-¿Cuál es su balance de este primer año siendo oposición?
-Yo estoy mucho más centrado en todo lo que va a venir que en la etapa electoral pasada. Mis esfuerzos, mi atención y mi enfoque están centrados en el hoy y proyectando todo lo que se va a venir, más que en un revisionismo permanente. De hecho, no participé en la jornada de autocrítica del Partido Nacional (PN) y en lo que insisto es que el gobierno de coalición encabezado por Luis Lacalle Pou fue un gran gobierno. Y eso lo reafirmo permanentemente.
-¿Qué lo llevó a no participar de las jornadas de autocrítica?
-Diferentes coyunturas. Muchas veces coincidían con otro tipo de actividades, pero si se me pregunta dónde yo quiero poner el hincapié o dónde entiendo que es más fructífero el esfuerzo, es en lo que se viene. La gente hoy necesita el máximo de nosotros para poder realizar un aporte desde la oposición y para un partido que tiene vocación de gobierno, para buscar volver a gobernar y trabajar para el país. En ese anhelo estoy yo. Después, puedo respetar otras posiciones, pero estoy trabajando en esto. Mi esfuerzo está centrado en el hoy.
-No está de acuerdo, en definitiva, con seguir con el proceso de revisión y autocrítica que ha impulsado el PN a lo largo del 2025, que también llevó al partido hacia una fuerte división interna.
-En lo que tiene que ver con intercambios con posturas de compañeros y demás, siempre me he manejado expresándolas directamente. Ahora, no pasa por entrar en una polémica de autocrítica sí o autocrítica no. Yo lo que estoy haciendo es decir dónde yo quise focalizar mi esfuerzo, y mi esfuerzo está en el hoy, proyectando lo que se viene, muy orgulloso de haber sido parte del gran gobierno de Lacalle Pou.
-En 2025 se abrió de Aire Fresco y anunció que impulsará un sector propio, que seguirá votando con la 404. ¿Cuál desea y espera que sea su rol dentro del PN?
-Fue un cambio con un afán constructivo. Siempre, en este nuevo emprendimiento político, es bajo el liderazgo de Lacalle Pou, que es la referencia partidaria expresada por todos. Antes que nada soy senador y diferentes compañeros que están en este nuevo emprendimiento ocupan diferentes lugares de responsabilidad o una militancia muy activa que busca aportarle al país. Entonces, lo primero es tener presente que todavía queda mucho tiempo de gobierno del mandato de Yamandú Orsi y que debemos realizar un aporte permanente, ya sea a través de la propuesta, del planteo o de la crítica constructiva, que también debe darse por el ejercicio del control. Y después, hay una aspiración de contribuir a ganar y a volver a gobernar. La experiencia de haber compartido un gobierno con un presidente como Lacalle Pou fue muy buena y tenía la felicidad de estar sirviéndole al país. Y quiero volver a tener esa responsabilidad, de poder expresar de esa forma la vocación de servicio.
-¿Está de acuerdo con la forma de hacer oposición que ha promulgado Álvaro Delgado desde la presidencia del directorio del PN, de fomentar el trancazo como él mismo definió?
-Yo no soy juez de las posturas de mis compañeros. Con humildad y determinación, tratamos desde el grupo que estamos formando de ponerle nuestra impronta, pero no haciendo una valoración sobre los demás compañeros. El PN es muy heterogéneo y se expresa a través de distintas formas y puntos de vista. No soy quién para juzgarlos y valorarlos y no me gusta estar dando cátedra de lo que hay que hacer, sino hacer lo que yo entiendo que es mejor.
-Su respuesta deja entrever que no adhiere a esa forma de hacer oposición...
-No soy comentarista del enfoque que le dan mis compañeros al rol opositor ni creo ser quién para dar cátedra. Me gusta centrarme en lo que yo entiendo, humildemente, que hay que hacer.
-¿Cómo ve al PN hoy en día?
-Muy bien.
-¿Hay unidad después de un año convulsionado a la interna?
-Si.
-¿Y en qué se refleja?
-A veces se pueden dar distintos matices y eso enriquece. Es un partido político que va a cumplir 190 años de historia. Con la fortaleza histórica que tiene el PN, es lógico y sano que tenga distintos puntos de vista. La unidad no es que todos tengamos el mismo punto de vista, sino que los matices de los distintos puntos de vista podamos llevarlos en un ambiente de armonía y eso se está dando. Lo veo en el Senado o cuando converso con los diputados, los intendentes o la militancia.
-¿Cree que en la autocrítica de la derrota electoral se coló el tema del gobierno de Lacalle Pou?
