En su primera reunión del 2026, la Reserva Federal (Fed) estadounidense mantuvo sin cambios las tasas de interés, en el rango de entre 3,5% y 3,75%. “La economía se expande a un ritmo sólido. La creación de empleo se mantiene baja y la tasa de desempleo muestra signos de estabilización. La inflación sigue siendo algo elevada”, asegura el comunicado publicado por el banco central luego de la reunión.
La votación del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC, por sus siglas en inglés) se saldó 10-2 por mantener las tasas. Los dos disensos fueron los de Stephen Miran y Christopher Waller -considerado posible candidato para suceder al presidente de la Fed, Jerome Powell- quienes proponían un recorte de un cuarto de punto.
La Fed había recortado las tasas en sus tres anteriores reuniones por el debilitamiento del mercado laboral. Pero el sólido crecimiento del PIB, el desempleo relativamente bajo y una inflación persistente han dado motivos para una pausa, lo cual enfrenta de nuevo a los dirigentes de la Fed con Trump, quien insiste en los recortes.
Trump ha intensificado la presión sobre el banco desde que regresó al poder hace un año. Ha buscado destituir a la gobernadora de la Fed, Lisa Cook, y su administración abrió una investigación sobre Powell por la remodelación de la sede del banco. En la rueda de prensa posterior a la reunión del FOMC, Powell señaló que el caso de Cook, que se dirime ante la Corte Suprema, “es quizás el más importante en los 113 años de historia de la Fed”.
De cara al futuro, todas las miradas están puestas en cómo el nominado de Trump para suceder a Powell -cuyo mandato al frente del banco termina en mayo- moldeará la política de la Fed.
No canten victoria
Powell dijo que la Fed dejaría que los datos económicos “iluminaran el camino” a tomar en el futuro sobre los tipos de interés. Señaló que se espera que la inflación derivada de los aranceles alcance su máximo a mitad de año: “Debemos estar atentos a la inflación y no cantar victoria prematuramente”, añadió.
La reciente debilidad del dólar estadounidense podría provocar más complicaciones, al encarecer los productos importados para los consumidores estadounidenses, que ya se ven afectados por precios más altos a medida que los aranceles de Trump se trasladan a las cadenas de suministro.