exportación de bienes del Uruguay tienen algún nivel del sello de exportación sostenible de la UEU y el LATU. Y ese mismo esquema lo queremos llevar a la innovación. ¿Cómo pretendemos hacerlo? Haciéndole llegar a las empresas más masticadas las soluciones. Cuando hablamos de sostenibilidad son tantas las vertientes que a veces resulta bastante difícil qué es para unas, cómo abordar tal o cual tema, o mismo cómo bajar a tierra determinadas iniciativas, porque no olvidemos que los posibles procedimientos o mecanismos son para todo tipo de empresas -de bienes, de servicios, grandes, chicas-. Tenemos incluso un kit para autoaplicación antes de llegar a la certificación, como guía de los primeros pasos. En temas tecnológicos, trabajando de la mano con CUTI, fuimos seleccionando temas para acercar a los exportadores de cualquier nivel, y de esa forma que se vayan sensibilizando en la materia. Tenemos un convenio con la UTEC también para que técnicos y profesores de UTEC expongan sobre determinados temas de vanguardia tecnológica. Ese es un poco nuestro rol y nuestro objetivo. A la vez, acercarnos e ir de la mano con la academia, sobre todo para que las generaciones que hoy están estudiando tengan de primera mano lo que es el mundo empresarial, pero también para que los formadores sepan qué vemos y qué es lo que estamos necesitando”, reflexionó Porteiro.
¿Cómo evalúa el presente del sector exportador y cuáles son los grandes temas de hoy en cuestión?
Estamos enfrentando un período de alta volatilidad, de dinamismo y de incertidumbre pocas veces visto, por lo menos en el tiempo que estoy en el mundo del trabajo. Nos estamos enfrentando a cambios en extremos significativos a nivel global. Eso, en una economía como la nuestra, donde la mayor parte de las empresas crecen a través de la exportación, obliga a estar pendientes de lo que pasa afuera. Esa volatilidad requiere de una profesionalización del mundo exportador muy importante, y a la vez de mucho apoyo y guía. Y en ese marco vemos distintas situaciones. Transitamos un contexto complicado, aunque por lo general tendemos a generalizar y quedarnos solo con el titular de que las exportaciones crecieron. Es cierto, estamos ante un buen desempeño, porque este año las exportaciones de bienes crecieron y también lo vienen haciendo las de servicios. Veníamos de un 2023 bastante golpeados. El 2024 fue muy bueno, casi llegando a un récord en niveles absolutos de dólares. Este año venimos creciendo por arriba de lo que había sido el 2024. Pero en el titular de crecimiento de las exportaciones no olvidemos que adentro hay sectores diversos, que se ven impactados de distinta forma por el contexto global; o que los impacta distinto el tema Mercosur, por ejemplo. Por tanto, tenemos que poner la lupa, prestar atención y dar soporte personalizado a cada uno de los sectores, porque las realidades y las necesidades son distintas; más en este momento de tanta volatilidad.
También hay que tener muy presente que la exportación de servicios, que es clave para Uruguay, se ve altamente afectada por el tipo de cambio. El sector servicios tiene un alto componente de mano de obra, que está en pesos, entonces, el impacto del tipo de cambio para este sector es bastante importante.
El tipo de cambio es un reclamo permanente del sector. ¿Qué se propone ante las variaciones del precio del dólar?
