El camino que conduce a Comarca Las Liebres parece dictar las reglas antes de llegar a la recepción. No es solo un trayecto geográfico, sino una transición psicológica. Al cruzar el umbral de las 26 hectáreas de pradera que conforman el predio, el bullicio del mundo exterior se disipa para dar paso a un proyecto que nació de la visión de Pedro Melnitzky, inversor argentino radicado en Uruguay, quien decidió rescatar una casona centenaria para transformarla en el corazón de una propuesta de hospitalidad sin precedentes en la zona.
Melnitzky no habla de su hotel como una simple estructura de alojamiento; lo describe como un organismo vivo donde cada detalle ha sido curado con la precisión de un relojero y la sensibilidad de un artista. En conversación con Empresas & Negocios, Pedro recorrió los pilares de este destino que se define por su escala íntima y su respeto sagrado por el ritmo del huésped.
Esta premisa, que Pedro sostiene con convicción, es el eje gravitacional de la Comarca. No se trata simplemente de ofrecer una cama cómoda, sino de gestionar el activo más escaso de la vida moderna: el tiempo. Al proponer que el huésped "baje el ritmo", el hotel se posiciona en las antípodas del turismo de masas. Aquí, la integración de la naturaleza y la gastronomía no es un eslogan publicitario, sino una realidad palpable en sus seis suites de autor. Desde la master suite “Skyla” con su biblioteca y chimenea, hasta la independencia absoluta de las suites de la Casa del Aljibe y la Casa de la Vendimia, la arquitectura sobria y el diseño atemporal buscan que la estancia tenga un sentido propio, transformando el acto de alojarse en un acto de sentir.
En el mundo de los negocios hoteleros suele existir la tentación del crecimiento lineal y la masividad. Sin embargo, para Melnitzky y su equipo -liderado en la gestión diaria por el gerente general, Andrés Francolino- el valor reside en la escala reducida. Con un restaurante para 60 cubiertos y una capacidad de eventos que no supera las 120 personas, Comarca Las Liebres garantiza que nada quede librado al azar.
Además, el proyecto cuenta con el acompañamiento y asesoramiento profesional de Pablo Pesce, aportando una mirada estratégica orientada a la coherencia de la propuesta, la experiencia del huésped y el desarrollo sostenible del negocio.
Esta estructura permite una relación casi artesanal con el cliente. El hotel busca atraer a un viajero "curioso y sensible", aquel que prioriza la autenticidad sobre el lujo pretencioso. Es un público internacional que llega buscando la paz de la campiña coloniense pero que exige, al mismo tiempo, estándares de confort de primer nivel. En este entorno, la huerta orgánica de 4.000 metros cuadrados —donde se cultivan más de 70 variedades de vegetales— deja de ser un complemento para convertirse en un pilar del negocio, abasteciendo al restaurante y otorgando una trazabilidad total a la propuesta culinaria.
Para Pedro, la incorporación del componente enológico fue el paso lógico para cerrar el círculo de la experiencia integral. El vino, en este contexto, no actúa como un producto aislado, sino como un facilitador social y un puente con el territorio. Al afirmar que la bebida "invita a detenerse", Melnitzky subrayó la filosofía del establecimiento: el vino es el hilo conductor que conecta la mesa con la historia de Colonia. La creación de un viñedo propio y la curaduría de una carta que cuenta con un 95% de etiquetas uruguayas refuerzan este compromiso con la identidad local. No se busca impresionar con un volumen inabarcable, sino con un criterio que prioriza las pequeñas producciones y la coherencia con el plato.
Gestionar un hotel con foco en experiencias presenta retos que van más allá de la operativa tradicional. Melnitzky fue enfático al señalar que el principal desafío es mantener la coherencia. En un destino como Colonia, que ha sabido desestacionalizarse gracias a sus tradiciones, gastronomía y cultura, Comarca Las Liebres se erige como un embajador de la región. El enoturismo, de hecho, juega un rol clave en esta estabilidad anual, ya que la cata, el maridaje y el disfrute del paisaje vitivinícola no dependen exclusivamente del rigor del verano.
La relación con la comunidad local es, además, un pilar estratégico. Al formar parte de la Asociación de Bodegas de Colonia, el hotel no solo vende una habitación, sino que promueve activamente la Ruta del Vino y la Ruta del Queso, impulsando visitas al casco histórico y a la Plaza de Toros. Esta sinergia con productores y proveedores locales asegura que el impacto económico del proyecto se derrame en el departamento, fortaleciendo la identidad regional.
Esta definición final resume la propuesta de valor que Melnitzky ha logrado consolidar. La paradoja de estar "a minutos de todo" pero sumergido en una calma absoluta es lo que define el éxito del concepto. No es solo un hotel boutique, es una declaración de principios sobre cómo debería ser la hospitalidad contemporánea. La visión a futuro no contempla un crecimiento acelerado que ponga en riesgo la esencia, sino una ampliación cuidadosa y estratégica que profundice la experiencia del huésped.
Hacia el futuro, los planes de Melnitzky son claros: seguir profundizando en la excelencia gastronómica y avanzar en una ampliación hotelera que mantenga la escala íntima. En un mercado donde la tecnología a veces amenaza con deshumanizar el servicio, Comarca Las Liebres apuesta por el retorno a lo esencial, a la tierra y a la charla pausada. Porque, como bien ha demostrado este proyecto, el verdadero lujo del siglo XXI no es el qué, sino el cómo; y en las Liebres, el "cómo" se escribe con respeto, diseño y, por sobre todo, con mucho tiempo.
Comarca Las Liebres: El Proyecto en Cifras
Extensión: 26 hectáreas de pradera y paisaje preservado.
Alojamiento: 6 suites de autor de escala íntima.
Gastronomía: Restaurante para 60 cubiertos y eventos de hasta 120 personas.
Huerta Orgánica: 4.000 m² con más de 70 variedades de cultivos.
Cava Curada: 70 etiquetas (95% uruguayas, foco en Colonia).
Diferencial: Viñedos propios y membresía en la Asociación de Bodegas de Colonia.
Liderazgo: Pedro Melnitzky (Director) y Andrés Francolino (Gerente General).