El presidente de la Federación Rural del Uruguay (FRU), Rafael Normey, analizó el impacto de la baja del dólar sobre el sector agropecuario y advirtió que el atraso cambiario opera como un factor estructural que erosiona la rentabilidad y limita las posibilidades de inversión. “El sector productivo cobra en dólares y esos dólares valen menos pesos. Esa pérdida es similar a la pérdida del salario real”, afirmó.
Normey explicó que el impacto no se da por una sola vía, sino por un efecto acumulativo. “Nos pega por tres vías: por los ingresos en dólares que rinden menos, por los costos en pesos y también por los costos en dólares, que ya vienen corregidos por el atraso cambiario del proveedor”, sostuvo. Según detalló, incluso los insumos valuados en dólares terminan encareciéndose porque quienes los venden trasladan sus propios costos internos.
A esto se suma el efecto sobre los precios que recibe el productor. Señaló que los valores que perciben por sus productos “vienen corregidos por el atraso cambiario” en quienes los compran, y agregó que “ellos también tienen costos en pesos y eso se transfiere hacia abajo en la cadena”. En ese esquema, resumió, “quedamos como en una especie de sándwich que no tiene a quién trasladar esos efectos”.
Rubros más afectados y márgenes reales estancados
Consultado sobre qué actividades están hoy más comprometidas, mencionó que los más afectados son la agricultura, el arroz y la agricultura de secano, “porque los precios están relativamente bajos y se suma todo el efecto del tipo de cambio”, detalló. En contraste, indicó que rubros como la ganadería, la lechería o la lana logran amortiguar mejor el escenario gracias a precios internacionales más favorables.
Sin embargo, advirtió que esa mejora es relativa; “cuando pasamos los márgenes a términos reales, estamos igual que en 2019. Los precios altos sirven para navegar esta situación, pero no para tener márgenes buenos”, explicó. Y agregó: “A veces se dice que los precios andan volando, y sí, pero gracias a eso podemos sostenernos en un contexto de enormes dificultades de competitividad”.
Desde su perspectiva, el problema no es coyuntural. “La Ley de Presupuesto ya está votada, el costo del Estado va a aumentar y nadie me ha explicado bien de dónde va a salir el crecimiento económico”, cuestionó. Para Normey, sin inversión no hay crecimiento, y sin márgenes ni expectativas, la inversión no llega.
El presidente de la Federación Rural alertó además sobre un proceso de primarización creciente de las exportaciones. “Cada vez es más dificultoso agregar valor desde el punto de vista industrial”, afirmó. Como ejemplo, mencionó que “la lana sale cada vez más sucia, el arroz se exporta cada vez más como arroz cáscara, ni siquiera pulido”.
En el plano regional, la comparación es contundente; enfatizó en que “faenar un animal en Brasil vale entre 30% y 40% menos que en Uruguay. Cuando salís al mundo a competir, esas cosas pesan mucho”, advirtió. Según comentó, esta pérdida de competitividad explica por qué Uruguay queda relegado en los eslabones industriales de la cadena.
Respecto al vínculo con el Estado, señaló que la Federación Rural ha presentado propuestas de forma sostenida. “Hicimos propuestas en la campaña electoral, cuando asumió el gobierno y en la Ley de Presupuesto. Nos dicen que tenemos razón, pero cuando llega el momento de decidir, la resolución va en detrimento de la competitividad”, afirmó. Y puso como ejemplo el precio del gasoil: “El petróleo bajó más de 20% a nivel internacional y el precio de paridad de importación en Uruguay cayó más de 23%, pero el gasoil al productor bajó solo 2%. Eso muestra que la competitividad no está siendo una prioridad”.
Para graficar el efecto acumulativo del atraso cambiario, Normey apeló a una metáfora que la Federación Rural viene utilizando desde hace tiempo. “Es como la parábola de la rana en la olla: si la ponés en agua hirviendo, salta y se salva, pero si la ponés en agua fría y vas calentando de a poco, se queda hasta que un día se muere”, explicó.
En ese marco, señaló que “entramos en un círculo vicioso que es algo que nosotros venimos denunciando hace tiempo”. Según el dirigente, ese es el riesgo que enfrenta hoy el agro. Y advirtió que el escenario dentro de este año puede ser más complejo. “El clima ya se puso en contra este verano y, si no llueve rápido, vamos a tener un año bastante más turbulento”, concluyó.