El mercado laboral cerró el año con una relativa estabilidad, aunque manteniendo su máximo nivel de empleo desde el año 2014, según los datos de la Encuesta Continua de Hogares (ECH) publicados esta semana por el INE.
El desempleo se ubicó en el último mes del año en 7%, lo que representa que 139,7 mil personas no encontraron un empleo pese a haberlo buscado.
Este dato implicó una caída de tres décimas de punto respecto al 7,3% registrado en noviembre, mientras que en términos interanuales se verificó una baja de cuatro décimas respecto a diciembre de 2024 (7,4%). La caída mensual se explicó por un descenso en la tasa de actividad (proporción de personas en edad de trabajar que tienen trabajo o lo buscaron), ya que la tasa de empleo (proporción de personas en edad de trabajar con un empleo) se mantuvo sin cambios respecto al mes anterior, ubicándose en un 60%.
Se trata del mayor nivel alcanzado por la tasa de empleo desde diciembre de 2014, cuando se ubicó en 60,7%. Los máximos históricos en los niveles de ocupación se dieron en junio de 2011 y febrero de 2014, meses en los que la tasa llegó al 61,1% en ambos casos.
Medido en términos interanuales, la baja verificada en la tasa de desocupación se debe a un doble efecto generado por una leve disminución de la tasa de actividad, que descendió de 64,6% en diciembre de 2024 a 64,5% el mes pasado, y a un aumento del empleo de 59,8% a 60%.
Si se considera el acumulado del cuarto trimestre del año, la tasa de desempleo fue de 7,2%, lo que implica una leve suba respecto al tercer trimestre, cuando se ubicó en 6,9%. No obstante, medida en términos interanuales se ubica en niveles similares a los de octubre-diciembre de 2024 (7,3%).
Por último, tomando en consideración el conjunto del 2025, el desempleo se ubicó en un promedio anual de 7,5%, lo que marca un descenso de siete décimas en comparación al promedio de 2024, cuando se ubicó en 8,2%.
Características del desempleo
Como sucede históricamente, aunque se redujo la brecha entre sexos en los niveles de desocupación, las mujeres mantienen una tasa de desempleo sensiblemente mayor a la de los hombres. En diciembre, mientras que la falta de trabajo afectó al 8,7% de las mujeres en actividad, entre los hombres ese registro se ubicó en 5,4%.
Pero las brechas más notorias se constatan al analizar la desocupación por grupos de edad. Los jóvenes de entre 14 y 24 años alcanzan una tasa de desocupación del 24,3% al cierre de diciembre, mientras que entre 25 y 29 años se ubica en 9,4%. Los restantes grupos de edad se sitúan por debajo del promedio global y reduciéndose a medida que avanza la edad: entre 30 y 34 años el desempleo fue de 6,2%, entre los 35 y 44 años de 3,7%, entre 45 y 54 años de 3,5%, entre 55 y 64 de 2,7%, y finalmente los mayores de 65 años registraron una tasa de desempleo de 1,1%.
Por último, entre los que sí tienen trabajo, es importante analizar aquellos que presentan alguna limitante en su condición de ocupación. En diciembre, el 8,5% de las personas con trabajo se ubicaba subempleada, es decir, que trabajó menos de 40 horas semanales y manifestó su intención de hacerlo más. En tanto, el no registro a la seguridad social por el trabajo principal se situó en el último mes del año en 21,9%.