Empresas & Negocios
Valentina Varela, líder de Marketing, Clientes y Comunicación de Mapfre Uruguay
“El rebranding acompaña una manera distinta de hacer negocios, de comunicarnos y de vincularnos”
Mapfre presentó su nueva identidad visual a nivel global y comenzó su despliegue en Uruguay, con un logo renovado. El rediseño combina el legado histórico de la marca con una estética más simple, cercana y alineada a los desafíos actuales. En diálogo con Empresas & Negocios, Valentina Varela explicó que el rebranding de Mapfre es el reflejo visible de una transformación profunda que la compañía viene desarrollando desde hace años. En su opinión, más que un cambio estético, expresa una nueva forma de trabajar, de vincularse y de acompañar a las personas.
Fecha de publicación: 30/01/2026
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Valentina Varela, líder de Marketing, Clientes y Comunicación de Mapfre Uruguay.
Por:
Redacción

¿Qué es lo que se busca transmitir con esta nueva imagen?

El rebranding fue una consecuencia natural de un proceso de transformación profunda que la compañía viene transitando desde hace varios años, en donde cambiamos la manera de trabajar, de desarrollar productos, de vincularnos con clientes e intermediarios, de incorporar tecnología y de tomar decisiones.

En determinado momento nos dimos cuenta  de que esa evolución ya no estaba representada en nuestra identidad visual, por más icónica y valorada que fuera.

Ese fue el disparador que nos llevó a repensar quién es hoy Mapfre. En ese proceso volvimos a lo esencial de la marca: una promesa que, en nuestro caso, se expresa en estar cerca, acompañar y cuidar aquello que es importante para las personas.

Este proceso también nos dio la oportunidad de redefinir el rol del seguro.  Pasamos de posicionarnos en un lugar de protector, para ubicarnos codo a codo con el cliente, buscando ser aliados. Queremos ser un socio que no solo protege, sino que impulsa, acompaña decisiones y brinda el respaldo y la tranquilidad necesaria para animarse a ir más allá.

De esta manera, el rebranding mantiene la fortaleza de una marca global con más de 90 años de historia, pero suma una mirada más actual, flexible y sensible al contexto local. Nos permite hablar con una voz más clara y contemporánea, conectada con cómo hoy las personas se relacionan con las marcas.

¿Qué significa “estar cerca de las personas”?

Hoy, estar cerca de las personas va mucho más allá de aparecer cuando los clientes nos necesitan. Implica comprender cómo viven, qué las inquieta, qué decisiones relevantes están enfrentando y cómo acompañarlas de manera simple, clara y humana a lo largo de ese recorrido.

En ese sentido, Mapfre viene evolucionando para construir cercanía desde lo tangible: experiencias más sencillas, procesos más ágiles y soluciones digitales que facilitan el vínculo, eliminando fricciones y complejidades innecesarias. 

¿Cuáles fueron esos cambios dentro de la compañía?

El rebranding acompaña una manera distinta de hacer negocios, de comunicarnos y de vincularnos. 

Partimos de la convicción de que el contexto cambió: las personas hoy se relacionan de otra forma con las marcas y el seguro, por su complejidad técnica, enfrenta el desafío adicional de ser explicado con claridad y cercanía. Por eso pusimos un foco especial en el lenguaje, apostando por mensajes más empáticos, directos y transparentes, capaces de traducir el mundo técnico del seguro a términos comprensibles. Educar en cultura aseguradora desde lo cotidiano es parte central de este camino, ayudando a que las personas entiendan qué contratan y para qué sirve cada cobertura.

Esta visión se traduce en iniciativas muy concretas. Hoy los clientes pueden recibir su póliza por WhatsApp en un formato más simple y amigable, pensado para facilitar la comprensión de la información. También desarrollamos soluciones digitales que impulsan la autogestión y agilizan los tiempos de interacción con la compañía. En materia de siniestros, avanzamos con procesos de Fast Track que permiten una atención más rápida y digital, con seguimiento en tiempo real, como la geolocalización de la grúa. A esto se suman campañas publicitarias con mensajes más simples y humanos, basados en situaciones reales de la vida cotidiana, y plataformas digitales rediseñadas para mejorar la navegación y el acceso a los productos.

Todas estas acciones responden a un mismo objetivo: lograr que la experiencia con Mapfre sea cada vez más simple, cercana y alineada con la forma en que hoy las personas viven y se comunican.

