Entrevista
Pablo Cortondo, economista y asesor del Centro Comercial e Industrial de Salto
“BCU puede llegar a tener que intervenir para que la caída del dólar no impacte tanto en los sectores comerciales”
Con un dólar debilitado a nivel mundial y una tendencia a la baja que, según lo entiende Cortondo, persistirá en el tiempo, es importante que, si el Banco Central continúa observando una caída en la cotización local, realice intervenciones para que esta no impacte en sectores comerciales. Entrevistado por CRÓNICAS, el economista también señaló que el déficit fiscal “sigue siendo el talón de Aquiles” de la economía del país y denunció que en Salto hay una informalidad que debería generar preocupación.
Fecha de publicación: 30/01/2026
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Por:
Redacción

-¿Cuál es su balance del 2025 en términos económicos?

-Hay aspectos que se deben entender con el contexto internacional. El cierre del 2025 tuvo una inflación muy baja, con 3,65%, que es algo que hace mucho tiempo que no se observa, lo cual es una buena noticia. El riesgo país de Uruguay es bastante bajo y está en mínimos históricos, lo que también da una buena percepción a nivel internacional, porque eso se traduce en que el mundo confía en nuestro país y en su situación macroeconómica. Si bien esto es cierto, también hay que tener en cuenta que el crecimiento ha sido modesto, en el entorno del 2%, y tenemos un déficit fiscal del orden de 4,7% del Producto Interno Bruto (PIB), lo que sigue siendo el talón de Aquiles de la economía uruguaya. En definitiva, hay cuestiones positivas del 2025 y algunas otras no tanto, que pueden repercutir posteriormente en la nota de Uruguay en las calificadoras de riesgo. Para 2026 lo que se espera es un crecimiento en el entorno del 2% y una inflación levemente más alta de la que hemos observado, con niveles aún controlados. No se esperan incrementos inflacionarios como los observados en años anteriores.

-¿En qué lugar queda Uruguay en este contexto internacional convulsionado?

-Estamos en un contexto internacional de mucha incertidumbre, con un cambio de época en materia comercial. Este año Donald Trump marcó un cambio en el orden comercial a nivel mundial, con lo que él llamó el día de la liberación. A su vez, hay otro factor que tiene un impacto directo en Uruguay, que es la devaluación de Brasil, que afecta en la competitividad y en el turismo. Este último es un rubro que para el país es muy importante por los ingresos que deja. En materia internacional también se debe tener en cuenta que China está comprando más soja y carne a Argentina y Uruguay, que toma lo que dejó de comprar Estados Unidos. Por último, es importante tener presente el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, que aún está terminando de cerrarse, que llega en un momento propicio y que puede agilizar y generar un mayor dinamismo a nivel comercial.

-Si bien es cierto que la inflación se ha estabilizado en 3,65%, la contracara de ello es un dólar planchado y que ha preocupado en los últimos días a las autoridades económicas. ¿Qué consideraciones se deben tener en cuenta con los valores actuales del dólar?

-Primero, hay que tener en cuenta que el precio del dólar no está fijo y lo determina el mercado. En ese sentido, teniendo en cuenta las características de Uruguay, repercuten todos los impactos a nivel mundial. El dólar se ha debilitado a nivel mundial y es una tendencia que probablemente persista en el tiempo. He visto los informes que ha hecho el Banco Central del Uruguay (BCU) y el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), y lo que se puede decir es que, si el BCU sigue observando un debilitamiento del dólar y una caída de la cotización a nivel local, puede llegar a tener que realizar intervenciones, no para eliminar la caída, sino para que ella no impacte tanto en los sectores comerciales. 

-¿Es una buena intención lo anunciado por Gabriel Oddone, de que el MEF negocie compras de dólares a futuro?

-Sí, sería algo conveniente. Lo que se observa es que esto persistirá en el tiempo y, si se deja librado al azar, la cotización puede bajar aún más. No se ve que puedan surgir cambios a nivel internacional en este sentido y se espera que el gobierno tome alguna medida paliativa. De hecho, esto es algo que se hacía antes, hace un par de gobiernos, donde el BCU intervenía suavizando los impactos tanto al alza de la divisa como a la baja, para cuidar esos impactos que luego tienen repercusiones a nivel empresarial. 

-¿Cómo describiría la situación actual de Salto y de los demás departamentos del litoral del país?

