Este sábado en Asunción se firmará, luego de 25 años de intercambios e idas y vueltas, el acuerdo entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur, con la presencia de los líderes sudamericanos y de la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen. Si bien estaba previsto que se materializara el 20 de diciembre del año pasado en la ciudad brasileña Foz de Iguaçu, en aquel entonces su concreción se postergó a raíz de la férrea oposición que ejercieron agricultores europeos, principalmente franceses, pese a que se aprobaran una serie de salvaguardas que buscaban proteger al sector agricultor del viejo continente.
Sin embargo, una vez estampada la firma en Asunción, el acuerdo deberá recibir el aval del Parlamento Europeo y de los cuerpos legislativos del Mercosur. En Europa, previo al acontecimiento de este sábado en Paraguay, se desató una fuerte controversia en torno al acuerdo y recientemente el ministro de Agricultura de Hungría, István Nagy, anunció que su gobierno no aceptará el tratado entre ambos bloques y que está dispuesto a llevar el tema a los tribunales, en caso de que Ursula von der Layen firme el texto que lo aprueba. A ello se le suman las manifestaciones de sectores agrícolas en España y Francia, que nuevamente han salido a las calles a manifestar su oposición al respecto.
Para esta ocasión, el lugar elegido para sellar finalmente el acuerdo es el teatro José Asunción Flores del Banco Central de Paraguay, donde se firmó el texto fundacional del Mercosur. El alcance de este hito abarca a más de 700 millones de personas y conglomera a países cuyas economías superan el 20% del Producto Interno Bruto (PIB), pero uno de los principales beneficiarios será Uruguay, un país de economía “pequeña” que cuenta la necesidad permanente de aumentar la cantidad de productos que exporta.
De acuerdo con las estimaciones preliminares que realizó el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), que el propio Gabriel Oddone divulgó a través de su cuenta de X, el acuerdo con la UE generaría aumentos del PIB de aproximadamente 1,5 puntos porcentuales y de 4% en la exportaciones de bienes. A su vez, estiman un 0,5% de incremento en el empleo y aproximadamente 1% en el salario.
Oportunidades y desafíos
La idea de que la concreción del tratado significará un mojón en el camino se impone como un consenso entre quienes han seguido el tema en los últimos años. El punto de mayor interés de este acuerdo reside en las exoneraciones de impuestos o reducciones a productos uruguayos a la hora de ingresar a países de la UE. A su vez, la agroindustria, el sector agroexportador y los productores de alimentos procesados serán quienes gozarán de mayores beneficios en la colocación de sus productos en el viejo continente.
Sin embargo, distintas gremiales han advertido que, para aprovechar las oportunidades que este acuerdo presenta, será necesario mejorar aspectos como la productividad, la competitividad y reducir los niveles de conflictividad laboral.
El presidente de la Cámara de Industria del Uruguay (CIU), Leonardo García, advirtió, en diálogo con CRÓNICAS, que si Uruguay no aborda estas problemáticas “será muy difícil” que esas oportunidades sean aprovechadas. “Esto depende solamente de nosotros y no de terceros países o regiones. Depende solamente de Uruguay el trabajar en problemas internos que se vienen acrecentando con el tiempo”, remarcó García.
En ese sentido, se refirió a la situación del puerto de Montevideo, que a lo largo del pasado año vio paralizada su actividad a raíz de paros de sus trabajadores. “Si el puerto está cerrado y pierdo conexiones, por más que se abran mercados, yo no puedo vender”, enfatizó.
Pese a las advertencias sobre la situación de la competitividad y la productividad, García reconoció la disposición de las autoridades a abordar las problemáticas que se presentan y a llevar adelante un diálogo fluido con los actores involucrados. Valoró positivamente las acciones desplegadas por el Ministerio de Industria, Energía y Minería (MIEM) para trabajar en política industrial, pero estableció que hay problemas “integrales” que deben ser abordadas por el Ejecutivo en general.
“Este es un gobierno con líneas directas en todos los ámbitos, que es casi diario. Cada vez que tenemos algún tema es fácil de tratar con los distintos ministerios. No hay que abrir nada especial, sino mantener los canales de comunicación que tenemos”, concluyó.
Por otro lado, la industria manufacturera, que compite en el mercado local y regional con productos europeos, será la que enfrente los principales desafíos una vez materializado este acuerdo y, para los productos que Uruguay consideró que cuentan con mayor “sensibilidad” en este contexto, se negociaron plazos de desgravación y de reducción de aranceles más largos, con hasta 15 años para su adecuación una vez concretado el tratado.
El impacto en el sector exportador
Al cierre del 2025, la UE fue el tercer destino de exportación para los bienes uruguayos. La balanza comercial entre ambas regiones se muestra equitativa: datos del 2024 arrojan que el Mercosur exportó a la UE productos por US$ 57.000 millones e importó desde el bloque europeo por US$ 57.700 millones. Sin embargo, los productos que exporta Europa son aquellos con un alto valor agregado e industrializados, mientras que el Mercosur recibe, mayoritariamente, productos agrícolas y materias primas.
Consultada por CRÓNICAS, la secretaria ejecutiva de la Unión de Exportadores del Uruguay (UEU), Margarita Varela, subrayó que desde la gremial entienden “prioritario” mejorar la inserción internacional de Uruguay y avanzar en acuerdos comerciales. “La UE es un aliado estratégico para Uruguay, tanto en exportaciones como en inversiones. En un contexto de incertidumbre global, es valioso generar marcos estables para el desarrollo del comercio y la inversión”, especificó.
Al igual que el titular de la CIU, Varela se refirió a la necesidad de que existan mejoras en la competitividad y enumeró aspectos que van desde la reducción de costos de producción, la reducción de costos logísticos, hasta mejoras en la conectividad para lograr colocar productos uruguayos “en tiempo y forma” y a precios competitivos. “De esta forma, podremos aprovechar en mayor medida los beneficios esperados del acuerdo”, lanzó.
¿Qué sigue una vez aprobado?
Cuando el acuerdo tenga el sí definitivo de ambos bloques, el texto establece un período de transición que considera distintas etapas. Esto, principalmente, busca otorgar a los productores e industrias del Mercosur y la UE un margen de adaptación a las nuevas dinámicas y reglas de juego. En cuanto a la eliminación de aranceles del bloque europeo, el 70% de productos tendrá una eliminación de impuestos inmediata, pero para los productos restantes, la eliminación de sus aranceles será de forma gradual con plazos que alcanzan hasta cuatro años. En cuanto al Mercosur, la eliminación de aranceles a productos europeos será más extensa, con plazos que alcanzan los 15 años en áreas sensibles a la competencia con productos europeos.
En cuanto a la carne vacuna, producto estrella uruguayo y número uno de exportación a la UE, el texto impone que la cuota de exportación de 9.075 toneladas métricas para el primer año aumente a 18.150 para el segundo año de implementación del acuerdo, a 27.225 para el tercero y, a partir del sexto año de vigencia, tendrá un tope de 99.000 toneladas métricas. En caso de que se excedan los topes establecidos, los productos estarán sujetos a las obligaciones aduaneras.