¿Cómo fue el proceso que desembocó en este rebranding y qué aprendizajes dejó a nivel organizacional?

Fue un proceso global, colaborativo y profundamente reflexivo que se extendió a lo largo de casi dos años e involucró a equipos de distintos países. Se realizaron estudios de percepción y se desarrollaron talleres de trabajo orientados a definir atributos, mensajes clave y la experiencia de marca.

Uruguay tuvo una participación especialmente activa en este camino. El equipo local de marketing formó parte de las instancias de cocreación junto a los principales mercados del grupo, aportando una mirada estratégica desde un país que combina cercanía, escala manejable y un vínculo muy directo con clientes, intermediarios y comunidades. La participación incluyó tanto dinámicas de trabajo remoto como encuentros presenciales en la sede central en Madrid, donde se sumó la visión local a discusiones clave sobre identidad, tono y experiencia de marca.

El principal aprendizaje de todo el proceso fue confirmar que la identidad va mucho más allá de lo visual: es cultura, propósito y experiencia. La transformación desafió a la organización a ser coherente entre lo que dice y lo que hace, y a consolidar la comunicación como una herramienta estratégica. En ese sentido, quedó una enseñanza clara: cuando el cambio es genuino, la identidad visual no impone una transformación, sino que la ordena, la expresa y le da sentido.

¿Cuál fue la inversión?

La inversión para el rebranding abarcó unos 70 millones de euros, según ha explicado el presidente de Mapfre, Antonio Huertas. La cifra incluye tanto el coste de la definición del rediseño como la campaña de comunicación. Este número contempla la renovación en todas las filiales de la compañía, en los distintos países en los que está presente.

Este cambio se enmarca en el Plan Estratégico 2024–2026. ¿Cuáles son los principales objetivos de Mapfre en esta etapa final del plan?

El Plan Estratégico 2024–2026 funciona como la hoja de ruta que estructura una transformación que trasciende lo operativo y alcanza lo cultural y el posicionamiento de la compañía. La nueva identidad visual es la síntesis de ese recorrido y proyecta hacia el exterior a una organización que se transformó internamente y está preparada para seguir acompañando a las personas en un entorno en constante evolución.

En este contexto, uno de los objetivos centrales es profundizar una propuesta de valor genuinamente centrada en las personas. Esto supone simplificar la experiencia, volverla más cercana e intuitiva y combinar tecnología, procesos más ágiles y una comunicación clara. La digitalización tiene un rol clave, siempre puesta al servicio de fortalecer el vínculo y facilitar la vida cotidiana.

Otro eje estratégico del plan es consolidar el compromiso con la sostenibilidad y el impacto social. Mapfre entiende su rol desde una perspectiva amplia: construir confianza a largo plazo, contribuir al desarrollo social y acompañar a las comunidades en las que está presente. En ese marco, Fundación Mapfre cumple un papel fundamental, impulsando iniciativas de educación, prevención y seguridad que forman parte de esta evolución de marca.

De forma complementaria, esta etapa del plan pone el foco en fortalecer a los equipos internos y a la red de intermediarios, brindándoles más herramientas, formación y acompañamiento. Porque materializar la promesa de cercanía solo es posible cuando quienes representan a Mapfre día a día cuentan con las condiciones necesarias para hacerlo.

¿Qué desafíos trae este cambio?

Por un lado, el desafío consiste en desplegar la nueva identidad visual de manera consistente y coherente en todos los mercados donde Mapfre está presente, preservando el reconocimiento de la marca y honrando un legado de más de 90 años, con símbolos tan arraigados como el color rojo y el trébol.

En paralelo, el reto es sostener en el tiempo la promesa que esa identidad expresa. En los últimos años se impulsaron diversas iniciativas estratégicas orientadas a revisar procesos, productos y la propuesta de valor en su conjunto. El desafío hacia adelante es profundizar ese trabajo interno para garantizar una verdadera coherencia entre lo que la marca comunica y lo que efectivamente experimentan clientes, intermediarios, colaboradores y otros públicos clave en su vínculo cotidiano con Mapfre.



Estos personajes aparecen en esta nota
MAPFRE
Valentina Varela
Buenos Aires 484, CP 11000, Montevideo, Uruguay
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