Yo no lo planteo como un reclamo; sí es algo en lo que hay que poner la lupa, y de hecho lo que hicimos hace un mes y medio fue brindarle la información al Banco Central (BCE) y al Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) de cómo el tipo de cambio está impactando en cada uno de los sectores, lo más afinado posible y con la información que la UEU puede acceder de cada una de las empresas. Vimos con buenos ojos la primera reducción de tasas que hizo el Copom, y ahora hizo un nuevo ajuste; para nosotros esas son señales significativas. También es sumamente importante el tema de contener la inflación en un nivel bajo como es el actual. Entonces, que pongamos encima de la mesa el tema del dólar no quiere decir que estamos desconociendo la gestión sobre la inflación, al contrario; ahora, veamos con lupa el tema del tipo de cambio. Nosotros no planteamos una política pública de decir ‘se tiene que intervenir explícitamente sobre el tipo de cambio’, ni nada que se le parezca, simplemente el objetivo es poner el ojo en cómo el valor del dólar actual impacta. Porque la realidad indica que es la moneda en la que se transa internacionalmente, y en la que los bancos nos reciben las divisas del exterior. Con esa realidad convivimos y tenemos que visualizar el impacto que esto puede tener en empresas o en determinados sectores que ya tengan un nivel de rentabilidad comprometida. Las perspectivas, o las expectativas, que teníamos a inicios de año eran de un tipo de cambio mucho más alto del que tenemos ahora, entonces, obviamente, proyectar con un determinado tipo de cambio y después tener una realidad que te impacta en otro sentido tiene sus consecuencias. Por supuesto, las empresas, dependiendo del porte, tendrán distintas estrategias; hay algunas que pueden acceder al mercado de coberturas, otras no, hay empresas que tienen espalda financiera para cubrir, hay otras que no. Entonces, nosotros ponemos el tema en el tapete porque es una de las piezas que hace a la competitividad de las empresas, aunque no es el único, por supuesto.
¿Qué otros factores pueden incidir en ese sentido en el tema de la competitividad?
En la competitividad hay múltiples factores, y hay cuestiones que quizás puedan a través de políticas públicas y hay otros que son internos de las compañías. Cada uno, como parte de la base empresarial, hace su mejor esfuerzo para tener la mayor productividad puertas adentro de su empresa. ¿Qué otros parámetros observamos? Vemos tarifas públicas, costos de conectividad, costos logísticos en el caso de los bienes, temas fiscales, impositivos, costos ocultos que a veces se agregan por trámites y gestiones. Vimos con buenos ojos los anuncios anteriores del MEF en cuanto al desempapelamiento de algunas áreas, la reducción de la tasa LATU, o la eliminación de la tasa ANSE, porque entendemos que van en el sentido de la reducción de todas esas otras líneas de costos que también hacen a la competitividad.
¿La UEU maneja un valor de referencia para el dólar?
No, no hay números mágicos y tampoco nos aventuramos en ese sentido.
¿Cómo gestiona el sector exportador el cumplimiento normativo y determinadas certificaciones requeridas hoy día por mercados clave?
Por ejemplo, trabajamos muy de cerca en todo lo que viene siendo la normativa de EUDR (Reglamento de la Unión Europea sobre Productos Libres de Deforestación). Para nosotros eso fue un punto de trabajo fuerte. De hecho, ahora en septiembre tenemos un nuevo intercambio. Fue algo que se vino posponiendo en el tiempo y recibimos como una muy buena noticia que se hubiera calificado Uruguay como de bajo riesgo, porque realmente eso hace una diferencia en cuanto al nivel de auditoría al que nuestros clientes nos someterían. Porque, en realidad, es una normativa que impacta al importador en Europa, o sea, a nuestro cliente, entonces nosotros teníamos que proveer toda esa trazabilidad de años para atrás de que no se hubiera deforestado desde 2020 el predio desde donde se exportaba. Esto, por supuesto, afecta a un determinado núcleo de mercadería. Eso lo pongo como un ejemplo porque es el que ha estado más reciente. Pero todo lo que es implementación o nueva normativa a nivel internacional la trabajamos bien de cerca.
¿Cómo evalúa la UEU la política de inserción internacional que lleva adelante esta administración de gobierno y la búsqueda de diversificación de mercados como respuesta a las guerras comerciales y aranceles altos?
