Un mundo en crisis: democracia, mercados, multipolaridad y tecnología en el siglo XXI

Entre Trump y Xi Jingpin: reivindicar la democracia y la libertad en tiempos de cambio

Escribe: Ing. Omar Paganini, candidato Académico de Número

Luego de una variada trayectoria profesional en el ámbito de la industria, de la tecnología y de la academia, me tocó asumir la responsabilidad de formar parte del gobierno nacional que lideró Luis Lacalle Pou entre 2020 y 2025, desde la cartera de Industria Energía y Minería primero, y desde el Ministerio de Relaciones Exteriores, despúes. Fueron años de intenso trabajo, de conocer nuevas realidades, como lo es, por un lado, el funcionamiento del Estado y de un gobierno democrático, los desafíos que la situación del mundo le plantean a un país como el nuestro, y también los procesos productivos y de cambio tecnológico que estamos viviendo, y como todo esto se relaciona.

Uno de los aspectos que más me impactó fue el de la crisis que puede constatarse en lo que tradicionalmente se consideró el aporte más importante de la civilización occidental, es decir, la crisis de un modelo basado en la valoración de la democracia, la libertad y en la apuesta a un orden mundial basado en reglas. La aparición de populismos de derecha y de izquierda, el fortalecimiento de los nacionalismos que ponen en jaque al orden internacional, las propuestas de gobierno tecnocráticas, así como la aparición de una visión de la política identitaria que se apoya en los colectivos y una supuesta preeminencia de los mismos por sobre el individuo, son movimientos que conspiran todos ellos contra los conceptos de la democracia liberal. Simultáneamente, el debilitamiento y más tarde la ruptura con el multilateralismo a nivel del comercio internacional, la crisis del comercio libre como aspiración global, refuerzan estas tendencias, y ponen en riesgo lo que parecía una tendencia irreversible solamente diez o quince años antes, a la vez que amenazan frenar el desarrollo económico global y generar muchos y diversos problemas a futuro.

Entones, me surgió la necesidad de aportar una reflexión general sobre la democracia y sus riesgos en el mundo actual, las causas de esta crisis y proponer algunos posibles cursos de acción para superarla. Esto lo quise relacionar con los conceptos básicos sobre la economía y con los cambios tecnológicos en curso y también lo intenté vincular con las tendencias actuales en términos de participación política. No dejé afuera de la reflexión la crisis del multilateralismo nacido luego de la Segunda Guerra Mundial y la actual tendencia a un multipolarismo manejado por las grandes potencias, en constante rivalidad comercial, tecnológica y hasta militar. Tanto el resurgimiento impulsado por Trump de los aranceles como herramienta de política comercial e incluso de política exterior, como el papel de China y su modelo, fueron objeto de reflexión.

Desde el punto de vista tecnológico, el impacto de las redes en la política y en la propia práctica de los partidos y los desafíos que la nueva realidad presenta para la participación política fueron ineludibles. Por otra parte, una prospectiva tecnológica muy general, y una reflexion en los riesgos y oportunidades que la inteligencia artificial presenta eran asuntos importantes a cubrir.

Pero, ante este panorama complejo, me resultó imprescindble volver a los fundamentos, es decir a los conceptos originarios que dieron origen tanto a la democracia liberal como al libre comercio como aspiración para el crecimiento económico y la mejora del bienestar social. Lo complementé con la necesidad de un Estado de Bienestar habilitador de la libertad, sustento de la movilidad social y de la creación de oportunidades, no de un Estado paternalista o de una “inflación de derechos”.

Entonces, este libro comienza con capítulos que visitan las ideas fundamentales de la democracia y de la politica democrática, del funcionamiento de una economía de libre mercado y del estado de bienestar. Lo hace discutiendo con otras concepciones, estatistas o colectivistas. Luego se recorren los conceptos básicos de funcionamiento del Estado y sus finanzas, y del propio sistema financiero, para finalizar esta parte inicial con una reflexión histórica sobre la relación entre el cambio tecnológico y el cambio social, recorriendo los principales hitos de la historia económica global desde un punto de vista muy conceptual y sin pretenciones de abarcar más que los aspectos salientes y su relación con la tecnología. También se reflexiona sobre el enorme desafío que plantean los problemas ambientales y el cambio climático, así como la necesidad de encarar esfuerzos conjuntos, a escala global, para el desarrollo sostenible.

En la segunda parte, el libro plantea la crisis actual en el paradigma occidental vigente hasta hace unas pocas décadas, el de la democracia, el desarrollo sostenible, el comercio libre y el multilateralismo. Se analizan las causas de estas crisis y los riesgos que hoy están planteados, las derivas autocráticas, las tentaciones tecnocráticas, la división de la sociedad en colectivos en conflicto y los cambios técnicos y económicos que generan también sus efectos en los sistemas políticos y en la sociedad actual. Se refexiona sobre las angustas e incertidumbres que están en la base de la aparición de “outsiders” que capitalizan con la división y la búsqueda de culpables, prometen atajos y formas simplistas de resolver los problemas, dando lugar a las derivas autocráticas. También se analizan las propuestas tecnocráticas, que plantean en algunas sociedades una especie de pacto de “prosperidad sin libertad” que se apartan de un sistema que permita el desarrollo libre y finalmente un bienestar integral para las personas.

Para simplificar, las propuestas autocráticas, populistas, tecnocráticas e identitarias son todas antidemocráticas y antiliberales, pues subordinan a las personas. Esta sumisión puede ser a colectivos que les imponen sus reglas y les obligan a ser parte de la tribu, grupo o clan, puede ser a un Estado represor, aunque a veces parezca que ese Estado representa al pueblo o a la nación, puede ser a una organización capaz de organizar la vida en base a tecnócratas que saben lo que es mejor para todos.

Las personas deben ser capaces de vivir en libertad, a salvo de agresiones y delincuentes, pero también a salvo de desbordes de la autoridad estatal que debe tener límites y controles y se debe poder criticar con toda libertad. La discriminación se debe combatir y las personas deben tener oportunidades, pero las personas valen por si mismas, las personas son el objetivo, deben tener los mismos derechos e igualdad ante la ley, no valen por ser parte de un colectivo determinado.

Finalmente, se proponen lineamientos generales para una política democrática para el siglo XXI. No está ajena a esta reflexión el papel de los partidos y la necesidad de renovar los mecanismos de participación, así como la necesidad de un periodismo que pueda utilizar a su favor los medios digitales y aportar reflexion y visión crítica en este mundo de maniqueismo y consignas viralizadas. Por otra parte, los desafíos de un mundo que se está reconfigurando, desde el multilateralismo –al menos como programa– al multipolarismo, donde los Estados Unidos parecen querer negociar con las otras potencias una coexistencia, incluso tensionando sus alianzas históricas, también están incluidos. Se propone apostar a la reconstrucción de alianzas basadas en la estabilidad y las reglas, en lo comercial, y a un nuevo multilateralismo que retome la promoción de los derechos humanos, la democracia y la libertad.

En fin, confío en que el aporte sirva para una reflexión amplia y matizada sobre los desafíos del presente y los caminos para el futuro, que aporte a un debate sobre los temas de fondo, que, trascendiendo la discusión de coyuntura, nos haga reflexionar sobre los desafíos profundos que plantea nuestra época.