El bloque sudamericano apuesta a lograr beneficios en materia económica y comercial, mientras que en la Unión Europea primaron razones de carácter geopolítico para la firma del acuerdo.
Luego de 25 años de negociaciones –con numerosos obstáculos– es innegable que los sucesos internacionales de los últimos meses influyeron positivamente en la voluntad del bloque europeo para concretar la firma.
Una vez firmado el acuerdo, el Parlamento europeo envió el texto en consulta al Tribunal de Justicia de la Unión, a efectos de que informe sobre la juridicidad del mismo. Esta decisión posterga en dos o tres años su puesta en marcha.
Los países del Mercosur, como decíamos, apuestan a desarrollar el intercambio comercial con la Unión Europea; se abre ahora un período de intensas negociaciones con nuestros vecinos, a efectos de distribuir entre los países las cuotas conseguidas con los europeos, para el ingreso de varios de nuestros principales productos de exportación. Uruguay fijó como prioridad la carne, el arroz y la miel. Cabe destacar que, al inicio de las negociaciones, la apuesta de Mercosur era lograr una cuota de 500.000 toneladas de carne y que finalmente se lograron 99.000 toneladas para repartir entre los países socios. Teniendo en cuenta el crecimiento del sector ganadero paraguayo y las expectativas de Argentina y Uruguay, se advierte una negociación compleja en esa área.
Paralelamente, el sector lechero nacional se verá en complicaciones una vez que entre en vigencia el acuerdo, debido a que tendrá una fuerte competencia de empresas europeas, particularmente francesas, en el acceso al tradicional mercado brasileño. A esto se suman denominaciones de origen, cuotas y plazos, y las trabas no arancelarias que existen y las que sumarán en el futuro.
La noticia del envío del acuerdo al Tribunal de Justicia en Europa supuso una luz amarilla en las visiones más optimistas.
Debemos celebrar la firma del acuerdo, pero darle la justa medida. Tenemos que seguir apostando a insertar a nuestro país en distintas zonas, avanzar en el Cptpp, profundizar las relaciones con los Estados Unidos e intensificarlas con China y con los distintos países del Sudeste Asiático.
Tengamos presente que al día de hoy varios países de nuestro continente tienen firmados acuerdos de libre comercio con la Unión Europea, que fueron beneficiosos, pero no significaron un antes y un después para esas naciones.
Nos parece importante y queremos destacar que el Mercosur retome el camino de profundizar los acuerdos comerciales, dedicando sus mejores esfuerzos a esa tarea, y abandonando el sueño del “Mercosur político”, un camino que no condujo a nada y nos quitó el eje del principal tema.
El mundo viene cambiando a pasos agigantados. Los últimos acontecimientos internacionales marcan una postura de Estados Unidos que busca recuperar su protagonismo e incidencia en nuestro continente. En este escenario, algunos países han profundizado sus relaciones con el país del norte, destacándose el rol protagónico del presidente argentino Javier Milei en ese sentido.
Por su parte, el joven presidente paraguayo Santiago Peña viene ejerciendo en su país un importante liderazgo, adoptando distintas medidas que aceleran el desarrollo del país guaraní, y lo ponen en el foco de la inversión extranjera.
En este contexto, Uruguay ha optado en el último año por ubicarse a la sombra de Brasil, cercano a las posiciones del presidente Lula y de las políticas de Itamaraty, sin marcar un perfil propio.
Nuestro país debe apurar la ratificación parlamentaria del acuerdo, al igual que sus socios del Mercosur, pero debe llevar adelante las medidas necesarias para achicar el costo país, impulsar al sector productivo y seguir siendo atractivo para la inversión extranjera, sin profundizar la presión tributaria y las cargas sobre los uruguayos que trabajan y las empresas que producen riqueza. De otra manera, ningún acuerdo per se nos sacará adelante.
(*) Diputado del Partido Nacional – Lista 404.