Creo que más allá de una respuesta, es algo que ya se venía planificando. Nosotros habíamos tenido reuniones durante la transición y ya se veía que había un camino bastante claro, con el que coincidimos. Hicimos una presentación de lo que era la agenda del sector exportador a los precandidatos, lo que muestra que venimos trabajando sobre este tema hace muchísimo tiempo; a esta altura diría que años. Entendemos que el avance en la inserción internacional es indispensable; y lo era antes del tema del arancelario. En esta segunda mitad del año tendremos unas cuantas misiones comerciales a países que son muy interesantes desde el punto de vista del mercado, de la cantidad de habitantes, del producto bruto per cápita y de las posibilidades que pueden ofrecer como destino a lo que produce Uruguay. Vemos con expectativa que se pueda cerrar y validar finalmente el acuerdo con la UE y tener ahí también una puerta al mundo ya definitivamente abierta y consolidada.
Para el inicio de este período lo que hicimos fue un trabajo muy pormenorizado con los exportadores de ver, para cada uno de los sectores, cuáles eran sus mercados objetivo. Porque también tenemos que hacer un mapeo de los sectores que están hoy, qué es lo que necesitan, porque a veces no es un tema de aranceles o de negociaciones complejas, sino que puede tratarse de una determinada habilitación, que es algo que se puede hacer uno a uno con cada país sin pasar por largas negociaciones. A veces se piensa en la inserción internacional y en la negociación de acuerdos larguísimos, pero hay cuestiones más prácticas. Entonces, todo ese relevamiento lo hicimos, lo presentamos ya casi a la salida de la administración anterior y lo volvimos a presentar durante la transición con las nuevas autoridades, que fue bien recibido y se está trabajando al respecto. Y es un insumo también para pensar sobre la conectividad del Uruguay. Porque a los mercados que se abran tenemos que llegar de forma competitiva, ya sea con los precios adecuados, pero también, en el caso de los bienes, acceder en el tiempo que nuestros clientes necesitan. Así que creemos que es un buen insumo en el doble sentido: para las negociaciones arancelarias o de inserción internacional, pero también para pensar la estrategia de conectividad -marítima, aérea- del Uruguay.
¿Hacia qué zonas del mundo se está mirando y que aún no están en el radar de las empresas uruguayas?
A principios de agosto emitimos el último foco exportador, donde ahí se pone énfasis en los países del Asean (Asociación de Naciones del Sudeste Asiático). Para nosotros ese es un mercado bien interesante. De la misma manera, sería importante poner el foco en Centroamérica, y ver algunas opciones quizás más cercanas o de menor transit time, lo que puede ser significativo para algunos sectores. Y, por supuesto, India, un mercado que no podemos omitir.
¿Hay avances en las negociaciones con esos mercados?
Hay una agenda de visitas del Ministerio de Relaciones Exteriores en este segundo semestre, por lo que tenemos buenas expectativas.
¿Cómo observa la marcha del Mercosur, donde a veces en lugar de que primen los aspectos comerciales, se politizan las relaciones?
Hace ya unos años debatimos en el seno del consejo de la UEU de que hay una base de empresas exportadoras que dependen estrictamente del Mercosur porque más del 75% de sus envíos al exterior son al bloque regional. Entonces, estamos en el Mercosur, y tenemos que seguir ahí por la salud de ese núcleo de empresas, y son muy significativas en materia del empleo que generan. Para nosotros, el Mercosur sí o Mercosur no, no es un debate. Por supuesto que nos gustaría imprimirle un mayor dinamismo, y de hecho vamos periódicamente a Cancillería a plantear temas para que sean trasladados al Mercosur y que estén arriba de la mesa. Eso porque entendemos que el tiempo que insumen determinados debates que se dan en el bloque nos puede ir dejando retrasados en la participación en algunos mercados. Sería indispensable imprimirle un dinamismo mucho mayor a los tiempos que llevan algunos temas.
¿Qué se sabe de la postura de este gobierno ante el Acuerdo Integral y Progresivo de Asociación Transpacífico (Cptpp)?
Nosotros creemos en la apertura en toda su dimensión. De la misma manera que hablé recién de Asean, el grupo de países del Cptpp también es significativo. Quizás haya trabajo que no conocemos; eso no te lo sé decir.