-Yo no participé en el proceso de autocrítica, pero no creo que sea sano licuar las responsabilidades. Creo que son cosas muy distintas. Por un lado, está lo que fue el gobierno que, como toda actividad humana, puede tener aspectos mejorables, y por otro lado está la campaña. Son cosas distintas.
-¿La campaña no aprovechó la gestión de Lacalle Pou en su discurso?
-Creo que no. En campaña no pudimos capitalizar el gran gobierno que hicimos.
-¿Por qué?
-Los por qué pueden tener distintos factores y enfoques. En los distintos departamentos, militantes y dirigentes hay distintas valoraciones del tema. Y en el contacto permanente, se intercambian esos puntos de vista que ayudan a enriquecerse. Pero es muy subjetivo según quien lo valore. Como dije, estoy más focalizado en lo que se viene que en analizar lo que ya pasó.
-¿Y qué se viene para Martín Lema de cara al 2029?
-Eso es lo menos trascendente. Lo más trascendente es lo que se puede aportar desde lo colectivo y el trabajo con la gente. La actividad política no puede transitar en las expectativas de una persona, en vistas de un proceso electoral. La actividad política debe desarrollarse en torno a proyectos políticos, que generen ilusión y alternativas reales a modelos o proyectos que se están aplicando. Entonces, posicionarlo en un nombre propio, sea cual sea, no es justo para con la gente ni es la vocación que debemos llevar adelante. Acá puedo decir lo que yo deseo. Lo primero, es que al país le vaya bien, esté quién esté en el gobierno. Lo segundo, es llevar adelante, con mucha determinación, los planteos que se hacen desde la oposición y el control que se puede ejercer desde nuestro lugar. Y en este camino, contribuir un granito de arena que ayude a volver a gobernar en 2029.
-La oposición ha sido muy crítica con el curso de este gobierno y, sin embargo, el presupuesto tuvo una alta aprobación en ambas cámaras, con modificaciones no muy sensibles al proyecto original. ¿Usted cómo evalúa este primer año de gobierno de Yamandú Orsi?
-Malo, con un contraste brutal con lo que fue el gobierno de Lacalle Pou. Luis enfrentó a los 13 días de asumir una pandemia, que no fue ni la excusa ni el obstáculo para hacer una avalancha de acciones que permitieran dar un salto al desarrollo. En 2020, pese a la pandemia y todas las circunstancias que conocemos, el Parlamento tuvo agenda de discusión con la Ley de Urgente Consideración (LUC). Ahora tenemos un gobierno que no promueve acciones o grandes intercambios transformadores, es chato. La LUC trajo derechos, permitió dar saltos al desarrollo y brindó mayor seguridad. Hay muchos ejemplos de lo que se dio en 2020. Ahora, la agenda la llena la oposición a través de convocatorias porque el gobierno no tiene una propia. Entonces, cuando se quejan de las interpelaciones y de los llamados, en realidad deberían agradecer, porque es una agenda parlamentaria que se está llevando adelante porque la oposición está movilizada y el gobierno está estático.
-Hubo interpelaciones porque este gobierno modificó o tocó aspectos de la administración anterior. Edgardo Ortuño fue a Diputados por la decisión que se tomó del Proyecto Neptuno y Sandra Lazo al Senado por la postura que tomó el Ejecutivo de denunciar el contrato con Cardama, por la compra de dos patrulleras oceánicas. ¿No es una cuestión de interpretación lo que usted dice?
-Hubo otros llamados. Aparte, justamente se llama porque hay un gobierno que no tiene una agenda activa, de acciones de desarrollo, que tiene que hacer un revisionismo para desmantelar lo que se hizo en el período pasado. La falta de iniciativas positivas lleva a una acción más de revisionismo que de salto al desarrollo, cometiendo enormes errores como el de Arazatí o el de Cardama, donde queda en evidencia una visión ideológica del Frente Amplio (FA).
“Hoy la gestión de Bergara es más de lo mismo”
-¿Cómo ve la gestión de Mario Bergara al frente de la Intendencia de Montevideo?
-Hoy es más de lo mismo. Vamos a cumplir 40 años con más de lo mismo. No veo un cambio de impronta en el intendente ni veo un diferencial respecto de lo que teníamos. Hay alguna medida aislada que es compartible, como es el ejemplo del contenedor intradomiciliario, que, en ciertas zonas de baja densidad de población, puede ayudar. Pero, en la generalidad, seguimos en los mismos problemas. En la movilidad, tenemos los mismos problemas. El tránsito es lento y se pierde mucho tiempo. No se genera una ilusión y no hay expectativas, porque no hay una intención de hacer las cosas distintas. Seguimos con problemas en las veredas. Hoy la gestión de Bergara es más de lo mismo. En Montevideo todos estamos hartos de discursos y lo que se necesitan son acciones.