No es nuevo que el escenario internacional esté marcado por una incertidumbre persistente. Las tensiones geopolíticas no se disipan, las medidas arancelarias impulsadas por Estados Unidos y un crecimiento global moderado continúan configurando un entorno desafiante para los países de América Latina. Sin embargo, los datos conocidos a comienzos de este año muestran que, pese a estas corrientes en contra, la región —impulsada por el desempeño de varios países— ha exhibido cierta resiliencia.
Las últimas proyecciones de organismos como el FMI y el Banco Mundial confirman este diagnóstico: América Latina crece, pero lo hace a un ritmo más lento y con marcadas diferencias entre las economías de la región, donde la estabilidad macroeconómica y los desafíos estructurales siguen siendo determinantes para explicar las brechas de desempeño.
En su informe Perspectivas de la economía mundial, publicado en enero, el Fondo Monetario Internacional prevé que el crecimiento de América Latina y el Caribe se modere al 2.2% en 2026 y luego repunte hasta 2.7% en 2027.
Por su parte, el Banco Mundial proyecta un fortalecimiento gradual del crecimiento regional, que alcanzaría el 2.3% en 2026 y el 2.6% en 2027, impulsado por la recuperación de los flujos comerciales y una mejora en la demanda interna.
Para Uruguay, el comportamiento de los países de la región resulta particularmente relevante. Brasil y Argentina son socios clave. En 2025, el 15% de las exportaciones de bienes tuvo como destino Brasil, que se mantuvo como el segundo socio comercial del país. En el caso de Argentina, su participación en el comercio de bienes fue menor (alrededor del 4%), aunque su rol en los servicios es significativo, especialmente en el turismo, donde los argentinos continúan siendo los principales visitantes.
Argentina
Aún no se cuenta con datos cerrados para 2025, pero las estimaciones preliminares indican que el Producto Interno Bruto (PIB) argentino habría crecido en el entorno del 4.5%, tras un período de contracción de la actividad. De acuerdo con el Indec, el PIB registró una expansión del 3.3% interanual en el tercer trimestre de 2025, reflejando una recuperación gradual de la economía.
La inflación, uno de los problemas crónicos de la economía de Argentina, mostró una desaceleración frente a los registros de tres dígitos observados en años anteriores. En enero, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) aumentó 2.9% mensual, mientras que la variación interanual se ubicó en 32.4%, en un contexto de políticas de ajuste fiscal y monetario más estrictas.
En este marco, tanto el FMI como el Banco Mundial coinciden en proyectar una recuperación para la economía argentina. Ambos organismos estiman que el crecimiento tenderá a moderarse y estabilizarse en torno al 4.0% durante estos dos años. La sostenibilidad de ese desempeño dependerá de la continuidad del proceso de normalización macroeconómica.

PIB Argentina, variación
Nota (E): Datos estimados por el informe WEO de enero 2026
Fuente: Elaboración propia en base a datos del FMI.
Brasil
En los últimos años, Brasil ha mostrado un desempeño económico más estable que otros países de la región, aunque actualmente atraviesa una fase de moderación en su ritmo de expansión. Al igual que en el caso argentino, aún no se cuenta con datos cerrados para 2025, pero las estimaciones indican que el PIB habría crecido en el entorno del 2.5% el año pasado. Según el IBGE, la economía brasileña registró una expansión del 1.8% interanual en el tercer trimestre de 2025, confirmando una desaceleración respecto a años previos.
En materia de precios, la inflación se mantiene en niveles contenidos, aunque persisten algunas señales de presión. El índice de precios al consumidor registró un aumento mensual del 0.33%, mientras que la inflación interanual se ubicó en 4.44% en enero, cerca del límite superior del rango objetivo fijado por el Banco Central de Brasil, que establece una meta del 3%, con una tolerancia de ±1,5 puntos porcentuales.
De cara a los próximos años, tanto el FMI como el Banco Mundial proyectan una desaceleración del crecimiento en 2026, seguida de una recuperación moderada en 2027. Para este año, el FMI estima una expansión del 1.6%, mientras que el Banco Mundial la ubica en torno al 2%. Para 2027, ambos organismos coinciden en que el PIB brasileño crecería alrededor del 2.3%. El país enfrenta, no obstante, un contexto marcado por retos fiscales, presión sobre el gasto público y el desafío de sostener la inversión.

PIB Brasil, variación
Nota (E): Datos estimados por el informe WEO de abril 2025
Fuente: Elaboración propia en base a datos del FMI.