¿Para el sector exportador es un grupo de interés?
Sí, lo es, sin duda.
¿Cómo observa los avances que se han dado en las negociaciones con la UE? Un posible acuerdo pareció tomar fuerza cuando Trump amenazó con cobrarles altos aranceles a los países integrantes de la UE. Ahora, ¿el hecho de una posible rebaja de esos aranceles a los europeos enfría en algo las negociaciones con el Mercosur?
Nosotros tenemos expectativas de que sobre fin de año tengamos novedades positivas. Esto, más allá de que podría llegar a haber algún desfasaje temporal, aunque esperemos que no. Generalmente pensábamos que determinados relacionamientos o flujos comerciales eran bastante seguros, o teníamos mercados que históricamente eran bandera de nuestras exportaciones. Y creo que esta pateada de tablero nos ha hecho replantearnos a todos como sociedad esas estabilidades que creíamos dadas. Entonces, con una mirada un poco más amplia, hay que entender que el mundo está cambiando y que es más relevante que nunca tener huevos en distintas canastas. A su vez, para uno sentado aquí en Uruguay es difícil imaginar los temas políticos en la interna de cada uno de los países, pero desde una mirada más macro esto nos tiene que dejar lecciones.
¿Se está educando en Uruguay para este mundo del trabajo de hoy?
Es súper interesante ese planteo y créeme que nos damos esos debates internamente. Además, es uno de los puntos que estamos intercambiando con las universidades, dándoles un feedback. Primero, tenemos que asegurarnos que lleguen a la universidad, que no es un asunto menor; por lo tanto el tema empieza mucho antes. Pero hoy, desde la UEU donde más estamos trabajando es en el mundo terciario -UTEC, universidades-, y ver cómo retroalimentamos no solo estudiantes de posgrado, que de repente ya tienen más avanzado su desarrollo profesional, sino desde el inicio. Es un trabajo donde nosotros nos acercamos a darles charlas y les damos la posibilidad de que vengan a las empresas. Es un desafío que no es menor. Nadie tiene claro cuántas carreras o cuántos pasos por instituciones académicas van a tener que pasar los chicos que se están educando hoy porque las habilidades requieren aggiornamientos constantes. Mismo para nosotros como profesionales que todavía tenemos décadas por delante en el mundo laboral. ¿Cuántas cosas más vamos a tener que aprender, adecuarnos y adaptarnos para seguir vigentes?
Eso corre también para los líderes empresariales.
Por supuesto, es una apertura de cabeza constante para todos. Ni qué hablar en lo que es la formación inicial, aunque ahí entro en un terreno que desconozco. Ya a título personal, lo que también me preocupa es que podamos ingresar a todos los chicos a la educación y que no se nos caigan por el camino, para evitar que haya brechas mayores a las que tenemos ya en la formación. Creo que ese es un tema fundamental porque tendería a pensar que el desarrollo de la inteligencia artificial puede terminar impactando, generando más desigualdad. De nuevo, esto ya como reflexión personal y fuera totalmente de mi rol en la UEU, me gustaría pensar en una estructura en la que los chicos pudieran, desde tempranas edades, acceder a formación de buena calidad y que no se descolgaran del sistema. Creo que eso sería fundamental, más allá del trabajo que después podamos hacer a nivel terciario para tratar de mantenerlos.
Más allá de la educación, y yendo a otras cuestiones sociales, ¿cuáles son los temas que preocupan y cómo se involucran los sectores empresariales en estos asuntos?
La inserción de las empresas en las comunidades es algo que se trabaja mucho. Nosotros hacemos mucho hincapié y damos capacitaciones y demás en materia de sostenibilidad.
