Tras su participación en el viaje oficial a China, el presidente de la CCE, Leonardo Loureiro, analizó los resultados y los desafíos que se abren para el sector privado. En diálogo con CRÓNICAS, el dirigente enmarcó la gira dentro de la planificación institucional y recordó que “la inserción internacional es uno de los pilares de nuestro plan 2025-2030”.
Desde esa perspectiva, explicó que la prioridad pasa por profundizar vínculos y ampliar herramientas de integración. Sostuvo que para el sector es importante intensificar las relaciones comerciales con los socios actuales y “crear nuevos mecanismos”, aludiendo tanto a negociaciones en curso como a esquemas más amplios de articulación comercial.
China, en ese tablero, ocupa un lugar central, pero también exige una lógica distinta. Loureiro insistió en que no alcanza con la diplomacia formal y que “hay países donde uno tiene que tener presencia física, mostrar qué hace y generar relación. La única forma de hacerlo es viajando”, afirmó, subrayando que el vínculo se construye sobre confianza y contacto directo.
El análisis empresarial incorpora, además, una mirada realista sobre las dimensiones del mercado asiático. “Beijing o Shanghái tienen más de 20 millones de habitantes”, ejemplificó, para graficar que muchas veces Uruguay abastece apenas a una región dentro de ese universo. La escala productiva nacional obliga, en consecuencia, a identificar nichos específicos y propuestas de alto valor agregado.
En esa línea, puso el foco no solo en un eventual tratado bilateral con China, sino en acuerdos de mayor alcance. Al referirse a la Asociación Económica Integral Regional (RCEP), señaló que “a Uruguay lo beneficiaría mucho más un acuerdo de ese tipo que un TLC directo”, en la medida en que ampliaría el acceso a uno de los bloques comerciales más relevantes del mundo.
Oportunidades en el ecosistema tecnológico
La agenda tecnológica emergió como uno de los capítulos más dinámicos del viaje. En Shanghái, empresas uruguayas vinculadas al ecosistema digital participaron de instancias de presentación e intercambio que, según destacó, dejaron en evidencia oportunidades concretas.
Explicó que cuando firmas chinas desembarcan en América Latina deben adaptar sus sistemas y procesos operativos. “Cuando una empresa china se instala en América Latina tiene que resolver su sistema de gestión y ahí recurre a socios locales”, indicó, abriendo la puerta a que compañías uruguayas de software y servicios tecnológicos se posicionen como proveedoras estratégicas.
Inteligencia artificial y automatización industrial
Donde Loureiro observó un diferencial más marcado fue en la inteligencia artificial aplicada, particularmente en computer vision y aprendizaje profundo. “Ahí son número uno a nivel mundial”, afirmó, señalando que ese conocimiento podría traducirse en cooperación académica y tecnológica.
La visita al puerto de Shanghái fue, en ese sentido, ilustrativa. Lo describió como “algo extraordinario”, donde es posible “ver los contenedores moverse solos”, en un entorno altamente automatizado y apoyado en tecnologías 5G y sistemas de sensorización avanzada.
Esa lógica de transferencia tecnológica no es nueva; el presidente de la CCE recordó la donación de equipamiento industrial a la UTEC por parte del gobierno chino, lo que permitió incorporar herramientas de alta gama para la formación técnica. “Son equipos que en Uruguay no tenemos y permiten formar estudiantes en automatismos industriales”, destacó, vinculando innovación, formación y competitividad productiva.
Con la inserción internacional como horizonte estratégico y la mejora estructural como tarea ineludible, sintetizó el desafío que enfrenta el empresariado al concluir que “vamos a tener que trabajar mucho en mejorar la competitividad y la productividad de nuestras empresas”.
Consultado sobre la situación cambiaria, Loureiro no ocultó la preocupación del sector. “Estamos muy preocupados, se ha pasado un umbral complejo”, afirmó al referirse a la baja del dólar y su impacto en la estructura de costos.
Desde su visión, el margen de acción doméstico se vincula con la política fiscal. “Lo máximo que se puede trabajar a nivel nacional es en reducir el gasto del Estado”, enfatizó, al explicar que el financiamiento externo incrementa la oferta de divisas y presiona sobre el tipo de cambio.
Aun en ese contexto, destacó que el vínculo institucional con el Poder Ejecutivo se mantiene fluido y constructivo. Señaló que existe un canal de diálogo permanente y remarcó que “le reconocemos al presidente la apertura que tiene para recibirnos y escucharnos”, algo que, según mencionó, resulta especialmente relevante en un escenario económico desafiante.