Sociedad
Gonzalo Oleggini, especialista en negocios internacionales y logística
“Estados Unidos aumentará la presión en América Latina para sustituir a los líderes actuales por otros más afines”
La región atraviesa un proceso de reconfiguración política marcado por la disputa entre grandes potencias, la alternancia ideológica y el debilitamiento de los organismos multilaterales. En diálogo con CRÓNICAS, el analista internacional Gonzalo Oleggini analizó el nuevo mapa geopolítico de América Latina, el rol de Estados Unidos, China y Rusia, el liderazgo de Brasil, la presión sobre los países más pequeños y los desafíos para construir autonomía estratégica en un escenario cada vez más incierto.
Fecha de publicación: 06/02/2026
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Redacción

Guerras abiertas, tensiones entre potencias, elecciones decisivas y una creciente inestabilidad configuran el escenario internacional actual. En ese marco, América Latina vuelve a quedar expuesta a una disputa global que redefine zonas de influencia, liderazgos regionales y márgenes de autonomía para los países periféricos.

Para el analista y especialista en negocios internacionales, Gonzalo Oleggini, este momento no puede leerse únicamente a partir de los cambios recientes de gobierno. En diálogo con CRÓNICAS, sostuvo que lo que está en juego es una transformación más profunda del orden mundial surgido tras la Segunda Guerra Mundial, cuyos equilibrios comienzan a mostrar señales de agotamiento. 

Según explicó, después de ese conflicto se consolidó una lógica de reparto del poder que nunca estuvo formalizada, pero que funcionó como consenso implícito. En sus palabras, “después de la Segunda Guerra Mundial algo que siempre se planteó, que quizás nunca estuvo escrito en ningún lado, era una tríada” en la que América quedaba bajo la órbita de Estados Unidos, África vinculada a Europa y Asia asociada a Japón. Ese esquema, aclaró, no implicaba fronteras rígidas, sino una forma de delimitar influencias, donde “esta es tu zona y esta es la mía”.

Con el paso del tiempo, ese esquema comenzó a erosionarse y dio lugar a un escenario mucho más inestable. Oleggini señaló que uno de los cambios más visibles se observa en África, donde la presencia europea perdió centralidad frente al avance de otras potencias. En ese sentido, afirmó que “lo de Europa y África ya no está tan claro, porque en África está China y está Rusia”, y subrayó que esa injerencia hoy resulta imposible de desconocer.

En Asia, el corrimiento del eje de poder es aún más marcado. Para el analista, el liderazgo regional dejó de estar en discusión y se concentra en Beijing. Como señaló durante la conversación, “si va a haber un líder en Asia, va a ser China”, y remarcó que ese proceso excede lo regional. A su juicio, China no solo busca consolidarse en su entorno inmediato, sino disputar la conducción del sistema internacional, porque “está peleando por ser el líder global, no solo el líder del barrio”. Ese avance obliga a repensar la arquitectura clásica de alianzas y, en ese marco, sintetizó que “la tríada parece ser Estados Unidos, Rusia y China, no Estados Unidos, Europa y China”, reflejando la pérdida de centralidad europea.

Ese reordenamiento, añadió, ayuda a explicar la ambigüedad de muchas decisiones internacionales. Como ejemplo, mencionó que “Estados Unidos por momentos está con Ucrania y en otro momento dice que tiene razón Rusia”, lo que evidencia un escenario donde las reglas son más flexibles y las posiciones se redefinen de manera permanente.

América Latina bajo presión

En ese contexto, América Latina vuelve a ser un espacio de disputa. El experto anticipó que “va a ir aumentando la presión de Estados Unidos a América Latina desde el punto de vista político”, con el objetivo de incidir directamente sobre los liderazgos regionales. Según explicó, la estrategia apunta a “sustituir los actuales líderes por otros que sean afines”. Venezuela aparece allí como un caso testigo, donde la combinación de sanciones y negociaciones tiene efectos que trascienden sus fronteras y condicionan los equilibrios regionales.

Dentro de Sudamérica, el analista identificó una tensión estructural entre Brasil y Argentina; recordó que Brasil “es el líder de la región hace cuatro o cinco décadas”, pero señaló que el antecedente de una Argentina económicamente dominante sigue pesando. En ese sentido, afirmó que “Argentina ahora siente que puede volver a ser potencia y eso para Brasil es un factor de riesgo”. Ese cruce se da además en un escenario político abierto en Brasil, donde, como señaló, “dentro de nueve meses hay elecciones con un resultado abierto”, lo que refuerza la idea de que el país ingresa en un proceso de alternancia política.

Integración regional en tiempos de polarización

Para Oleggini, la polarización se consolidó como un rasgo estructural de la política contemporánea y atraviesa con fuerza a América Latina. En su análisis, ese fenómeno no solo condiciona el debate público, sino también las estrategias electorales. Según explicó, “en muchas elecciones lo que se ha visto es que no polarizar es un riesgo”, lo que empuja a oficialismos y oposiciones a profundizar clivajes más que a construir consensos amplios.

Ese clima político tiene efectos directos sobre los procesos de integración regional. Cuando los países priorizan disputas internas y posicionamientos individuales, los mecanismos de coordinación pierden densidad política y capacidad de acción conjunta. En ese sentido, señaló que los liderazgos regionales “terminan jugando el partido en la misma cancha”, en alusión a una competencia por visibilidad y protagonismo que no siempre se traduce en agendas comunes ni en estrategias coordinadas.

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