La sostenibilidad tiene triple impacto… A veces uno piensa en sostenibilidad y es como que la cabeza, en primera instancia, va a todo lo que sea medioambiental. Sin lugar a dudas, eso impacta en la sociedad en cuanto a la calidad de vida por las condiciones medioambientales, pero la sostenibilidad también tiene una pata social y de gobernanza. En la pata social se trabaja mucho en la inserción de las empresas en las comunidades en sí mismas. Ahora estamos trabajando en hacer una mención dentro del sello, que todavía está en desarrollo, para el trabajo en la discapacidad física. Para nosotros es un factor importante que personas con determinadas discapacidades puedan acceder a su lugar de trabajo y desempeñar tareas de calidad, y por ende, tener un ingreso y una remuneración acorde. En el área, por ejemplo, de gobernanza también se trabaja en la participación de las mujeres. Estamos convencidos de que la participación de las mujeres a todo nivel dentro de las compañías aporta valor. Hace unos días tuvimos un seminario, que compartimos con CUTI, con presencia de gente de la UE reflexionando sobre la participación de las mujeres.
Considero que, en cierta forma, hay una señal desde la UEU para que periódicamente haya una presidenta mujer; eso no es algo aleatorio sino bastante exprofeso. Es decir, hay un apoyo del sector exportador a la gestión liderada por una mujer.
Alineando esfuerzos
¿Cómo transita el sector exportador este presente de barreras comerciales que aparecen hoy en el mundo y cómo se aborda el tema?
Desde la UEU tratamos de compartir mucha información. Estamos permanentemente articulando si algún sector, algún exportador en particular, tiene alguna duda de cómo determinada medida le puede llegar a impactar. Tratamos de contactarnos con embajadas, con Cancillería o con el MEF mismo para tratar de entender. Y así mismo, cuando Cancillería u otra autoridad tienen alguna duda del impacto que puede tener una determinada medida, o les llega la información de algo que nos pueda pegar, se está en permanente contacto con nosotros. La realidad es que estamos compartiendo mucha información y alineando esfuerzos.
La realidad es que los cambios se vienen dando a una velocidad bastante alta. Hemos hecho grandes análisis que nunca lo llegamos a publicar porque cambiaba la normativa horas antes de que nosotros saliéramos con la información. Es más, hemos hecho reuniones para debatir de un tema, lo planteamos a las autoridades, y al otro día la situación ya era otra. Realmente hemos tenido un pico de trabajo muy fuerte por las consultas, pero vemos una muy buena adaptación de cada uno de los sectores. Redireccionar el comercio no es tan sencillo, y en el contexto actual los exportadores se han movido rápidamente con sus propios clientes para tratar de entender y ver cómo podían solucionar cada uno de los temas que han aparecido.
El posicionamiento de cara al mundo
Conceptos como sostenibilidad y medioambiente son aspectos que en el mundo de hoy resultan clave a la hora de negociar. Incluso hay bloques en el mundo comercial que ponen mucho foco en eso. ¿Cómo está Uruguay y las empresas locales en ese sentido?
Uruguay está muy bien posicionado a nivel internacional. El indicador de eso fue lo que te comentaba al principio, cuando la UE nos marca de bajo riesgo. Fuimos el único país del Mercosur en ser calificado de bajo riesgo. Esa fue una señal fortísima y habla de un reconocimiento al país, a su gestión, a la trazabilidad del ganado, al cuidado de los montes nativos, a su respeto por las condiciones sociales y laborales. Hay países en los que cuestiones que para Uruguay son básicas, en ellos no son respetadas. Nosotros teníamos la intuición, por el desempeño de cada uno en su sector, de cómo nos veía el mundo, pero creo que esa fue la seña a nivel país más significativa que hemos tenido.
Cuando el gobierno coloca buenos parámetros en función de sostenibilidad, también está dando una señal. Así que nosotros, por nuestro lado, creemos que hay un buen posicionamiento. Hace unos años hablábamos de que es una ventaja competitiva para Uruguay el trabajo en sostenibilidad; hoy ya estamos transitando ese camino entre que todavía en algunos sectores es ventaja comparativa y en otros ya es casi barrera de entrada. Por eso ya hace cuatro años que impulsamos el sello, porque es muy distinto ya tener todo sistematizado cuando empieza a ser un requerimiento a ponerse recién a trabajar en el tema; si se espera, llegamos tarde a la ola. Por eso estamos buscando hacer lo mismo con la innovación. En definitiva, cuando vemos esas inquietudes a nivel internacional, se las trasladamos a los exportadores para que vayan absorbiendo esas tendencias.