-Los datos preliminares muestran una tendencia que apunta a un cierre de 2025 moderado para el comercio y los servicios en Salto, específicamente de octubre a diciembre del pasado año. El 48% de las empresas reportó aumentos en sus ventas en comparación interanual, mientras que el 23% mantuvo los niveles y el 29% mostró caídas. Si se desagrega en sectores, el comercio mostró un mejor desempeño que servicios y, si se divide en categorías, hay una mejor performance en turismo y en movilidad. Por otro lado, hay sectores como salud, lectura y ocio, que enfrentaron mayores dificultades en este período. Si bien es cierto que ha mejorado la situación económica en Argentina, que viene mostrando señales positivas en el mercado cambiario, es una mejora muy paulatina, pese a que se han tomado decisiones a las que ha respondido el mercado. De hecho, la decisión de dejar fijado el tipo de cambio entre bandas, que fue bastante criticada en su momento, está surtiendo efecto. La demanda de dólares bajó estrepitosamente sobre finales de 2025 y comienzos de 2026, lo que ayuda a tomar otras decisiones en distintos aspectos económicos, que también es necesario atender. Todas estas cuestiones repercutirán paulatinamente en Uruguay, pero, de todas formas, no hay que olvidarse de que tenemos otro vecino como Brasil, que también impacta directamente con su situación. Cuando a un empresario se le consulta sobre los principales factores que incidieron en los resultados de Navidad y Reyes, uno de los factores es la competencia del comercio formal con el informal y lo señalan más que al comercio electrónico. Por otro lado, si se miran las cifras del mercado laboral en Salto, si bien es cierto que tenemos un desempleo que ha disminuido, llegando a tener cifras del 12%, las tasas de informalidad en el mercado están en el orden del 34%. Estamos en cifras bastante elevadas, que, si bien no son las cifras de Cerro Largo o de Artigas, que son más altas, hoy en Salto hay una informalidad que tiene que generar preocupación. En definitiva, tuvimos un fin de año bastante moderado para el comercio y los servicios, con Navidad y Reyes que mostraron resultados dispares. 

-¿Considera que hacen falta más medidas de parte del Ejecutivo para el interior, principalmente teniendo en cuenta la situación que impone Brasil?

-El gobierno nacional ha tomado medidas. No se puede negar su participación y que ha venido a atender una situación compleja. La fijación de medidas para la frontera con Brasil, que a fines de 2025 comenzaron a implementarse, aún está en plan piloto. Uno desearía que eso mismo se estuviera implementando ahora con la frontera con Argentina, porque ayudaría bastante, pero no se puede decir que no se está haciendo nada, porque se están haciendo cosas desde el gobierno, entiendo que dentro de los límites presupuestales que impone la situación actual. Todas las implementaciones o decisiones que se toman terminan impactando, posteriormente, en una renuncia fiscal. No hay que olvidarse de que tenemos un déficit que hay que cuidar de forma considerada, pero desde el centro comercial estamos alegres con las medidas que se han tomado, pese a que siempre se esperan más, aunque entendamos que se deben cuidar las cuentas y el presupuesto.

“Considero que no habrá muchas sorpresas en materia macroeconómica en el país para 2026”

-¿Qué se puede esperar del 2026 en materia económica?

-Las incertidumbres son grandes y las cosas están pasando muy rápido, lo que hace que sea difícil adelantar determinadas cosas. De todas formas, considero que no habrá muchas sorpresas en materia macroeconómica en el país para 2026. Es de esperar que la inflación continúe ordenada y limitada en las franjas que estableció el BCU. El gobierno deberá hacer más hincapié en todo lo relacionado al déficit fiscal y deberá ejercer un mayor control sobre este tema. Por otro lado, la tendencia es que el tipo de cambio continúe a la baja y quizás el BCU logre contener y suavizar levemente la caída. Hay que lograr un crecimiento un poco más importante y debemos crecer a otro ritmo. Se están tomando decisiones que van en este sentido, lo que ocurre es que a veces uno quiere y espera que las cosas vayan a un ritmo más acelerado de lo que ocurre en la realidad. A la brevedad viajará una delegación importante a China, con empresarios y autoridades, para concretar negociaciones y, además, está en el horizonte el acuerdo de la Unión Europea con el Mercosur, que son todos aspectos que pueden tener un impacto positivo en esto que menciono. 

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