-Formuló cambios en la Ley de Urgente consideración en el articulado alusivo a Inteligencia. ¿Cuáles fueron las modificaciones y por qué las hizo? -En la primera redacción de la LUC, en setiembre de 2019, no había un capítulo específico sobre inteligencia estratégica del Estado. Una vez que pasó el balotaje, el resultado de las elecciones nos hizo evidente la necesidad de incluir normas específicas que introdujeran ciertos ajustes en la legislación. Es así que se introdujo una breve sección vinculada a la inteligencia de Estado. Ahí provocamos tres cambios en el marco jurídico. En primer lugar, reforzar las facultades jurídicas de conducción de la Secretaría de Inteligencia Estratégica respecto de todo el sistema nacional, es decir, fortalecimos la idea del Sistema Nacional de Inteligencia que tiene que tener un liderazgo que le corresponde a la secretaría, sin neutralizar las capacidades propias de la inteligencia militar, policial, económica y de cancillería. Por eso se pasó de coordinación a dirección técnica, porque de ese modo se va un poco más allá y se pueden plantear las líneas estratégicas.Otro cambio muy importante tiene que ver con la capacidad de obtención de información, donde veíamos una clara limitación porque a la Secretaría de Inteligencia se le podía oponer el secreto tributario o secreto bancario. Se daba una asimetría, porque la Senaclaft, por ejemplo, podía requerir información sin que se le opusiera el secreto tributario, pero no podía compartirla con la Secretaría de Inteligencia. Vista la necesidad de trabajar en conjunto entre todos los órganos del Sistema, planteamos el cambio y a partir de la LUC no hay oponibilidad del secreto tributario.El tercer cambio tiene que ver con la introducción de una categoría específica que es la información secreta para determinada información altamente sensible cuya divulgación pueda generar un daño a los acuerdos internacionales en materia de inteligencia. Entendimos que si otros Estados que colaboran con Uruguay tienen clasificada como secreta determinada información, al no existir esa misma categoría en nuestro marco jurídico, no íbamos a tener información vital, por ejemplo, en temas como la lucha contra el terrorismo. Erróneamente se dijo que se estaba incurriendo en las pesquisas secretas. Explicamos en el Parlamento que no hay que confundir el concepto de pesquisa secreta, que es una actividad ilegal con la información secreta, clasificada, que se obtiene en el marco de la ley y cuyo secreto tiene una función primordial para la obtención y el intercambio con la comunidad internacional. La inteligencia tiene mucho de confianza; se asemeja en eso a la actividad bancaria. La confianza se construye con trabajo, con el intercambio de información, con la responsabilidad, con el tiempo y con un buen marco jurídico, y a nosotros nos estaban haciendo falta esos cambios para poder sellar un círculo de confianza.Como hombre de derecho, el cumplimiento de la misión es esencial entro de la constitución y de la ley. Tan importante como cumplir la misión es cumplirla con honor, y para alguien que tiene formación jurídica no hay otra manera de cumplir la misión que no sea con honor y dentro de la Constitución. Quienes en su momento plantearon dudas o reservas con respecto a la categoría del secreto, pueden tener la más absoluta seguridad en cuanto al manejo responsable y legal de toda la información.-El tema relacionado con las escuchas de la vicepresidenta Beatriz Argimón y el relacionista público, Fernando Cristino, dejó la puerta abierta para preguntar qué tan extendida está la práctica de las escuchas en Uruguay. ¿Qué reflexión le merece el tema?-No concebimos ningún tipo de actividad de escucha que no sea dentro de la ley, es decir, con la autorización de un juez y en el contexto de un procedimiento especial como lo marca la ley. Creo que en ese sentido la vicepresidenta dio las explicaciones, a qué se refería. No existe un sistema estatal y legal de escuchas y toda la actividad de los órganos de inteligencia estatales se realiza dentro del marco de la ley. Si hubiese algún desvío, actuaríamos con firmeza para evitar hechos de esa naturaleza.-¿Cuál es la prioridad de la Secretaría para esta administración?-La prioridad para nosotros es lograr que dentro de este periodo de gobierno el Sistema Nacional de Inteligencia esté funcionando y encaminado hacia la madurez, es decir, que se haga en Uruguay inteligencia operativa, inteligencia estratégica y que todos los órganos del sistema, actuando dentro de la Constitución y de la ley, cumplan eficazmente en tiempo real su función de darle a los decisores los elementos para tomar las mejores decisiones.En cuanto a la formación del personal, el gran objetivo es tener un personal altamente capacitado. Estamos trabajando con el Ministerio de Defensa en el diseño de cursos especiales, pensando en instancias superiores, a nivel terciario, en inteligencia estratégica. Es clave que pueda abrirse camino una generación altamente calificada integrada por civiles, militares y policías. El país lo necesita más allá de un determinado gobierno. El desarrollo de la Inteligencia del Estado tiene que ser una política pública, y esa es nuestra primera prioridad.-¿Cómo se encuentra la inteligencia uruguaya en comparación con otros países de la región?-Tenemos recursos humanos que hay que seguir capacitando pero, lamentablemente, tenemos una brecha tecnológica muy importante. Es necesario no solo tener buenos analistas, sino dotarlos de la tecnología como para hacer eficazmente su tarea. Siempre que se habla de tecnología en este contexto empieza el temor acerca de si la incorporación de la tecnología no puede ir en detrimento de los derechos de los ciudadanos y ahí aseguramos que evidentemente no. El empleo de la tecnología es totalmente compatible con el ejercicio de los derechos de los ciudadanos. Creo que hay que desterrar definitivamente un preconcepto que existe al respecto de la inteligencia, que es que esta tiene que esté al servicio de los grandes intereses nacionales y la seguridad puede ser uno, pero a eso hay que agregarle la inteligencia prospectiva, la de oportunidades. Uruguay tiene que avanzar en la anticipación de escenarios futuros, es algo que se hace en todos los países. Es necesario mejorar la dirección de los esfuerzos para obtener los mejores resultados.En el caso de las oportunidades comerciales, detectamos una necesidad de hacer análisis y de formular escenarios prospectivos que nos permitan competir mejor.