Señas de identidad
Carmen es madre de Federico –Fede-, de tres años, al que define como “lo máximo”.
Sus hobbies son leer, andar en bicicleta y jugar al tenis. “Me encanta leer, ahora hace tres años que no leo porque cuando no trabajo, mi tiempo es para Fede, pero descubrí los audiolibros y ahora estoy fascinada. Escucho audiolibros en cada oportunidad que tengo. En cuanto al deporte, me encanta. Practiqué tenis muchísimos años, pero ahora estoy en un impasse; hasta que mi hijo crezca y pueda jugar en dobles con él”, dice entre risas.
¿Qué es lo que está escuchando actualmente en audiolibros?
Ahora estoy escuchando la biografía de Elon Musk. Me encantan las biografías.
¿A qué imagen de su infancia le sacaría una foto para encuadrar y ponerla en una pared de su casa?
Tengo una, que en realidad está en un portarretrato: sentada con mi padre en aquellos autos larguísimos de 1979. Yo estoy muy concentrada, escuchándolo. Esa imagen para mí es la gloria.
¿Usa Twitter, LinkedIn, Instagram, Facebook o alguna otra red social?
Habitualmente, LinkedIn.
¿Una comida?
Fui vegetariana durante 10 años, y hace tres meses volví a comer carnes. Y te diré que ahora estoy bastante adicta a las milanesas; se ve que las extrañaba.
¿Una bebida?
Agua.
¿Cuál es la prenda más repetida de su guardarropa?
Los pantalones negros.
¿Un perfume?
My Way, de Giorgio Armani.
Si no fuera economista, ¿en qué otro rubro le hubiese gustado desarrollarse?
Arquitecta, sin lugar a dudas. Lo descubrí un poco tarde, pero lo hubiera hecho, sin dudas.
¿Quiénes han influido a lo largo de tu vida ya sea a nivel personal como profesional?
A nivel personal, sin duda, la persona que más me ha guiado en la vida ha sido mi madre. A lo largo de toda mi vida me ha transmitido muchísimo. Es una mujer valiente que llevó adelante una familia con muy pocos recursos. Ella misma hoy mira para atrás y no lo puede creer. Yo me crie tras bambalinas en una confitería. Salía del colegio y muchas veces iba ahí y hacía los deberes. Entonces, además de mi abuela que me acompañaba en casa, mi madre. Hace 47 años que estamos juntas y puedo decirte que es la mejor abuela del planeta.
Y haciendo referencia de este último tiempo, sin duda, Teresita Aishemberg, también Andrea Roth, son personas que me han enseñado y acompañado mucho en lo profesional y en el camino de la maternidad.
¿Con qué personaje, histórico o no, sin importar época, le gustaría compartir una charla de café?
Con Marie Curie.
¿Qué características cree que la definen?
Soy detallista, esa sería la palabra. En general soy bastante estricta en las grandes convicciones. Hay varios ámbitos en los que puedo tener muchísima flexibilidad; me fui a vivir al interior, me mudo, no tengo mucho problema en ese sentido de adaptarme, pero el eje de los grandes valores son inamovibles. Existe sí esa combinación de ese core como muy establecido y capaz que estructurado, con otra parte un poco más flexible.
De chica siempre fui la lectora, el ratoncito de biblioteca. Es más, durante muchos años, en la niñez y adolescencia, estaba esa connotación negativa de ser así, pero cuando fui creciendo empecé a verlo como un orgullo. Hoy a ese tipo de personas le dicen geek. Pero hoy puedo decir que no me molesta haber sido la geek del curso.